Viernes, 18 de abril de 2008


Durante largo tiempo las torres de Lutxana fueron uno de los elementos más característicos y llamativos de Bizkaia tanto por su situación, en Barakaldo, al pie de la ría, como por su construcción espectacular. Llamadas indistintamente "torres de Lutxana" o "castillo de Lutxana", se trataba de la construción militar de mayor envergadura que ha existido en Bizkaia. El conjunto fue edificado por los dueños de la casa alavesa de Aiala en la primera mitad del siglo XV y permaneció en pie hasta el siglo XIX cuando los asentamientos industriales eliminaron una gran parte del patrimonio arquitectónico barakaldés.

Por distintos avatares que iré comentado, los Aiala no consiguieron que las torres permanecieran mas que unos pocos años en su poder. Es precisamente a esos años y a las razones que motivaron el cambio de propietario a los que me referiré en este artículo.

Existen referencias documentales al interés mostrado por los Aiala por la costa de la Encartación, fletaban barcos desde Castro Urdiales, poseían ferrerías, torres guerreras, numerosas casas llanas y tierras. Pero lo más destacado de su patrimonio en este entorno lo constituía sus posesiones en el valle de Barakaldo, lugar del que fueron patrones y donde hicieron enormes inversiones en construcciones militares y religiosas.

La pérdida de sus propiedades y preheminencias en Barakaldo privó a los Aiala de la que tal vez fuera, por encima incluso que sus propiedades en Kexaa, la mayor joya del patrimonio aialés y, desde un punto de vista estratégico, les privó de la salida natural del valle de Aiala al Cantábrico, además de dejar en poder de sus adversarios en las guerras banderizas un lugar de importancia militar sin igual.


Para conocer el origen de la casa de Aiala es necesario referirse previamente a su antecesora, la de Salcedo, un linaje que extendía su dominio e influencia por un área impresionante, que en la costa llegaba desde Colindres hasta Barakaldo y en el interior alcanzaba los valles de Mena, Artziniega, Lanteno y Kexaa. Las crónicas medievales sitúan a los Salcedo junto a los señores de Bizkaia y a los reyes de Castilla sirviéndoles en diferentes batallas y actuando como sus delegados cuando se trataba de solucionar conflictos en el territorio encartado. Esto fue así hasta el año 1328, en que murió sin descendencia Juan Sánchez de Salcedo, apodado "el Negro", que fue el último representante de los Salcedo. Su sucesor fue Sancho Pérez de Aiala, hijo de Pedro López de Aiala, adelantado mayor de Murcia y representante de una rama del linaje salcedano que se había desplazado a Toledo, y de Sancha Fernández Barroso, de ascendencia portuguesa.
Sancho Pérez de Aiala no logró recuperar mas que con una pequeña parte del inmenso señorío que había disfrutado la casa de los Salcedo y, aún así, debió defenderlo contra las casas de Gebara y de Murga, que se lo disputaban.
Sancho Pérez de Aiala y Sancho García de Murga, líderes de las facciones enfrentadas, murieron en sendos encuentros de armas. Finalmente, la balanza se decantó a favor de los Aiala y Fernán Pérez de Aiala (n.1305), hermano del citado Sancho Pérez, quedó al frente del solar. A él se debe la reconstrucción, siquiera en parte, del antiguo mayorazgo de los Salcedo mediante compras de propiedades y diezmos que pudo realizar gracias a la considerable fortuna que recibió de su tío materno, el cardenal Barroso.
Las crónicas medievales recogen a Fernán Pérez de Aiala como uno de los principales delegados de los reyes de Castilla en las Encartaciones, territorio que, en ocasiones, debió "pacificar". También lo fue en Araba, hasta el punto de constituirse en uno de los principales artífices de la "voluntaria" (pónganse todas las comillas que se quieran) unión de Araba a Castilla.



Sepultura de Fernán Pérez de Aiala, el primero de este nombre, en la torre de los Aiala en Kexaa.



Del matrimonio de Fernán Pérez de Aiala con Elvira de Zavallos nació Pedro López de Aiala (1332-1407), que alcanzó talla universal por su obra "Rimado de palacio".
Fue protagonista de una época marcada en su juventud por la Peste Negra (1348-1350), y más tarde por las turbulentas guerras habidas entre las monarquías de los reinos peninsulares que vivió en primera persona desde su cargo de canciller de Castilla y de las que dejó memoria escrita en sus "Crónicas de los reyes de Castilla".


Una parte considerable del patrimonio de los Aiala se encontraba en el valle de Barakaldo. A mediados del siglo XIV Fernán Pérez de Aiala recuperó el palacio de Burtzeña comprándoselo a la poderosa Leonor de Guzmán, en cuyo poder había caído el grueso de las propiedades salcedanas. Posteriormente, el mismo Fernán Pérez, en la creación del mayorazgo de Aiala -año 1373- dotó a su primogénito, el canciller, con cuanto tenía en Barakaldo, además de lo que poseía en otros lugares, con mención especial del monasterio de Kexaa y de "el fuero de Aiala y Orozko". Tiempo después, el propio canciller Pedro López de Aiala en su testamento -año 1406- señalaba que había incrementado el patrimonio realizando ciertas "compras" en el valle de Barakaldo. En conjunto se trataba de un patrimonio excepcional, que demuestra el interés de los Salcedo, primero, y de los Aiala, más tarde, por Barakaldo. Descrito de forma sucinta, su patrimonio en Barakaldo consistía en: el monasterio de Burtzeña y, en los aledaños de este, la torre y el palacio. La torre de Kadaltso, tal vez la más antigua de las que se levantaron en este valle pues ya se encontraba en mal estado en el siglo XV. La torre de Landaburu y los palacios de Bitoritza que son, posiblemente, los que más adelante se citan documentalmente como torre de Bitoritza o torre de Basarrate. A todo ello había que añadir los solares y heredades que cada una de estas torres tenía anexas.
Los Aiala también poseyeron ciertos derechos sobre las herrerías de Barakaldo como se deduce del hecho de que el monasterio de San Juan de Kexaa gozase, entre otras muchas rentas donadas por los Aiala, de 2000 maravedís sobre las alcabalas de las ferrerías de Orozko, Laudio, Aiala y del valle de Barakaldo.
Al margen de las propiedades es necesario destacar el poder político y la influencia social de los Aiala en Barakaldo. Pretendían la justicia civil y criminal, aunque los vecinos se la negaban y la limitaban a los vasallos o pecheros que ocupaban las numerosas casas llanas que los Aiala tenían en este valle. Eran, también, patrones de la iglesia de San Vicente de Barakaldo y, en los tiempos de las guerras de banderías, fueron los líderes indiscutidos del bando oñacino en la Encartación y Araba.



El primogénito del canciller Aiala, Fernán Pérez de Aiala (f. 1439), es un personaje poco conocido, difuminado por la fama de su padre y de su abuelo del mismo nombre. Sin embargo, con el se engrandeció y amplió la influencia del mayorazgo y sería recordado si dos de sus principales proyectos no hubiesen desaparecido, el hospital de Santa María del Cabello, en Gasteiz, que hizo construir en 1428, y las torres de Lutxana, iniciadas poco después, hacia el año 1430.
Fernán Pérez de Aiala comprendió perfectamente las ventajas que ofrecía el lugar de Lutxana para situar aquí la que sería la mayor fortaleza que existió en Bizkaia. A los pies de esas torres, bañando sus cimientos, se hallaba la ría del Ibaizabal, por cuyas aguas debía pasar todo el tráfico de barcos que llegaba o salía desde Bilbao. Desde las torres, en caso necesario, hubiese podido ser controlado el comercio de la ría.
Pero para controlar la ría no bastaba una torre normal, como las muchas que se alzaban en la Encartación, debía ser un auténtico castillo, inexpugnable, y así lo hizo levantar Fernán Pérez de Aiala. Constaba de dos cuerpos, uno menor que hundía sus cimientos en la ría, unido por un pasadizo elevado al cuerpo mayor, de tamaño descomunal. Una muralla cerraba un recinto que servía de patio de armas. Por unas escalerillas se accedía a la ría donde se habilitó un barco destinado a unir ambos márgenes. Semejante obra necesitó para concluirse cinco años. Las referencias que nos han llegado mediante testigos contemporáneos hablan de que al valle de Barakaldo llegaban contínuamente carros cargados de piedras destinadas a las torres y de cómo Fernán Pérez traía a su costa maestros y canteros y que para alimentar a los operarios traía en bestias de carga "farina y sidra de su tierra de Aiala".


Ortún Sáez de Llano, nacido en Barakaldo en el año 1420, contaba que con Fernán Pérez de Aiala vivían muchos caballeros de Bizkaia y de las Encartaciones, entre ellos su padre, al cual le oyó decir en cierta ocasión que, paseando Fernán Pérez y él junto a las torres de Lutxana le comentó aquel que había hecho las torres "a su propia costa y misión", y que le habían costado "diez y ocho mil doblas de la banda de Castilla", es decir, dos millones y medio de maravedíes. Para hacerse una idea del valor que alcanzaba el conjunto de Lutxana baste decir que algunos años después, en el 1.500, según estimaciones de aquella época, triplicaban el valor del castillo de Muñatones, que entonces se hallaba en su máximo explendor.

Al cuidado de las torres de Lutxana los Aiala pusieron un caballero que actuaba como su delegado con el título de "alcaide" de las torres. Además, cumplía con el cargo de merino cuya misión consistía en recoger las rentas de Barakaldo y de administrar justicia entre los vasallos que la casa de Aiala tenía en el valle.



Imagen de las torres de Lutxana, en un meandro desde el que se controlaba perfectamente cualquier navío que subiese el Ibaizabal hacia Bilbao.

 

La "continuación anónima de la genealogía de los Aiala", que prosigue las genealogías escritas por Fernán Pérez de Aiala y su hijo el canciller Pedro López de Aiala, atribuye al canciller y a su mujer, doña Leonor de Guzmán, la construcción de varias casas fuertes y, más concretamente, dice de esta que "labró la casa fuerte de Baracaldo", en el tiempo en que su esposo permanecía preso en Portugal, y, añade, que la construcción fue "estorbada" por el solar de Butron y Muxika, y que por esta razón acudieron los gamboinos en su defensa.

 


Panteón del canciller Aiala y su esposa, Leonor de Guzmán, en Kexaa.


No podemos precisar de cúal de las casas fuertes que los Aiala poseían en Barakaldo se trata. En cualquier caso, y atendiendo a la forma en que se menciona, pararece tratarse de la principal o más fuerte de todas ellas. Labrada, es decir, construida en piedra, y de carácter militar. Algunos autores suponen que las torres de Lutxana pudieron edificarse sobre esta casa fuerte aunque no poseemos ningún dato que nos lo confirme o desmienta. Sí sabemos que junto a las torres se hallaban unos llamados "palacios viejos", ya caidos en el año 1500 y, además, era costumbre que junto a los palacios existiese una torre guerrera. También existe la posibilidad de que, dado que las torres de Lutxana fueron dos, unidadas por un pasadizo elevado, una fuese previa a la otra y que la construcción promovida por Fernán Pérez de Aiala se tratase del cuerpo principal, considerablemente más amplio que el otro.

Pascual Madoz complicó algo más las cosas al escribir en su "Diccionario Geográfico" que la torre de Lutxana fue construida en el año 1402 por Fernan Pérez de Aiala, una fecha que no encaja con la aportada por los testigos que declararon el año 1.500 en el pleito que se siguió por la propiedad de estas torres.

 


 


 

goio bañales


 

 


Publicado por negrodehumo @ 23:36  | LUGARES
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