S?bado, 09 de febrero de 2008


JOSÉ COSME DE ARETXABALETA nació en Urioste, barrio de Santurtzi, un 27 de septiembre del año 1838; era hijo de Manuel Aretxabaleta y Balparda y de Ramona Balparda y Durañona.
Realizó sus primeros estudios en las escuelas de Trapagaran y después en Santurtzi. Muy joven comenzó a trabajar como mancebo en una farmacia de Portugalete; allí estudió por su cuenta latín y francés. A los 17 años embarcó en el puerto de Pasajes para emigrar a Montevideo, capital de Uruguay, con la intención de trabajar y dedicarse al estudio. Se inició en la entomología con el especialista francés Gibert y con tan solo 24 años logró el título de farmaceútico.
Su gran pasión fue la observación y análisis de la naturaleza. Se dedicó al estudio de la flora, fauna, mineralogía, geología y paleontología. Su trabajo sobre la flora de Uruguay, en especial el de las gramíneas, fue notable. Dejó numerosas colecciones en el Museo Nacional. Fue el primero en dedicarse a la bacteorología en Uruguay, siguiendo los pasos de Pasteur, cuyos trabajos exponía a sus discípulos de la Escuela de Medicina, de la que fue profesor. La demostración de que el bacilus Virgula era destruido en contacto con el tasajo, salvó al país de una grave crisis económica y valió a su autor que los sabios brasileños le proclamasen “el primer bacteriólogo de la América del Sur”, y que sus conciudadanos, agradecidos, le regalasen por suscripción, la casa en que habitaba.
Su monumental obra sobre las talamifloras describió 178 especies y variedades nuevas.
Su fama se extendió por América y Europa y los centros científicos le hicieron objeto de numerosas distinciones, dedicándole 21 especies y un género de plantas, treinta y tantos insectos y un molusco.
Escribió libros, folletos, artículos...
Estos que siguen son distinciones y títulos, los apunto con el único fin de hacerse una idea del reconocimiento que alcanzó: Miembro Honorario de la Universidad de la República (en 1881), Socio activo de la Sociedad Universitaria y también del Ateneo de Montevideo (año 1884), Socio honorario de la asociación rural del Uruguay (1887), Diploma y medalla de oro de la Exposición de Barcelona (1888), Medalla de plata del centenario de Colón (1893), Diploma y medalla de bronce en los E.E.U.U. (1893), Miembro de la sociedad Zoológica de Francia (1896), Miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina de Lima (1897), Miembro correspondiente del Museo Nacional de Río de Janeiro (1901), Miembro honorario del Instituto Egipcio (1902), Miembro correspondiente de la academia Propenziana del Subacio (1904), Oficial de Instrucción Pública de Francia (1905), Correspondiente del Museo de Historia Natural de París (1907), Miembro honorario de la facultad de Ciencias de San Marcos de Lima (1909).
Fue fundador y director del Laboratorio municipal; director del museo Nacional, miembro correspondiente de la Sociedad Científica Argentina, profesor de Historia Natural Médica, profesor ad-honoren de la Facutad de Medicina de Montevideo, miembro del Consejo Nacional de Higiene, miembro de la Academia Internacional de Geografía Botánica (Le Mans), miembro de la Sociedad de Ciencias Naturales y Matemáticas de Cheburgo, comendador de la Real Orden de Isabel la Católica.

Ante semejante personaje hay que descubrirse.



José Cosme de Aretxabaleta

Si fue admirado en vida cualquiera puede imaginarse la gran cantidad de homenajes y tributos a su recuerdo que recibió en todo el mundo tras su fallecimiento en Montevideo.
El 17 de junio de 1912, al día siguiente de su muerte, la Cámara de Diputados de Uruguay se puso en pie para rendirle homenaje.
Otro sabio, Telesforo de Aranzadi, escribió un artículo en el periódico “Euzkadi”, que tituló “Un gran bizkaino olvidado por sus paisanos”. Y era verdad que José de Aretxabaleta –o su trabajo- era desconocido para sus paisanos. Aranzadi pidió un homenaje para Aretxabaleta, y se le hizo. También dejó un claro apunte cuya lectura es tan válida hoy como entonces: “¿A qué se deben estos éxitos? A él como hombre, en primer término; en segundo, al Uruguay, como campo de observación y estudio y como ambiente social, que sabe apreciar la valía y no le pone zancadillas al hombre recto y estudioso, sino que posibilita su actitud y en casos la auxilia”; Algo debía saber Aranzadi, que era entonces profesor en la Universidad de Barcelona, acerca de estas cuestiones.
En cuanto a la parte que le tocaba a Bizkaia, y a Santurtzi en concreto, como partícipes de los éxitos de Aretxabaleta, el mismo Aranzadi volvía a dar la respuesta acertada: “Bizkaya, pues, y en primer término Santurze, deben participar de los méritos de su hijo; deben honrarse honrándole en la medida de lo posible”.



Otra imagen del "sabio de Urioste"


Hoy día, apenas la placa que luce la casa en que nació recuerda al gran hombre. Si la talla que alcanzó como sabio la hubiese logrado como político o militar su nombre estaría en boca de todos.
El texto de la placa dice así:
“A D. José de Aretxabaleta y Balparda, sabio farmaceútico y naturalista vasco. Nació en esta casa el 27 de Septiembre de 1838; murió en Montevideo el 16 de Junio de 1912.
Modesto homenaje que le tributan el Colegio de Farmaceúticos de Bizkaya y la Academia de Ciencias Médicas”.






Rincón de Urioste.





Goio Bañales


Publicado por negrodehumo @ 23:59  | PERSONAJES
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