Martes, 01 de abril de 2008

La familia de los Zuazo-Coscojales fue originaria del concejo de Santurtzi pero varios de sus miembros se avecindaron a mediados del siglo XVII en la villa de Portugalete y más tarde se trasladaron a Indias.

Decendían de Sebastián de Zuazo Fontuso y Hormaza (n. hacia 1620) y de Agustina de Coscojales y Cerro (n. 1624), a los cuales supongo hijos, a juzgar por sus apellidos, de Juan de Fontuso y María de la Hormaza y de Antonio de Coscojales y María del Cerro.

 
Fueron padres de los siguientes hijos e hijas:

 
1. Sebastián de Zuazo Coscojales. A quien podemos situar en Guatemala en el tercer cuarto del siglo XVII, lugar al que pasó como secretario del gobernador y capitán general de aquella provincia Fernando Francisco de Escovedo. Debido a la premura del viaje no pudo ser acompañado por su esposa, Manuela Agustina de Ortega, quien embarcó el año 1679 para reunirse con él. En su visado de pasajera a Indias (AGI, contratación 5439, N.91) constaba la certificación de que habían contraido matrimonio en la iglesia mayor de Sevilla, de donde ella era natural, en 29 de abril de 1669; y se citan de la siguiente manera: él, Sebastián de Fontuso y Suazo, natural de la villa de Portugalete del Señorío de Biscaya, hijo de don Sebastián de Fontuso y Suazo y de doña Agustina de Coscojales; ella, Manuela Agustina de Ortega, natural de esta ciudad (de Sevilla), hija de Salvador Ortega y de doña Anna Gallardo de Ribera. Del citado Salvador Ortega se apuntaba, algo más adelante, que era "notoriamente conocido y abonado".

Apenas tres años llegó a permanecer con vida en Indias Sebastián de Zuazo, según se desprende de la solicitud de su esposa, fechada en el año 1681, en que ya viuda solicitaba la restitución de 500 doblones de oro que había pagado Zuazo por el cargo de alcalde mayor de la villa de Sonsonate, de la que, además, fue Tesorero Real.


2. Diego de Zuazo Coscojales. Natural de Portugalete. Fue cura y arcediano de la catedral de México.  En el expediente que presentó en el año 1699, con la certificación de sus extensos méritos (AGI, Indiferente, 135, N.70), para que se le proveyese de alguna dignidad eclesiástica, incluyó los siguientes: entró a estudiar en la universidad de Salamanca en el año 1664, y se graduó en ella de bachiller de Bellas Artes y Teología en 1683. Posteriormente se graduó licenciado y doctor en la universidad de Osma en el 1685. Sustentó y presidió durante cuatro años diversos actos en Capilla en la universidad mayor, en la que defendió ocho actos para graduarse de licenciado y doctor, lo que logró en el año 1690. Fue sustituto de la cátedra de Prima en el curso 1687-88, de la de Vísperas en el 1688-89, de la de Durando en el 1690-91, explicando las materias correspondientes a dichas cátedras. Fue electo catedrático de Artes de Quatrenio por decisión el Consejo tomando posesión de esta cátedra el 1692. Tres veces examinador de colegiales artistas, presidente de varios actos de Teología, predicador en las funciones "más graves y solemnes" de la universidad, lector en varias cátedras, etc.

Todos estos méritos le permitieron ser proveido desde el primero de febrero del año 1700 con el arcedianato de la catedral metropolitana de México.



Firma del arcediano Diego de Zuazo Coscojales.


Es penoso que, a pesar de disponer de tan señalado currículum, lo que más fama dio a Diego de Zuazo Coscojales -y lo que en gran medida le ha permitido pasar a la posteridad- sea el hecho de haber sido el destinatario de los jocosos versos que le dedicó uno de los primeros poetas indo-hispanoamaericanos, el presbítero Pedro de Abendaño Suarez de Souza, jesuita, quien contó con más de trescientos sermones premiados con aplauso.

Entre las primeras preocupaciones de Diego de Zuazo tras su llegada a México se hallaba la de intentar imponer un modelo de sermón que se ajustase a los que estaban de moda en Castilla, ajustados a la teología de Alcalá, y acordes a su enorme cultura. pero que, sin embargo, resultaba un modelo a todas luces inapropiado para el nuevo continente. No perdía Zuazo, según se cuenta, ocasión de de hacer gala de sus estudios en Salamanca y de sus enseñanzas en Alcalá. El poema que le dedicó Abendaño, bajo el seudónimo de "doctor Santiago de Henares", circuló por México para mofa del arcediano y supuso para su autor la expulsión de la Compañía de Jesús y que fuese reducido al estado eclesiástico secular.

Escrito con el título "Fe de erratas, respuesta apologética al doctor Diego de Zuazo de Coscojales", el poema decía así:

Soberbio como español
quiso con modo sutil
hacer alarde gentil
de cómo parar el sol:
no le obedeció el farol,
que antes -Icaro fatal-
lo echó en nuestra equinoccial,
porque sepa el moscatel
que para tanto oropel,
tiene espinas el nopal.


 
(Versos tomados de : "Poetas novohispanos". A. Méndez Plancarte. México 1945)

 



La plaza Mayor de México, con la catedral al fondo. Óleo de Carl Nebel.


El resto de hijos del matrimonio Zuazo-Coscojales:
 
3. Jorge de Zuazo Coscojales. De quien no conozco descendencia.

4. María de Zuazo Coscojales. Casó en 1671 con Santiago del Valle (n. 1644), hijo de Hernando del Valle y Antonia de Fontuso, vecinos de Santurtzi Fueron padres de 4.1. Vicente del Valle Zuazo, a quien hallamos citado en el año 1744 como vecino de México, el cual, junto con María de Zuazo Coscojales, solicitaba del marqués de Santa Fe la herencia del arcediano Diego de Zuazo Coscojales, su tío, del cual el dicho marqués fue albacea testamentario. 4.2. Agustina del Valle Zuazo. 4.3. Clemente del Valle Zuazo (n. 1683 f. 1755), que fue cura en Santurtzi.




Goio Bañales

Publicado por negrodehumo @ 20:49  | GRUPOS FAMILIARES
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Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 03 de abril de 2013 | 22:56

Aunque tradicionalmente, y siguiendo a Beristáin, se ha dicho que la expulsión Abendaño de la Compañía de Jesús  fue causada por su Fe de erratas escrita contra el arcediano Diego Zuazu y Coscojales en 1703, ya García Icazbalceta (cdigital.dgb.uanl.mx) demostró que se produjo mucho antes (1690), aunque se desconocen los motivos. De hecho, son varios los sermones impresos anteriores a 1703 en los que Abendaño ya no figura como padre jesuita, sino simplemente como don.