Mi?rcoles, 14 de mayo de 2008

 

Transcripción del artículo publicado en IRURAC-BAT (Diciembre de 1861) sobre el ocaso de la construcción de barcos de madera y el hundimiento de los astilleros de la ría del Ibaizabal.

"No hay en España, nos atrevemos a decirlo, puerto alguno que haya construido en lo que va de siglo, tantas naves como el de Bilbao, y esto que decimos lo hemos comprobado ya en cuantas ocasiones se nos han presentado. Pero, por su desgracia, esta industria que constituía una de sus riquezas principales ha venido en los dos últimos años decayendo tan considerablemente, que aquella vida y movimientos que contemplábamos en nuestros astilleros, fábricas de jarcia, de poleas, de hierro y de otros pequeños enseres necesarios a la navegación, háse tornado en silencio y en la mayor quietud. Los astilleros de Ripa, desde los que han caido cientos de buques al Nervión, apenas levantan cascos de importancia; los de la Salve no han construido mas que tres buques de gran tonelaje; el de Olaveaga está totalmente paralizado, así como el de Zorroza, y solamente el del Dique ha visto levantar alguna quilla de poca significación por cierto. De este dato se deduce que la construcción de buques ha quedado del todo paralizada, y que las industrias que con ella tenían relación siguen la misma marcha, viéndose obligadas, sino a cerrar sus talleres, a aplicar sus productos a otra clase de especulaciones.

La construcción de buques, por lo tanto, ha desaparecido de nuestro puerto: y esta calmidad que afecta tan directamente a Bilbao, depende de causas demasiado sabidas. Dos son indudablemente las principales: 1ª. La navegación de vapor; 2ª. La aplicación del hierro a la construcción de buques.
En efecto, de todos los puertos de alguna importancia parten buques de vapor que, con más seguridad y economía de tiempo, la de más valor sin duda, surcan los mares en todas las direcciones. La navegación de vapor no se ha limitado al trato especulativo de puertos vecinos: ha abarcado todos los mares, y en todas las naciones del mundo el humo de las chimeneas ondea a merced del viento. Hay más todavía: la aplicación del hélice como auxiliar de los buques de gran cabida y calado, ha venido a destruir en una gran parte la construcción de buques de madera. Por eso vemos que no es Bilbao solamente el que ha esperimentado una baja tan considerable en la estadística de esta clase de construcción, sino que en el extranjero ha sucedido lo propio. Astilleros como los de Burdeos, Nantes, Bayona y otros más en el vecino imperio; los más importantes de Inglaterra y de los Estados Unidos, todos han venido decayendo considerablemente al paso de los de Glasgow y Milford y otros más en Inglaterra, Nantes y Burdeos en Francia, han visto crecer esta industria, abandonando éstos últimos la construcción de madera y levantando en su lugar grandes talleres para la de hierro. De unos y otros salen esas obras, admiración de los armadores y de cuantas personas entienden en las cosas de la mar, ya como máquinas de guerra, ya como elemento para el transporte de mercaderías y de pasajeros, y de unos y otros somos los españoles tributarios, porque carecemos de conocimientos, de recursos propios para elaborar obras de tanta importancia.

Véase pues, por lo que llevamos dicho, y por el porvenir que espera a la construcción naval de madera, que puede darse ya como una industria muy secundaria, esta que figuraba pocos años hace como la primera de nuestro país. Ahora bien: ¿seguirá arrastrándo esa vida lánguida y perezosa, que con dolor la vemos arrastrar en estos dos años últimos, vida que, a medida que pasa el tiempo declina mucho su vigor y lozanía? ¿Se cerrarán sus astilleros y perderemos el renombre que habíamos alcanzado, al paso que los intereses que nos producía? Probablemente será asi, porque Bilbao ni otros puertos de España se hallan en estado de competir con el extranjero, y han de pasar muchos años para que siquiera podamos establecer una factoría de la que salga una nave de hierro con ausiliar de vapor. Entretanto veremos abandonados nuestros astilleros, paralizadas las fábricas de jarcia, de velas, de todo lo que se refiera a la navegación, y aquella industria que empleaba tantos centenares de operarios hace pocos años, pasará a la historia, como no quiera levantarse, marchar al compás de los adelantos, crear grandes talleres donde se forje el hierro, y se elaboren máquinas aplicables a la navegación, cosas todas que ofrecen las dificultades consiguientes. Y sin embargo, si hay un país en España que pudiera acometer con tan productiva industria, ese país es el que vivimos, Vizcaya, eminentemente rica en minerales de fierro, con minas de calidades diferentes, con hijos atrevidos e industriosos, provista ya de fábricas que lo elaboran, reune ya una inmensa ventaja sobre otros que carecen de estos elementos naturales. Próxima a Asturias para la esportación del combustible, y disponiendo de varios puertos por los que pudiera introducir este segundo elemento de la producción, ninguno mejor que ella podría dedicarse a la construcción de buques de hierro. Más, a pesar de esto, no es posible que se anime por ahora a acometer tan vasta empresa, sino que, por el contrario, vea como se le desliza aquella que le hizo figurar y adquirir el primer nombre entre las matrículas españolas. Abandonaremos otras consideraciones que pudiéramos esponer para demostrar el porvenir que espera a esta industria, y terminaremos nuestro trabajo de hoy con la publicación de un curioso Estado Comparativo de los buques que cuenta nuestra matrícula y los de los puertos principales que nos avecinan, estando debido a la paciencia y curiosidad de uno de nuestros amigos, muy competente en la materia, que se ocupa de llevar a cabo una obra de esta índole, con relación a todos los puertos de España. Hélo aquí:

Estado general de los buques de las matrículas de Bilbao, Santander y San sebastián en diciembre de 1861.


TONELADAS DE REGISTRO EN BARCOS CON MATRÍCULA DE BILBAO.

Toneladas     Número

600 a 700         2
500 a 600         5
400 a 500        11
300 a 400         6
200 a 300        27

TOTAL:  52 fragatas y corbetas: 17.728 tons.


Toneladas     número

200 a 300       39
100 a 200       63

TOTAL: 102 bergantines: 19.448 tons. (Se incluyen dos de 99 toneladas que no se sumaban al final) 


Toneladas      número

100 a 200       66
50 a 100         15
25 a 50            7

TOTAL: 88 bergantines-goletas y pataches: 9.599 tons.


Toneladas      número

200 a 300        1
100 a 200        7
50 a 100        10
25 a 50           6

TOTAL: 24 goletas: 2.095 tons.


Toneladas     número

100 a 200        3   
50 a 100        13
25 a 50          39
18 a 25          12

TOTAL: 67 quechemarines, bombos y pailebots: 2.799 tons.


Toneladas    número

12 a 57            2

TOTAL: 2 balandras: 69 tons.


BUQUES DE VAPOR

Toneladas    número     subtotal de toneladas
300 a 400    1                    353 tons.
200 a 300    3                    696 tons.
100 a 200    4                    632 tons.
40 a 50       6                    277 tons.
29               1                     29 tons.

Suma el total de toneladas de matrícula de Bizkaia: 53.755 tons.



Junto a estas cifras figuraban las de los buques correspondientes a matrículas de Santander y San Sebastián que no copiaré aquí, limitándome a indicar que el número total de toneladas de una y otra matrícula era de 13.321 toneladas en el caso de Santander y de 5.160 en el de San Sebastián.

 

 


Por la transcripción:
Goio Bañales 




Algún enlace interesante:

http://www.astillero-euskalduna.com/blog/29_blog.php

www.astillero-euskalduna.com/documents/40.html


Publicado por negrodehumo @ 12:55  | BARCOS Y MARINA
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