Cuando la torre de
Montaño
desaparezca -y a juzgar por su estado parece que la intención de sus dueños es
que sea lo antes posible-, se habrá perdido uno de nuestros más importantes
monumentos medievales. Será una pérdida irreparable, que demostrará lo poco que
les importa a algunos la conservación de nuestros tesoros históricos. Han
destrozado la marisma del
Barbadun y
ahora quieren cargarse nuestro patrimonio cultural.
Cada vez son mayores los daños que tiene la cubierta de la
torre, ya han comenzado a partirse los cabrios del tejado y aparecen más y más
huecos entre las tejas. Dentro de poco empezarán a resentirse los muros.
Si su antigüedad -el edificio es algo anterior al año 1400-,
y si las disposiciones vigentes que obligan a los Ayuntamientos a velar por su
conservación, no fueran suficientes para valorar este edificio, debería serlo,
al menos, el hecho de que haya sido cuna y solar de personajes cuya importancia
trasciende los límites de
Bizkaia.
Si esta característica se ha tenido en cuenta para rehabilitar y calificar como
monumento histórico-artístico al
castillo de
San Martín de Muñatones,
con la misma autoridad debería aplicarse a la torre y al conjunto de edificios
de Montaño.
Espero que, poco o mucho, este artículo ayude a tomar
conciencia de este hecho pues Montaño es el solar y el lugar en que nació
Juan de Salazar de Escalante de quien
cualquier lector/a descubrirá enseguida, leyendo estas páginas, que, a pesar de
que hoy día es totalmente desconocido, tiene una proyección tan extraordinaria
y un alcance histórico tan fuera de toda duda, que resulta fácilmente
equiparable, en todos los aspectos, a la figura del famoso cronista
Lope García de Salazar.

Vista de la torre de Montaño.

Detalle de la fachada de la torre que mira al mar.
EL GRAN CAPITÁN SALAZARCon este apodo se conoció a
Juan de Salazar quien, con 20 años escasos, marchó a
Francia capitaneando un grupo de
mercenarios -entre los que se contaban varios bizkiatarras-, para ofrecer sus servicios a la causa que defendía
Juana de Arco en favor del futuro
Carlos VII.
Hay una página en internet, en
Wikipedia, dedicada a su persona. Desde luego, la entrada es
bastante hiriente, ya que, después de referirse a él como a un famoso
mercenario de la
Guerra de los Cien Años,
le define como
"gentilhomme à la cape trouée, léger d´argent non moins que
de scrupules", que viene a expresar algo así como: gentilhombre de capa
roída, tan ligero de dinero como de escrúpulos. Sin embargo, con el tiempo,
aquel pobre hidalgo de
Muskiz llegó a ser una de las personas más influyentes
de
Francia.
Juan de Salazar, nació en Muskiz, hacia 1410 y falleció,
colmado de honores, en
Troyes, Francia, en febrero de 1479. Entre otros títulos
nobiliarios que se le concedieron destaca el de señor de
Sant Just en l´Angle, lugar que se
halla en el departamento de
La Marne, donde poseía un castillo y tierras. Se contó entre los principales capitanes del
rey de Francia y, además del título de Sant-Just,
tuvo los señoríos de
Marcilly,
Mortagne,
Laz,
Grandglise,
Chaudes-Aigues,
Libourne,
Bozonville,
Lonzac,
Fontaine,
Issoudin y
Conflans.
Aunque para nosotros sea un desconocido se trata de un
personaje muy popular en Francia, donde se le recuerda de varias formas, como
Jean de Salazar,
Jean de Sallezard -en las memorias de
Philippe de Commynes-, y
algunas variantes más.
Sobre su ascendencia se han planteado algunas dudas que
espero resolver aquí. Los historiadores franceses han tenido claro su origen en
Bizkaia (
"Jean de Salazar, gentilhomme de
la Biscaye, au service des rois Charles VII et Louis XI..."), pero no han
podido concretar su lugar de nacimiento ni quiénes fueron sus antepasados.
Como ya he avanzado, Juan de Salazar descendía de Muskiz,
más concretamente de
Montaño, de ahí que alguno de sus descendientes añadiese
un
Montaño al apellido. Su linaje
deriva de una de las muchas ramas nacidas del tronco de los
Muñatones, que
puede seguirse fácilmente gracias a las notas genealógicas que escribió el
cronista
Lope García de Salazar. Los primeros en establecer su residencia en
Montaño, en la ladera del monte del mismo nombre, fueron
Lope de Salazar de
Montaño y su mujer
Juana Gutiérrez de Escalante; hijos, respectivamente, de
Juan Sánchez de Salazar y
María Sánchez de Zamudio de Susunaga, y de
Juan
Gutiérrez de Escalante, llamado "
el ciego"
(desconozco el nombre de su mujer), a
los cuales se cita con frecuencia en las páginas de "
Las Bienandanzas e
Fortunas", por lo que no me detendré en ellos, salvo para señalar que los de la
casa de Montaño nunca fueron de la estima del cronista, quien los ignora más de
lo debido a causa de que, durante cierto tiempo, Lope de Salazar de Montaño se pasó
a la parcialidad de
Juan de Velasco, que era del bando contrario a
Ochoa de Salazar,
padre del cronista y hermano del dicho Lope de Salazar de Montaño. Llevó a tal
punto su desprecio que eludió toda referencia familiar a nuestro protagonista Juan de Salazar
-por otra parte primo suyo-, y así, cuando escribió acerca de las guerras mantenidas
entre el rey de Francia y el duque de Borgoña, en las que aquel tomó parte
decisiva, se limitó a llamarlo "
Juan de Salazar de Castilla". Por lo tanto,
poca información podremos sacar de sus páginas.

Vista del castillo de San Martín de Muñatones, en Muskiz.
Juan de Salazar y Escalante fue el primogénito de los varios
hijos e hijas nacidos del matrimonio habido entre Lope de Salazar de Montaño y
Juana Gutiérrez de Escalante. El propio cronista salazariego dejó escrito que aquellos
tuvieron "
muchos fijos e fijas", a los que había que sumar algunos bastardos,
pero por ahora solamente nos fijaremos en el primogénito, el que da título a
este artículo, y dejaremos al resto -que da muchísimo de sí- para otra ocasión.
JUAN DE SALAZAR DE ESCALANTE EN FRANCIA
La serie de conflictos enmarcados en la guerra conocida con
el nombre de
Guerra de los Cien Años, que tuvo a ingleses y franceses como
principales protagonistas, y que culminaron con la coronación de
Carlos VII
como rey de Francia, atrajeron a numerosos mercenarios y caballeros de los
reinos europeos, que acudían a los campos de Francia para "
hacer armas",
ganarse prestigio o labrarse una buena fortuna. Juan de Salazar acudió como
capitán de una partida de gentes de Bizkaia, entre las que únicamente conocemos
por sus nombres a su hermano
Pedro "grisón" de Salazar Montaño, al
barakaldoztarra
Lope García de Yrauregui, y a
Pedro de Lezama.
El año 1428, Juan de Salazar y sus hombres defendieron
Orleans del asedio a que le sometían los ingleses, participando en la defensa
de la villa al lado de
Juana de Arco, a cuyo servicio se mantuvo Salazar con
sus hombres en todas sus batallas. Participaron, además de en la liberación del
sitio de Orleans, en las batallas de
Jargeau,
Meung-sur-Loire,
Beaugency y en
la decisiva batalla de
Patay, que se dio en junio de 1429.

El famoso cuadro de Juana de Arco, pintada por Ingres, lo fotografié en el Louvre.
En aquellos años se encuentra a Juan de Salazar como lugarteniente del más
famoso de los mercenarios españoles, el castellano
Rodrigo de Villandrando,
conde de Ribadeo. En junio de 1430, unido a Villandrado, participó en la
batalla de
Anthon, luchando en las filas de Carlos VII contra el ejército de
Felipe de Orange; después, en agosto de 1432, en la de
Lagny; más tarde en la
de
Monte San Vicente, en
Charolais, contra el
duque de Borgoña, y, finalmente,
en la liberación de
París en 1436.
Terminada la guerra contra los ingleses con la firma del
tratado de Arrás en el año 1435, los mercenarios se constituyeron en bandas sin
ocupación precisa, gobernadas por su propio señor y dedicadas con frecuencia a
darse al pillaje más salvaje. Salazar encabezó uno de estos grupos que ofrecía
sus armas al mejor postor. El ejército de Villandrado, al que llamaban
los
Écorcheurs -algo así como
los bandidos-, se estableció en el
Languedoc,
cometiendo toda clase de tropelías y daños en esta tierra y en
Nafarroa y
Catalunia. Carlos VII intentó restablecer el orden enviando a su hijo,
el
delfín, pero Villandrando pasó a
España, llamado por el rey de
Castilla para
reprimir un levantamiento general. Villandrando se quedó en España, dejando el
mando a Juan de Salazar
. En el año 1440 era el
propio rey de Francia quien mantenía a sueldo a Juan de Salazar, que mandaba a
las bandas de
Guyana y
Languedoc (Histoire des villes de France..." Año 1845.).
En septiembre del
mismo año 1440, como garantía de pago de una deuda, el rey entregó a Salazar la
capitanía de
Issoudun (
"Charles VII, par lettres patentes du 5 septembre 1440,
confia la capitainerie d´Issoudun à Jean de Salazar, écuyer de Biscaye, qui
reçut la place pour sùreté d´une somme de 6.000 n" Bibliothèque de l´École des
chartes: revue d´érudition. Año 1839). Ese mismo año, Salazar puso sus
tropas al servicio de los grandes señores, apoyándoles en la revuelta que
mantuvieron contra el rey francés, conocida con el nombre de "
la Praguerie",
oponiéndose a sus reformas militares.
Uno de los principales de aquellos nobles era el
gran Chambelán de
Francia,
Georges de la Trémoille, el cual se convirtió en suegro de Juan de
Salazar por el matrimonio de este,
celebrado en 31 de octubre de 1441, con
Margarita de la Trémoille,
señora de
Saint-Fargeau, hija natural del citado Georges de la Trémoille.

Castillo de Sully-sur-Loire, vivienda de Georges de la
Trémoille, en el que contrajo matrimonio Juan de Salazar con Margarita de la
Trémoille. (Imagen tomada de www.all-free-photos.com)
En 1443 se encuentra a Salazar capitaneando a sus
aventureros en apoyo del conde
Jean de Armañac que se había rebelado contra el rey
ya que no quiso aceptar contribuir en las ayudas y subsidios que se habían
decretado. En este caso la apuesta del mercenario era arriesgada porque se enfrentaba
al propio rey. (
"...de plus, il -Jean IV d´Armagnac - détourna de ses devoirs et
pris sous ses gages un capitaine espagnol, nommé Salazar, qui obéissait au rei
Charles. Salazar, institué par Jean
dans le Rouergue et l´Armagnac, y causa mille pilleries e désordres" Historire
de Charles VII). El ejército de Armañac se dividió en tres partes, una
bajo el mando de Salazar, encargado de defender la
Rouergue, las otras dos al
mando del
bastardo de Armañac y de él mismo. El rey envió a su hijo,
el delfín,
con mil lanzas y una fuerza proporcional de peones. Atacó a Salazar en
Rhodez,
obligándole a capitular y a entregar su compañía de aventureros. El
delfín
exigió imperiosamente a Salazar que saliese del país pero este solicitó
clemencia real y consiguió que
simplemente se le ordenase retirarse a las provincias del interor. Armañac y el
resto de su ejército, sin la capacidad combativa de los hombres del Salazar se
rindió a las primeras de cambio. Curiosamente, este mismo año le fue concedido
a Salazar el título de varón de
Chaudes-Aigues, y al año siguiente, en 1444,
reconciliados, acompañó al delfín en la lucha contra los suizos.

Retrato de Carlos VII de Francia, por Jean Fouquet.
A la muerte de Carlos VII, su hijo
Luis XI, rey desde 1461,
depositó en Juan de Salazar toda su confianza dándole el gobierno de una compañía
española de 100 lanzas. El salazariego, dejando atrás sus tiempos de
mercenario, nunca defraudaría aquella amistad.
En los años siguientes se distinguió luchando junto al
senescal de
Carcasonne en la conquista del condado de
Cerdeña.
Una idea de la estima en que Luis XI tenía a Juan de Salazar
la da el hecho de que le confiase la vanguardia real, el puesto de mayor
responsabilidad en la batalla, en las guerras que desde el año 1465 mantuvo
contra el duque de
Borgoña,
Carlos el Temerario, y contra sus aliados:
Carlos,
hermano del rey, el duque de
Berry y los duques de
Bretaña y
Borbón. Encabezó la vanguardia en la importante
batalla de
Monthléry, en el año 1465, contra la
Liga del Bien Público.
En 1468 el rey nombró su teniente general en la
Champagne al
conde de
Chabanes y puso a su cargo 4.000 arqueros y 400 hombres de armas, comandados por Juan de
Salazar.
En el año 1472 Juan de Salazar sostuvo la defensa de
Beauvois. En este asedio sobresalió la figura de
Jeanne de la Hachette (la
Agustina de Aragón francesa).
En 1477, Salazar participó en la conquista del
Franco-Condado, en la guerra que, por la herencia de
Carlos el Temerario,
mantuvieron Luis XI y el emperador
Maximiliano. En el trascurso de las guerras resultó gravemente herido. En aquellas tierras fue nombrado gobernador
de
Gray.
Juan de Salazar murió en
Troyes el 12 de diciembre de 1479,
siendo enterrado en la iglesia del priorato de
Marcheret, cercana a su señorío
de Sant-Just, en una tumba de mármol, con su estatua de armas y un dragón a sus
pies con su epitafio. A pesar del esplendor que se le supone a semejante
panteón, no fue considerado suficiente por su hijo,
Tristán de Salazar, arzobispo
de
Sens, quien en el momento del fallecimiento de su padre se hallaba ausente
como embajador en del rey de Francia en
Suiza, y a su regreso, en el año 1480,
hizo trasladar los restos de sus padres a la catedral de Sens, construyendo en
su honor una suntuosa tumba junto al altar mayor.
La abadía de Marcheret, y con ella la sepultura primitiva de
los Salazar, fue destruida en 1789, durante la
Revolución.
De la decendencia de Juan de Salazar de Escalante, impresionante por la relevancia de sus personajes, trataré en el siguiente artículo.
Goio Bañales