Martes, 27 de mayo de 2008




La que sigue es una pequeña reseña que un diario bilbaino publicó acerca del homenaje tributado al maestro José Zubeldia por sus alumnos. Poco o nada incluye acerca de su actividad profesional pero basta para dejar patente la alta estima de que gozó en los que, siendo ya hombres y profesionales en distintos campos, recordaban al maestro que los educó en su niñez.

Sirva, pues, este pequeño apunte, como mera disculpa para recordarle.

Sobre él puede hallarse más información, desde luego mucha más que la que yo podría dar, en la página web de la ikastola que lleva su nombre:

http://www.zubeldiaikastola.net/

 


 

EL NERVIÓN (11 noviembre 1908)

 

"Setenta y dos antiguos discípulos del profesor obsequiado esperaban en el amplio comedor del Hotel Portugalete la llegada de aquel, que se presentó a la una y cuarto, acompañado de la comisión organizadora del homenaje y que fue recibido con cariñosas aclamaciones iniciadas por uno de sus discípulos, el hoy ingeniero señor Riviere.

Al comenzar el almuerzo, la Banda municipal dirigida por el señor Amenabar, dio principio a un concierto cuyo escogido programa abrillantó la alegría de la fiesta y proporcionó a los músicos frecuentes aplausos, siendo obsequiados todos al final con café, pastas y licores.

Al llegar los postres inició los brindis el señor Zubeldia, quien, emocionado, agradeció el homenaje de cariño que se le hacía, homenaje que, según dijo, tenía para él más valiosa significación por ser aquel día en el que se celebraba el cumpleaños de su querida madre cuando esta vivía.

Evocó los tiempos en que eran niños los que, hombres ya, le rodeaban, dándole muestras de un afecto que jamás podrá olvidar. Aconsejó a todos que inculcaran en sus hijos el amor al maestro, amor que con tanta fuerza sentían y tan gratamente para él expresaban.

Habló a continuación don Adolfo Larrañaga, y en su discurso, de notas sentidas y elocuentes, trató de la lucha que sostienen la inteligencia y la bondad del profesor contra la gran variedad de caracteres, torpezas y travesuras de sus alumnos. Dijo que el progreso de un pueblo se mide por el número de escuelas que tiene, y que en la instrucción encontró Alemania la base de sus victorias en la guerra con Francia. Enalteció el cariño que se profesa a las madres y a los maestros.

Los señores Hormaza (Emiliano), Campos (Pedro), Riviere, Escartín y Larrañaga (Alberto), hicieron entusiastas manifestaciones inspiradas, lo mismo que las anteriores, en la hermosa significación del acto en que todos tomaban parte.

El último de los señores citados, en nombre de la comisión organizadora, dijo que esta se sentía orgullosa ante el concurso que tantos y tan queridos condiscípulos le habían prestado; realzó la figura del maestro, a quien todos debían los principios de la cultura que tienen, y después de dar un voto de gracias a los señores Lecue (don José) y Amenabar por el concurso que artísticamente habían prestado al acto, proclamó lo honroso que este era para Portugalete.

Hubo grandes aplausos para todos, especialmente para el obsequiado con tales muestras de cariño, y a las cuatro y media terminó la fiesta, de la que quedan muy gratos recuerdos. Para hacerlos más duraderos se hicieron algunas fotografías."

 

 

 

 

 

 

Por la transcripción:

Goio Bañales





Publicado por negrodehumo @ 22:58  | MAESTRAS
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