Jueves, 14 de febrero de 2008

Montaño es el nombre de un monte y de un pequeño barrio de Muskiz a los que atraviesa la autovía que une Bizkaia con Santander. Si tomásemos esa autovía en la dirección indicada resultaría imposible no reparar en ellos porque el entorno que les rodea impacta. Una vez que hubiésemos dejado atrás la gasolinera de Ugaldebieta, en las faldas del Sarantes, y también la salida de la autovía a Gallarta y Zierbena, tendríamos ya a nuestra derecha el Montaño y poco después comenzaríamos a bajar la pronunciada cuesta que conduce al puente sobre el río Barbadun, que algunos llaman el “puente de Petronor”. Todo este entorno debería haber estado rigurosamente protegido porque en su hábitat se desarrollan numerosas especies animales y vegetales de indudable valor; con la legislación actual hoy día lo estaría pero Petronor se adelantó y eligió las marismas para sus instalaciones. Encajado entre la autovía y el laberinto de depósitos, chimeneas y factorías de aquella empresa queda el poblado de Montaño, en el que una torre medieval se distingue claramente sobre los demás edificios. Actualmente el estado de la torre es deplorable porque el tejado se ha abierto hace algún tiempo y, si no se pone remedio, dentro de poco llegará la ruina de los muros y, consecuentemente, de todo el edificio. No hay más que ver el “buen” estado que tenía hasta hace pocos años la torre de Urrutia en Abellaneda y el deplorable en que se halla actualmente para comprender que, si sus propietarios la abandonan, el camino que seguirá la torre de Montaño será idéntico.

 

 

El espectacular aspecto que muestra la torre de Montaño vista en contrapicado.

 

Pero no es de la torre de la que quería escribir aquí, sino de la casa que se halla delante de ella. Cualquiera que la vea comprenderá enseguida que no se trata de una construcción reciente y, a simple vista, hallará cierto parecido entre el material y la disposición de algunos de sus lienzos de mampostería con los de la torre. Incluso, verá que los escasos vanos de la casa y otros de la torre son idénticos. Curiosamente, según me dijeron, la casa no estaba catalogada por la Diputación.

 

Vista del "Caserón" de Montaño. Se aprecia el caballete descansando sobre la sillería de la fachada.

 

Paño de mampostería en la fachada del "Caserón" de Montaño.

 

Paño de mampostería en la torre de Montaño; igual piedra y semejante disposición de esta que en la foto anterior.

En algunos documentos del siglo XVI referentes a los Montaño se puede leer que delante de la torre se encontraba una casa llana. Evidentemente, si actualmente encontramos una casa situada delante de la torre y si, además, esta dispone de elementos que nos hacen sospechar su antigüedad, deberíamos plantearnos indagar más a fondo la posibilidad de que una y otra fuesen la misma. Si, aún más, vamos a visitarla y los vecinos nos dicen que desde siempre han conocido a esta casa con el nombre de “el caserón” y, a continuación comprobamos en la citada documentación del XVI que a la que entonces existía se la conocía con el nombre de “la casa principal”, y ya que ambos términos son muy parecidos en lo que quieren expresar, deberíamos considerar la posiblidad de que fuesen la misma y que estuviésemos ante una auténtica joya. Pensemos que los caseríos más antiguos que han llegado hasta nuestros días datan del siglo XVI. Si este caserío de Muskiz hubiese sido construido por los dueños del solar de Montaño a principios del siglo XV nos encontraríamos ante una de las muestras más valiosas de la arquitectura civil de la Edad Media en Bizkaia.

Hace unos años la empresa Petronor pretendía ampliar sus instalaciones con una planta de coque y los vecinos de Montaño me dijeron que había comprado la torre a sus propietarios, la familia Helguera. Ante el temor de que Petronor pretendiese expandirse hacia esta zona di aviso a Patrimonio de Bizkaia del posible desastre. Me consta que desde Patrimonio dieron aviso a Petronor de este hecho y de las precauciones que estaba obligado a guardar si pretendía avanzar hacia Montaño.

Aún no se si “el caserón” es una joya o una simple casa vieja, pero tanto ella como el conjunto de edificios de Montaño merece atención y cuidado. Por cierto... Si fuese cierto que esta empresa es dueña de la torre de Montaño ¿Qué piensa hacer con ella...? ¿Dejarla caer...? Porque sería vergonzoso que no pusiese medidas para su rehabilitación.

 

 

Imagen tomada desde Las Carreras. Las instalaciones de Petronor y, a su derecha, Montaño.

 

El escrito que envié (he cambiado en el texto algún condicional) decía así:

UNA JOYA MEDIEVAL EN MUSKIZ

En Muskiz, en la ladera del monte Montaño, se levanta la torre que fue vivienda y casa solar de una de las ramas del linaje de Salazar, un edificio que hoy día se encuentra en un notorio estado de abandono, con sus puertas y ventanas tapiadas, y esperando la que parece inmediata decisión que determinará su recuperación o su derribo. Al lado de ésta torre se agrupan varias casas entre las que destaca una a la que dan el nombre de “el caserón”. Ambos edificios, la torre y “el caserón”, han quedado prácticamente condenados al olvido dentro de un municipio que puede vanaglariarse de poseer varias construcciones de carácter monumental, destacando sobre todas ellas el castillo de Muñatones, un edificio que añade a su expléndida estampa el valor de haber sido la residencia del cronista Lope García de Salazar, tal vez el personaje histórico más importante de la Bizkaia de su tiempo. Es lógico que cualquier torre banderiza, como lo es la de Montaño, quede empequeñecida y relegada ante la solera de semejante vecino. La abundancia de palacios y casas blasonadas existentes en el municipio también motiva que las casas de Montaño, carentes de adornos especiales que decoren sus graves figuras, permanezcan al margen de la intervención de organismos o entidades culturales. Pero si esto es así se debe a la falta de conocimiento del valor que pueden tener estas casas, especialmente la conocida como “el caserón”, una auténtica joya de la arquitectura popular bizkaina, que tal vez deba pasar cuanto a antes a ser calificada como monumento y a ser protegida y rehabilitada. La importancia de este edificio radica en que, posiblemente, sea la casa llana más antigua de cuantas se conservan en Bizkaia y en los interesantísimos datos que puede aportar para el estudio del origen y la evolución del caserío en esta tierra. Estas características le convierten un edificio que por su interés resulta aún muchísimo más notable y transcendente que el más importante de sus ilustres vecinos. En caso de confirmarse, “El caserón” cumpliría estos días 600 años desde su construcción, pues habría sido levantado al unísono con la torre, cuando estaba acabando el siglo XIV e iniciándose el XV. Es decir, para situarnos mejor en el tiempo: aún faltaban casi cien años para el viaje de Colón a América. Esta casa, que en sus primeros tiempos era conocida con el nombre de “casa principal de Montaño”, fue mandada construir por Lope de Salazar, tío carnal del cronista Lope García de Salazar, con el fín de que sirviera de residencia, generación tras generación, al mayor de los hijos de los dueños del solar. Esta función se cumplió hasta aproximadamente mediados del siglo XVII, tiempo en el que sus propietarios emparentaron con otros famosos linajes encartados y decidieron cambiar esta residencia por otra más cómoda y más ajustada a su cada vez más alto nivel social y económico. Como se advierte, tanto su nombre antiguo de “casa principal” como el actual de “el caserón” mantienen un significado muy parecido, reflejando claramente, en ambos casos, la importancia que se le ha concedido a esta casa a lo largo de toda su existencia. “El caserón” es una construcción mixta, con elementos que la emparentan con el caserío, el palacio solariego y la torre, pudiendo considerarse sus formas, aunque todavía poco desarrolladas y evolucionadas, como precursoras de alguna de las variantes más frecuentes de las casas y caseríos del siglo XVI. Sus considerables dimensiones, con 10 metros en el frente por 5 en el costado y una altura que va de los 2,90 metros en las esquinas a los 5 metros en el gailur, nos recuerdan que fue la vivienda mandada construir por alguien bien situado económicamente y que posiblemente esta casa fuese mucho más “pretenciosa” que las que eran habituales en su entorno en los tiempos en que se levantó. Efectivamente, sus dueños gozaban de importantes privilegios en el municipio, como el de encabezar las procesiones o el de ocupar, durante las misas, el asiento principal de la iglesia de San Julián, por delante, incluso, que los dueños del castillo de Muñatones. Además eran suyas las sepulturas principales de esta iglesia, situadas junto al altar mayor. En “el caserón” llama poderosamente la atención la escasez de luces, pues todos los muros son ciegos, excepto en la fachada, en la encontramos dos puertas, situadas una sobre otra, que dividen el frente en tres cuerpos. Estas puertas dan acceso a las dos plantas de que consta la vivienda: el piso y la sobreplanta (o desván). Según parece, antiguamente se llegaría al desván por un patín o escalera exterior, hoy día inexistente, aunque algunos pequeños huecos en la parte izquierda de la fachada evidencian su ubicación original y sugieren que, al haber desaparecido, todo él estuviese trabajado en madera. En la parte frontal derecha, que es la que parece haber sido la zona “noble” de la casa, se abren dos minúsculas ventanas o aspilleras, recercadas de piedra sillar. En la actualidad se ha abierto un nuevo vano junto a ellas, de grandes dimensiones, que afea notablemente el conjunto. El tejado tiene el eje perpendicular a la fachada y en él no existen chimeneas ni salidas de humos.

 

Ventana en la torre de Montaño.

 

Ventana del "Caserón" de Montaño.

La severidad de las formas de “el caserón”, evidenciadas sobre todo en la ausencia de ventanas o en la falta de soportal, puede ser debida tanto a la carencia de soluciones constructivas como a la propia necesidad de evitar de forma premeditada estos elementos con el fín de procurarse una mejor defensa, pues no debe olvidarse que la casa fue construida en el momento de mayor virulencia de las guerras banderizas en la Encartación. Fue precisamente el ambiente guerrero el que rodeó a sus primeros propietarios. Sirvan como ejemplo alguno de ellos, como Lope de Salazar, su constructor, que fue un banderizo que participó en numerosos encuentros bélicos tanto al lado de sus parientes de Muñatones como enfrentándose a ellos. O su primogénito, también de nombre Lope, a quien se conoció entre sus coetáneos con el sobrenombre de “el grand capitán Salazar” y que llegó a ser capitán general de los ejércitos de Francia en la guerra contra los ingleses. También el siguiente dueño del solar, Pedro “grisón” de Salazar, vivió rodeado de guerras, desde sus años mozos en los que combatió en Francia al lado de “el grand capitán” hasta su muerte en la batalla de Elorrio, junto a otros muchos encartados del bando oñacino. Todavía en el siglo XVI los dueños del solar de Montaño se vieron envueltos en conflictos, cuando fueron acusados por sus convecinos de haber convertido el solar en refugio de cuatreros y salteadores de caminos. La paz sólo llegó a éste lugar cuando el mayorazgo y propiedades de Montaño se unieron, por enlaces matrimoniales, al mayorazgo de Salcedo de Aranguren. Desde entonces Montaño dejó de ser la residencia de los dueños del solar, y las casas y propiedades se mantuvieron arrendadas. Según me han dicho, en la actualidad la torre de Montaño es propiedad de Petronor, por compra reciente a la familia Helguera, y los dueños del “caserón” son hoy día, también por venta que les hizo ésta familia, los descendientes de quienes fueron arrendatarios durante varias generaciones, aunque sobre ellos pesa la amenaza de expropiación. Este ha sido a grandes rasgos el pasado y el presente del “caserón”. ¿Qué ocurrirá en el futuro, será derribado y veremos como desaparece una joya al tiempo de cumplir su 600 aniversario, o todavía podremos legar a nuestros descendientes la posibilidad de contemplar in situ el caserío más antiguo de Bizkaia?

 

Detalle de la fachada del "Caserón".

 

Costado que mira a la torre.

 






Goio Bañales


Publicado por negrodehumo @ 13:59  | LUGARES
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Publicado por Invitado
Martes, 06 de agosto de 2013 | 12:22

Acabo de leer tu artículo, aunque sea con unos años de retraso y me ha parecido encantador. Solo espero que las edificaciones de las que escribes sobre todo la torre, que alguna vez que subí al monte Montaño la pude ver, no hayan corrido la suerte que apuntabas en uno de los párrafos del artículo.

Un saludo para todos los muskiztarras