La familia de los Zuazo-Coscojales fue originaria del
concejo de
Santurtzi pero varios de sus miembros se avecindaron a
mediados del siglo XVII en la villa de
Portugalete y más tarde se
trasladaron a
Indias.
Decendían de
Sebastián de Zuazo Fontuso y Hormaza (n.
hacia 1620) y de
Agustina de Coscojales y Cerro (n. 1624), a los cuales
supongo hijos, a juzgar por sus apellidos, de
Juan de Fontuso y
María
de la Hormaza y de
Antonio de Coscojales y
María del Cerro.
Fueron padres de los siguientes hijos e hijas:
1.
Sebastián de Zuazo Coscojales. A quien podemos
situar en
Guatemala en el tercer cuarto del siglo XVII, lugar al que
pasó como secretario del gobernador y capitán general de aquella provincia
Fernando
Francisco de Escovedo. Debido a la premura del viaje no pudo ser acompañado
por su esposa,
Manuela Agustina de Ortega, quien embarcó el año 1679
para reunirse con él. En su visado de pasajera a Indias (AGI, contratación
5439, N.91) constaba la certificación de que habían contraido matrimonio en la
iglesia mayor de
Sevilla, de donde ella era natural, en 29 de abril de
1669; y se citan de la siguiente manera: él, Sebastián de Fontuso y Suazo,
natural de la villa de Portugalete del
Señorío de Biscaya, hijo de don
Sebastián de Fontuso y Suazo y de doña Agustina de Coscojales; ella, Manuela
Agustina de Ortega, natural de esta ciudad (de Sevilla), hija de
Salvador
Ortega y de doña
Anna Gallardo de Ribera. Del citado Salvador Ortega
se apuntaba, algo más adelante, que era "
notoriamente conocido y abonado".
Apenas tres años llegó a permanecer con vida en Indias
Sebastián de Zuazo, según se desprende de la solicitud de su esposa, fechada en
el año 1681, en que ya viuda solicitaba la restitución de 500 doblones de oro
que había pagado Zuazo por el cargo de
alcalde mayor de la villa de
Sonsonate,
de la que, además, fue
Tesorero Real.
2.
Diego de Zuazo Coscojales. Natural de Portugalete.
Fue cura y arcediano de la catedral de
México. En el expediente que presentó en el año 1699,
con la certificación de sus extensos méritos (AGI, Indiferente, 135, N.70),
para que se le proveyese de alguna dignidad eclesiástica, incluyó los
siguientes: entró a estudiar en la universidad de
Salamanca en el año
1664, y se graduó en ella de
bachiller de Bellas Artes y Teología en
1683. Posteriormente se graduó licenciado y doctor en la universidad de
Osma
en el 1685. Sustentó y presidió durante cuatro años diversos
actos en
Capilla en la universidad mayor, en la que defendió ocho actos para
graduarse de licenciado y doctor, lo que logró en el año 1690. Fue sustituto de
la
cátedra de Prima en el curso 1687-88, de la de
Vísperas en el
1688-89, de la de
Durando en el 1690-91, explicando las materias
correspondientes a dichas cátedras. Fue electo catedrático de
Artes de
Quatrenio por decisión el Consejo tomando posesión de esta cátedra el 1692.
Tres veces examinador de colegiales artistas, presidente de varios actos de
Teología,
predicador en las funciones "
más graves y solemnes" de la universidad,
lector en varias cátedras, etc.
Todos estos méritos le permitieron ser proveido desde el
primero de febrero del año 1700 con el arcedianato de la catedral metropolitana
de México.

Firma del arcediano Diego de Zuazo Coscojales.
Es penoso que, a pesar de disponer de tan señalado
currículum, lo que más fama dio a Diego de Zuazo Coscojales -y lo que en gran
medida le ha permitido pasar a la posteridad- sea el hecho de haber sido el
destinatario de los jocosos versos que le dedicó uno de los primeros poetas
indo-hispanoamaericanos, el presbítero
Pedro de Abendaño Suarez de Souza,
jesuita, quien contó con más de trescientos sermones premiados con aplauso.
Entre las primeras preocupaciones de Diego de Zuazo tras su
llegada a México se hallaba la de intentar imponer un modelo de sermón que se
ajustase a los que estaban de moda en
Castilla, ajustados a la teología
de Alcalá, y acordes a su enorme cultura. pero que, sin embargo, resultaba un
modelo a todas luces inapropiado para el nuevo continente. No perdía Zuazo,
según se cuenta, ocasión de de hacer gala de sus estudios en Salamanca y de sus
enseñanzas en Alcalá. El poema que le dedicó Abendaño, bajo el seudónimo de "
doctor
Santiago de Henares", circuló por México para mofa del arcediano y supuso
para su autor la expulsión de la
Compañía de Jesús y que fuese reducido
al estado eclesiástico secular.
Escrito con el título "
Fe de erratas, respuesta
apologética al doctor Diego de Zuazo de Coscojales", el poema decía así:
Soberbio como español
quiso con modo sutil
hacer alarde gentil
de cómo parar el sol:
no le obedeció el farol,
que antes -Icaro fatal-
lo echó en nuestra equinoccial,
porque sepa el moscatel
que para tanto oropel,
tiene espinas el nopal.
(Versos tomados de : "
Poetas novohispanos".
A.
Méndez Plancarte. México 1945)
La plaza Mayor de México, con la catedral al fondo. Óleo de Carl Nebel.
El resto de hijos del matrimonio Zuazo-Coscojales:
3.
Jorge de Zuazo Coscojales. De quien no conozco
descendencia.
4.
María de Zuazo Coscojales. Casó en 1671 con
Santiago
del Valle (n. 1644), hijo de
Hernando del Valle y
Antonia de
Fontuso, vecinos de Santurtzi Fueron padres de 4.1.
Vicente del Valle
Zuazo, a quien hallamos citado en el año 1744 como vecino de México, el
cual, junto con
María de Zuazo Coscojales, solicitaba del
marqués de
Santa Fe la herencia del arcediano Diego de Zuazo Coscojales, su tío, del
cual el dicho marqués fue albacea testamentario. 4.2.
Agustina del Valle
Zuazo. 4.3.
Clemente del Valle Zuazo (n. 1683 f. 1755), que fue cura
en Santurtzi.
Goio Bañales