Martes, 24 de junio de 2008




No deberíamos tener muchos problemas para fijar la fecha de nacimiento de Sancho de Vallecilla y el Casal porque son varias las ocasiones en que, figurando como testigo en algunos documentos, hacía constar su edad; sin embargo, la imprecisión propia de aquel tiempo, o tal vez el que entonces no se diese demasiada importancia a esa fecha concreta, nos obliga a establecer un pequeño margen y situarla entre los años 1537-40. Con todo, tal vez sea el de 1540 el más probable pues, según su propia declaración, comenzó su vida en el mar embarcándose en el año 1558, posiblemente en cuanto cumplió los 15 años, una edad que coincidiría con la que empezaron otros ilustres marinos coetáneos suyos.

 

El ejercicio de su profesión puede dividirse claramente en dos partes. Una primera en la que al mando de su navío participa en la navegación de cabotaje, especialmente en los dos viajes anuales que salían desde Portugalete con destino a Flandes, transportando mercaderías que cargaba en los puertos andaluces o, más comúnmente, lana de Burgos y cierta variedad de productos propios (barras de hierro, castañas...) que se embarcaban en Bilbao o en la misma villa de Portugalete. Vallecilla alternaba esta labor con frecuentes servicios a la corona, bien mediante la prestación de sus barcos, cuando estos eran requisados para tomar parte en alguna empresa concreta, o bien ofreciendo sus servicios como maestre y piloto en algunas armadas, destacando su labor en la armada de Pedro Menéndez de Avilés, en que actuó de piloto mayor. La segunda parte de su actividad, que daría comienzo en torno al año 1580, está dedicada por entero a la milicia, actuando en diversas acciones de guerra como capitán de mar y guerra al mando de un galeón y de una de las compañías embarcadas en la Armada del Océano y, también, ejerciendo como consultor, o siendo reclamado por sus vastos conocimientos en materia de navegación y de barcos para hacerse cargo del arqueo de algunos navíos y escuadras.

 

Veamos, pues, lo que conocemos de cada una de estas dos actividades y, por ende, de la vida de Sancho de Vallecilla.

 
 

MARINO MERCANTE Y PILOTO.

 

Sancho de Vallecilla no hizo más relación de sus méritos que una escueta carta que escribió solicitando el mando de un galeón y el título de capitán de mar. Tenemos que acudir, por tanto, a los expedientes presentados por sus hijos, el general Martín de Vallecilla y el almirante Francisco de Vallecilla, en el que, además de los méritos propios, expusieron los servicios prestados por su padre a la corona. Aunque la relación no se detuvo demasiado en cada uno de ellos, porque la lista resultaba bastante extensa, nos pueden servir de orientación y base para establecer la cronología de su actividad como marino. Por ellos sabemos que Sancho de Vallecilla acudió en favor de S.M. desde el año 1558 "en todas las ocasiones de mar que se le presentaron".

En realidad, y aunque fueron bastantes "ocasiones" en las que se reclamó su colaboración para que participase en diferentes armadas, es bastante posible que no lo hiciese en calidad de militar profesional, pues, antes de que se dedique por entero a la milicia, le hallamos como maestre de su propio navío -práctica que era muy habitual entre los portugalujos propietarios de barcos-, transportando lanas en las flotas que dos veces al año, por los meses de marzo y septiembre, hacían el trayecto Portugalete-Flandes. Por ejemplo, en el año 1567 se le encuentra como maestre y dueño de la nao "Nuestra Señora de la Concepción", que con una carga de 278 sacas de lanas partió con destino a La Exclusa o Ramua. Vallecilla perdió esta nao cuando navegaba cercana a la costa de Bretaña, al encallar a causa de su excesivo calado.

 

Pocos años después, en 1572, perdió otro navío "nuevo y de primer viaje", el galeón "Nuestra Señora", de 150 toneles, en la que sin duda alguna fue la jornada más trágica que ha vivido la flota de Portugalete en toda su historia. Los barcos que componían la flota de esta villa, unidos a los de Bilbao y a los de las Cuatro Villas -los de estos dos últimos lugares, es justo señalarlo, muy inferiores en número a los portugalujos-, se unieron a la armada que aquel año mandaba el duque de Medinaceli, encargada de llevar soldados y provisiones a los estados de Flandes que se hallaban alzados contra el monarca español. Tras una serie de episodios desgraciados, con todos los barcos requisados para servir en la armada, la poderosa flota de los rebeldes -los llamados "mendigos del mar"-, fue acabando, uno por uno, con la mejor flota mercante que existía en aquel tiempo.

Aunque consta documentalmente que el citado navío "Nuestra Señora" era propiedad de Vallecilla y también que se perdió en este viaje, tengo serias dudas de que él se hallase personalmente en esta ocasión; es más, como se verá algo más adelante, es bastante posible que en estas fechas se encontrase en compañía del gobernador Pedro Menéndez de Avilés, limpiando de piratas las costas americanas.

 

En los años inmediatamente posteriores el nombre de Vallecilla no aparece reflejado entre los de los portugalujos dueños de navíos. Es posible que se tratase de una situación eventual porque, entre sus servicios, apuntaba que llevó bastimentos desde Santander a Lisboa.

También, sin especificar una fecha concreta, se indica entre sus servicios que los de La Rochela le tomaron otra nao nueva de otras 200 toneladas, por estar entregando 100.000 anegas de trigo que llevó a su cargo en 18 naos y navíos.

 

En abril de 1579 le hallamos en San Lúcar de Barrameda, junto al también maestre portugalujo Pedro de Herrada, en los días previos a que saliese una flota con destino a Cartagena de Indias de la que Sancho de Vallecilla fue general. Dicha flota se hallaba ya surta en el puerto de Cartagena en enero del año 1580.

A este respecto hay que señalar que cuando un marino o un militar llegaba a gobernar una flota como almirante o como general de la misma, solía mantener en lo sucesivo ese título, aún cuando hubiese ocupado el cargo de forma circunstancial. Sin embargo, en los casos en que no eran militares profesionales no lo mantenían y seguían figurando como capitanes o maestres; se trata de un hecho bastante frecuente. Un ejemplo de ello lo tenemos en Andrés de Cotillo, al que hemos dedicado algunos artículos con anterioridad, el cual fue general de una armada compuesta únicamente por dos navíos, la capitana y la almiranta, pero, dada su condición de militar, ostentó en adelante ese título; otros, como los portugalujos Juan de Herrada y Gregorio de Ugarte fueron generales de flotas venidas desde Indias, pero siempre los encontramos referidos como capitanes o maestres y no como generales, sin duda porque no eran militares.  A juzgar por los textos documentales no hay duda de que Vallecilla dirigió la flota ("flota de que vino por general Sancho de Vallecilla"), pero, a pesar de ello, las referencias documentales a su persona nunca lo tratan con este título. Esta es una más de las razones por las que supongo que todavía en aquel año Vallecilla no era militar profesional aunque, claro está, sí pudo actuar, eventualmente, a sueldo del rey.

 

Además de las situaciones anotadas, y antes de que Sancho de Vallecilla aparezca reflejado como el famoso capitán de mar y guerra en que llegó a convertirse, tenemos constancia de una importante labor que desarrolló y que la relación de méritos describe así: Sirvió muchos años de maestre y piloto en el galeón capitán en que andaba el Adelantado Pedro Menéndez  de Avilés en la guarda de la Carrera de Indias.

Creo que este dato es de gran importancia, porque el avilesino Pedro Menéndez (1519-1574) es, desde mi punto de vista, el marino más destacado de aquellos años y Vallecilla, como piloto mayor de su armada, pudo aprender muchísimas cosas de este genial militar y navegante. Con todo, se nos plantea la duda de concretar qué años fueron los que Vallecilla permaneció a las órdenes del Adelantado. Forzosamente algunos de los situados entre 1558 y 1574, es decir, los comprendidos entre el año en que Sancho de Vallecilla comienza su vida en el mar y el del fallecimiento de Pedro Menéndez. La lógica nos dice que podemos descartar aquellos en los que Vallecilla tuviese menos de 20 años, pues no es previsible que con menor edad pudiese ser maestre y piloto, es decir, deberían ser posteriores a 1563. Desde este último año hasta el de 1565 Pedro Menéndez estuvo inactivo -permaneció preso en Sevilla-, y en el citado de 1565 dio comienzo a la empresa de expulsar a los protestantes de La Florida. Aquí podría encajar perfectamente Vallecilla pero lo imposibilita el hecho de que en el año 1567 se le halle como maestre y dueño del galeón "Nuestra Señora de la Concepción" consignado para llevar un cargamento a Brujas. Esta fecha anula también dos posibilidades que se antojaban, a priori, bastantes lógicas: que se hubiese unido a la armada del Adelantado en el año 1566, acudiendo con las dos naves de la flota del Cantábrico mandadas por el capitán Esteban de las Alas, o bien en la flota de socorro que poco después llevó el general portugalujo Sancho de Achiniega. Debieron ser, por tanto, años posteriores, posiblemente algunos de los comprendidos entre 1568-9 y 1574. Sin embargo, otra vez surge el problema cuando comprobamos que un galeón propiedad de Sancho de Vallecilla se halló presente en el famoso viaje a Flandes del año 1572. Solo nos cabe pensar, como ya apuntaba más arriba, que, aunque el galeón fuese de su propiedad, él no se encontrase presente, siendo aquel navío gobernado por otro maestre, práctica, por otra parte, bastante frecuente. Esta posibilidad toma más consistencia si nos basamos en declaraciones del propio Sancho de Vallecilla quien aseguraba, como comprobaremos más adelante, que hacía la Carrera de las Indias desde el año 1569.

Su participación solo es posible hasta el año 1574, porque ese año murió Pedro Menéndez, justo cuando había sido requerido por el rey para ponerle al mando de la descomunal armada -que algunos coetáneos cifraban en 800 velas y 20.000 soldados- destinada a Flandes.

La importancia que doy al hecho de que Vallecilla actuase a las órdenes de Pedro Menéndez de Avilés no es gratuita. Resulta que, en años posteriores, cuando Vallecilla se convierta en un reputado militar, será continuamente requerido por los oficiales reales debido a sus enormes conocimientos sobre el arte de navegar y la construcción de navíos. Desde luego, no puedo descartar que una buena parte de aquellos conocimientos tuviesen mucho que ver con su relación con Menéndez de Avilés, un marino que, como he apuntado, es, a mi modesto entender, uno de los más grandes que ha dado España, semejante en muchos aspectos a Álvaro de Bazán. Tampoco se puede descartar, antes al contrario, que Sancho de Vallecilla adquiriese la mayor parte de su experiencia gracias a su padre, Martín de Vallecilla, que fue durante más de 30 años piloto en la mar.




 
Galeón europeo del siglo XVI, por Breughel


VIDA FAMILIAR


En torno al año 1570 Sancho de Vallecilla, contrajo matrimonio con la portugaluja Antonia Fernández de Rasines y Gobela, hija de Pedro Fernández de Rasines y María Bañes de Gobela, acerca de quienes ya escribí en un artículo anterior.

Poco después nació su primogénito, Martín de Vallecilla y Rasines (hacia 1570) y algún año después su hijo segundo Francisco a Vallecilla y Rasines (hacia 1575). Ambos fueron militares y marinos muy señalados.

No tengo noticias de más descendientes del matrimonio. Posiblemente el pequeño vacio documental que tenemos en lo que se refiere a las actividades de Sancho de Vallecilla entre los años 1570-1580 sea debido a la circunstancia de su matrimonio y al nacimiento de sus hijos. Cabe la posibilidad de que durante estos años madurase la idea de dedicarse por entero a la vida militar la cual, como sabemos, abarcó el resto de su vida.

 

 

LA VIDA MILITAR: LA REAL ARMADA DE GALEONES DE LA GUARDA DE INDIAS.

 
El año 1581 el rey pidió la opinión de un reducido grupo de personas, elegidas entre las que más sabían en aquel tiempo de navegación, acerca del modelo y traza de los galeones que se mandaron construir aquel año en Bizkaia. Sancho de Vallecilla era uno de ellos. Basta comprobar los nombres de los componentes de aquella junta para acreditar que, efectivamente, se contaban entre las personas más entendidas en materia de navegación de aquel tiempo: Cristóbal de Barros, el mejor constructor de naos que tenía la corona, y los marinos Diego Flores de Valdés, Pedro Sarmiento, Martín de Zubieta, Juan Martínez de Recalde, Juan de Lasarte y, claro, Sancho de Vallecilla.

 

Vallecilla llevó de Santander a San Lúcar 3 galeones de los 9 que fueron fabricados por Cristóbal de Barros y, habiéndolos probado "a todo trance", certificó que eran los mejores y más veleros "que ninguno hasta hoy ha navegado". Vallecilla quedó tan encantado del gobierno de aquellos navíos que pidió al rey que le diese el mando de uno de ellos. El año 1584, atendiendo a la petición de Vallecilla, el rey le otorgó el título de capitán de mar y guerra de uno de los seis navíos que quedaban en Santander, que sumados a los anteriores, fueron convertidos en una armada que se puso a las órdenes del bilbaino Juan Martínez de Recalde.
Posiblemente el navío cuyo mando se le entregó fuese el galeón "La Asunción", en el que le podemos ubicar en años inmediatamente posteriores.
Efectivamente, ya en junio de 1585 hallamos a Sancho de Vallecilla en su primer destino como capitán de mar y guerra de uno de los galeones de la armada de Recalde, con la misión de limpiar las costas de enemigos y de salir a recibir la flota que venía de Indias.  Y el mismo año de 1585 encontramos a Sancho de Vallecilla como capitán de una compañía de la Armada de Galeones que fue al paraje conocido como "los 44 grados", en las Azores, con el citado Juan Martínez de Recalde por general, para recibir a las flotas que venían de las Indias. En aquella ocasión, formando parte de la compañía de Vallecilla, y con el grado de alférez, se hallaba su hijo Martín, futuro general, en el que fue su primer viaje (En ocasiones Martín de Vallecilla reemplazó a su padre en la plaza de capitán por las repetidas ausencias de su padre sirviendo a S.M. en el apresto de armadas).
En aquel paraje de los "44 grados" se puede situar a Sancho de Vallecilla en septiembre de 1585. Poco tiempo después regresó la armada dando protección a las flotas de Indias.

Esta armada, que fue conocida con el nombre de "la Real Armada de Galeones de la Guarda de Indias", estaba compuesta por 9 galeones y 3 fragatas. Del año que fue su general Juan Martínez de Recalde, no tengo más constancia que de los siguientes mandos: el almirante Francisco de Eraso, el veedor y contador Marcos de Aramburu, y los capitanes Juan de Yepes, Antonio Moreno de Godoy, Gabriel de Vera, Jorge Arias de Arbieto, Pedro de Isla, Sancho de Vallecilla, Macián y Domingo de Urquieta. Hubo cuatro capitanes más, que debían ser elegidos por Recalde, cuyos nombres desconozco.

 

 
Firma de Sancho de Vallecilla.


En 1586 hallamos a Sancho de Vallecilla en ruta a Cartagena de Indias, como capitán del galeón "La Asunción", de la misma Armada de Indias, que en esta ocasión estaba a las órdenes del general Álvaro Flores de Quiñones en sustitución de Recalde.
Aquel año se pretendía traer una gran suma de oro y plata, que tanto necesitaba la Real Hacienda, y se temía que el corsario Francis Drake, al frente de una flota cuyo número de navíos se estimaba en unos 30, de cuya presencia se tenía noticia junto a la de otros corsarios ingleses, intentaran atacar la flota o algunas ciudades -existían rumores de que habían tomado La Habana-, razón por la que el contingente de soldados embarcados fue especialmente alto y las instrucciones, relativas a entablar combate o no, según los casos, muy precisas, Recordemos que, efectivamente, en una campaña que duró desde enero hasta julio de aquel año, Drake realizó un devastador ataque sobre Santo Domingo, Cartagena y San Agustín -en La Florida-, con una fuerza de 23 navíos y unos 2.300 hombres.
Cuando partió la armada en la que iba Vallecilla los corsarios se hallaban ya de vuelta en Inglaterra.

 


Vista de Santo Domingo, en el siglo XVII, con una armada española anclada en su puerto.


Aunque no me consta si Sancho de Vallecilla fue en 1587 a Indias con esta armada sí existe constancia de la presencia de su hijo Martín como alférez.

En septiembre de 1588 el general Álvaro Flores de Quiñones nombró a Sancho de Vallecilla capitán de infantería y de mar de un patache de la Armada con la que aquel año navegó a Tierra Firme, pues en esta ocasión no llevó galeones.

En la relación de méritos presentada por Martín de Vallecilla hay algunos errores. Afirmaba, por ejemplo, haber dado comienzo a sus servicios en el año 1585 junto a su padre en la armada que fue a los "44 grados" con Flores de Quiñones, lo cual, como hemos visto, no es correcto. Sin embargo apuntaba que posteriormente, y con la misma compañía, navegó durante 4 años en la armada de Flores de Quiñones, lo cual sí se corresponde con la realidad porque los años 1586 y sucesivos la Armada de la Guarda de Indias estuvo al mando de este general. El dato es importante porque los soldados y marinos componentes de la armada de Álvaro Flores de Quiñones, compuesta por ligeros pataches, que salió a recibir las flotas de Nueva España y Tierra Firme, como con anterioridad lo había hecho Juan Martínez de Recalde, no tuvieron oportunidad de participar en la empresa de Inglaterra formando parte de la que los ingleses llamaron "Armada Invencible", que salió aquel mismo año. Además, sitúa a los Vallecilla en aquel año, salvo a Francisco, que, evidentemente, era aún demasiado joven como para servir en la armada.



El desastre de la Armada Española de 1588, por Philippe-Jacques de Loutherbourg, s.XVIII (National Maritime Museun, London)

Aquella armada de pataches, que partió en abril de 1588, llevó por general al dicho Álvaro Flores de Quiñones y por almirante al sevillano Gonzalo de Monte Bernardo. Llegaron a La Dominica, en el mes de junio, y se dividieron, quedando Quiñones por general de la armada que iba a Nueva España, y Monte Bernardo por general de la que iba a Tierra Firme. Hicieron el tornaviaje, para fondear en San Lúcar, en la Pascua Florida de 1589.

 
En 28 de diciembre de 1589, Sancho de Vallecilla recibió orden del duque de Medina Sidonia de levantar un "fuerte golpe" de gente de infantería, marineros y artilleros en Sevilla, para enviar a las provincias de Tierra Firme.

 

El año 1590 le hallamos en prisión, en Sevilla, a causa de 800 ducados en que fue condenado en la visita de galeones del año 1587. Se le concedió la libertad para que pudiese navegar ese año a Indias con la condición de que fuese pagando de su sueldo aquella cantidad.

 

El general Álvaro Flores de Quiñones, se mantuvo al mando de la Armada de Galeones hasta el año 1589, en que fue a por el oro a Indias, pero falleció este año o el siguiente de 1590. Fue sustituido por Juan de Uribe Apallua, a cuyas órdenes encontramos a Sancho de Vallecilla en la documentación correspondiente a los años siguientes: en 2 de mayo de 1590 se le dio comisión para que embargase un patache en el puerto de Santa María, para que navegase con él en conserva de la armada del cargo de Juan de Uribe a Tierra Firme.

 

En 23 de diciembre de 1591 se le dio Cédula de S.M. para que partiese de la corte al puerto del Ferrol a recibir el galeón San Simón y los navíos del cargo de don Francisco Gallinaro y los de las presas que él hizo y los llevase con la infantería y demás gente a la vuelta de Lisboa. S.M. le remitió carta aprobando el cuidado con el que entró en Lisboa con los navíos.

 

En 11 de febrero de 1592 recibió de S.M. título de capitán de mar y guerra de uno de los galeones de la armada de Indias a cargo del general Juan de Uribe Apalua.  En 3 de febrero de 1592 Juan de Uribe le escribe encargándole se diese prisa en el despacho de las naves que llevaría a su cargo y nombramiento de dicho general para que en la navegación de la Armada del Océano desde Cádiz a Lisboa sirviese de almirante por ausencia del propietario.

 

Instrucción de don Alonso de Bazán, capitán general de la Armada del Mar Océano, de 10 de julio de 1592, para la navegación de aquel año, para ir de capitán del galeón Santo Tomás.

 

El año 1593 el general Francisco Coloma sustituyó a Juan de Uribe al mando de la Armada de Indias, y el 12 de febrero de 1593, ordenó a Vallecilla que fuese a las Salinas, a buscar y recoger los marineros que llegaron allí en la capitana de Vizcaya.

Posteriormente, le da otra orden, de 4 de abril de 1593, para que por la prisa con que les ordenaron salir los navíos que quedasen aprestándose quedasen a cargo de Sancho de Vallecilla y fuese con ellos en su seguimiento.

Órdenes de 6, 13 y 27 de julio de 1593 del Adelantado mayor de Castilla y del capitán Cristóbal Sánchez, a cuyo cargo estaba la Armada de la Guarda del Estrecho, de lo que debía hacer en el manejo de los navíos que traía de su escuadra, de la que era almirante.

Título de S.M. de 12 de diciembre de 1593 nombrándole capitán de infantería y del galeón o fragata que se le señalase por Francisco Coloma, capitán general de la Armada de la Guarda de Indias.

Nombramiento por dicho Francisco Coloma como capitán de la gente de mar y guerra de la fragata Santa Isabel de la Armada de Guarda de Indias.

 

En 23 de febrero de 1594 partió la armada a las órdenes de Coloma de la bahía de Cádiz y, aunque la vuelta estaba prevista para antes del verano de ese año, le podemos hallar de invernada obligada por la falta de bastimentos y de carena para los navíos, aguardando a que desde España les enviasen suministros. Junto con la Armada de Indias se vieron obligadas a posponer su partida las flotas de Tierra Firme y de Nueva España,

En esta ocasión existen documentos que nos permiten conocer el organigrama de mando de la armada: Francisco Coloma, capitán general; Diego de Sotomayor, almirante; Fadrique Cancer, capitán del Tercio de Infantería Española y gobernador de dicho Tercio. Los capitanes embarcados de los Tercios: Marco Antonio Becerra, Pedro Esquivel, Pedro de Chabarri, Luis de Velasco, Pedro Sánchez Escudero, Pedro Díaz de Nabia, Juan de Villaverde, Sancho de Vallecilla, Francisco del Corral y Pablo de Aramburu. Finalmente, el sargento mayor Pedro Durán y el alférez Carlos Milán. La armada estaba compuesta por 8 galeones (de los que era capitana el San Felipe y almiranta el San Andrés), 5 fragatas (una de las cuales era la Santiago que se hundió perdiendo la vida el capitán Hernando Caballero y toda la tripulación) y dos pataches (o zabras, una de ellas la Santa Clara), una carabela (Esmeralda) y dos charrúas (Espíritu Santo y San Pedro).

 

En aquella ocasión la Armada y flotas que se hallaban en puerto, contradecían las órdenes reales por las que se mandaba a su capitán general que partiese sin dilación antes del mes de julio hacia España. Ante la imposibilidad de cumplirlas sin poner en gran riesgo barcos y tripulaciones, Osorio juntó a sus mandos para que diesen su parecer sobre lo que debía hacerse. La mayor parte fue del acuerdo de esperar, aún sabiendo que la broma pudriría algún barco. Sancho de Vallecilla también fue de esta opinión. A la vez, añadía un dato que nos resulta de gran interés pues, para apoyar su propuesta, aseguraba que había navegado desde hacía 25 años en la Carrera de las Indias, es decir, desde el año 1569, dato que ya apuntábamos más arriba para tratar de conocer el año en que sirvió a las órdenes de Pedro Menéndez de Avilés.

 

En marzo de 1595 se le dio instrucción para que volviese a España. En septiembre del mismo año hallamos a Vallecilla embarcando en Cádiz con su compañía de infantería, en uno de los barcos de la escuadra de galeones "ilíricos" (italianos), compuesta por 12 galeones y cinco naos, que mandaba el napolitano Pedro de Ybella con destino a Lisboa. En 20 de septiembre de ese año recibió licencia del conde de Portoalegre para dejar la compañía a cargo del alférez y acudir a Sevilla en servicio de S.M.

 

En 29 de agosto de 1596 se le dio título como capitán de infantería y gente de mar que se embarcase en uno de los filibotes de la escuadra del general sevillano Pedro Tello de Guzmán (que el año anterior había acabado con John Hawkins en Puerto Rico), que se aprestó para llevar socorro a la armada y flotas que venían a cargo del general Bernardino de Avellaneda. En diciembre de 1596, fue nombrado almirante de la armada de la guarda de Indias de Pedro Tello.

 
En noviembre del año 1597 se dio a Vallecilla el mando de una escuadra compuesta por 4 pataches para correr con ella la costa del Cabo San Vicente y "enmararse" y descubrir los enemigos y dar cuenta de ello.


Las distinciones a Vallecilla fueron muchas, pero nunca consiguió llegar a a ser una figura que destacase tanto como sus cualidades lo requerían. Fue propuesto en diversas ocasiones para ser almirante de diversas flotas, en 1602 para almirante de la armada de la Carrera de Indias, en 1604 para la de Tierra Firme, en 1605 para la flota de Nueva España y en 1606 para almirante de la flota de Barlovento.
No hay duda de que Sancho de Vallecilla era consciente de que su carrera militar no podría llegar mucho más lejos que aquellas distinciones que consiguió, en una época en la que llegar a general de alguna armada requería o bien títulos nobiliarios o bien disponer de antepasados cuyos servicios prestados se acumulasen a los que podía presentar uno mismo. Él no tuvo esas oportunidades pero, a cambio, abrió las puertas de par en par a sus descendientes, quienes contaron, entre otros títulos, los de gobernadores, generales y almirantes.








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Publicado por negrodehumo @ 18:47  | MARINOS
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