domingo, 24 de agosto de 2008




"Dicen que se jacta de constitucional, que tiene a los españoles por sus enemigos, por patria su buque, por conciudadanos su tripulación y que no reconoce más amigos que los ingleses y los americanos."

                                                                                          Semblanza del capitán José del Cotarro.[1]

 

 

Esta frase, que parece sacada de una novela de aventuras, se refiere a uno de los más agresivos corsarios insurgentes, el capitán José del Cotarro.

 

José del Cotarro pertenecía a una familia que había hecho del corso su medio de vida desde mediados del XVII. El nombre y apellidos son típicos en esta estirpe, pero no conozco datos sobre sus progenitores; posiblemente se trata de José del Cotarro que nació en Bilbao el año 1781, descendiente de Somorrostro. Pero lo concerniente a su ascendencia lo dejaremos para otro momento, en esta ocasión me limitaré a exponer algunos rasgos biográficos de aquel capitán.

 

Sabemos que durante unos años fue piloto de la Carrera de Indias y que con posterioridad se dedicó al tráfico de esclavos, actividad que compatibilizó con el ejercicio del corso. Finalmente, a partir del año 1825, se dedicó únicamente al corso, sirviendo a las repúblicas revolucionarias de América.

José del Cotarro, quien se confesaba abiertamente constitucional, debió sentirse profundamente animado por la victoria de los independentistas americanos en la decisiva batalla de Ayacucho (diciembre de 1824), porque, muy poco después, el 5 de enero de 1825, se presentó en el puerto de La Guaira, Venezuela, enarbolando bandera parlamentaria en el mástil de su buque, el "Roma Libre", con la intención de unirse a la armada insurgente: "...a consecuencia de haberse restablecido en España y Cuba el gobierno absoluto vino a ofrecerse con su buque para tomar parte en la defensa de la libertad del país".  

El general José Antonio Páez, presidente de Venezuela, recogió aquel acontecimiento en sus memorias: "...se había presentado en La Guaira el capitán español don José del Cotarro, para entregar al gobierno colombiano el bergantín Roma Libre, disgustado al ver que en España había sido derrocado el sistema constitucional y repuesto el régimen absoluto". La referencia se completaba con un comentario que daba cuenta de cuáles eran los intereses de Cotarro con anterioridad a aquel suceso y de su actitud ante el nuevo rumbo que tomaban sus propósitos: "Trajo en su buque un cargamento de negros, a quienes dio inmediatamente libertad...".


El general José Antonio Páez (Fotografía tomada de Wikipadia).

 

El recibimiento del famoso corsario debió ser tan apoteósico que Cotarro se vio obligado a escribir una carta manifestando su agradecimiento por la forma en que había sido acogido por los venezolanos. Sin embargo, los franceses, cuyos barcos mercantes habían sido durante años las principales víctimas de sus ataques, decidieron aprovechar la circunstancia para acusarlo y, de paso, poner en un brete a la joven república. Francia envió una armada, compuesta por una fragata, dos bergantines y una goleta, que había fondeado en Puerto-Cabello, a las órdenes del capitán Dupotet, con el encargo de protestar al gobierno de La Martinica por haber admitido a Cotarro "juzgándolo pirata por las depredaciones cometidas sobre el comercio francés". Pero las reclamaciones francesas quedaron desestimadas y su reclamación desacreditada: "...habiendo precedido para aquel acto el examen de los papeles que acreditaban el origen del buque y su legítimo despacho y autorización para el corso, y advirtiéndose que las reclamaciones se hacían de un modo vago, repugnaron las autoridades la entrega que se exigía, bien que no queriendo el gobierno supremo mancillar su reputación, dispuso más adelante que se procesara al capitán, para que contestara a ciertos cargos que lo presentaban como sospechoso y desvaneció, quedando destruidas las imputaciones sobre que se habían fundado dichos reclamos".

Las reclamaciones francesas contra Cotarro no eran nuevas y ya habían sido expuestas con anterioridad ante las autoridades españolas[2].


 

Maqueta de un bergantín, fotografiada en el Acuarium de Donosti.

 

Como queda dicho, Cotarro quedó libre para dar comienzo a su actividad en las filas de los denominados corsarios insurgentes al mando de su buque, al que cambió el nombre de "Roma Libre" -que también era conocido como "el Romano"-, por el de "El Libertador" o "El Libre", que de ambas formas fue nombrado. Durante los años siguientes su principal empeño consistió en la destrucción del comercio de la monarquía absolutista, particularizándolo en Cádiz y en Canarias, cuyas aguas eran escenario de un bloqueo casi total impuesto por los corsarios colombianos y mexicanos desde los primeros años de la revolución.

Al margen de frases que permiten calificar su actividad como muy destacada no quedan más que un par de registros de sus presas: La fragata Andrea, que capturó en 5 de mayo de 1827, en las cercanías de Cádiz, que fue remitida a Puerto Cabello como buena presa y su tripulación conducida a Gibraltar[3], y el buque "Nuestra Señora del Carmen", de Gran Canaria, que iba cargado de barrilla, palo y trigo, apresado por Cotarro a 60 leguas de Cádiz.

Las operaciones contra el comercio de Cádiz estuvieron a punto de venirse abajo por las distintas visiones que mostraban los agentes que intervenían en el negocio. Los militares, como el general Páez, protegían y aún promocionaban el corso en momentos en que España realizaba preparativos navales contra la Costa Firme; los gobernantes revolucionarios mantenían el impuesto sobre las presas al corso, con crecidos derechos sobre los efectos apresados; finalmente, los corsarios veían que eran los menos beneficiados en su peligrosa labor y plantearon ciertas protestas a las que dio curso el capitán Cotarro, encabezando las peticiones de sus compañeros de profesión.



Grabado de un bergantín francés cañonando posiciones carlistas, imagen tan sólo unos años posterior en el tiempo a los años en que José del Cotarro estuvo activo como corsario.

 

El historiador Feliciano Gámez Duarte, que ha estudiado los efectos del corso insurgente en los años 1812-1828, escribe acerca de nuestro personaje: "Cotarro: los únicos datos que tenemos de este capitán corsario son que comandaba el bergantín de pabellón colombiano El Libre, operaba en Cádiz y Canarias y capturó en su crucero varios buques, entre ellos la fragata Andrea en las inmediaciones de Cádiz. De este comandante se decía que había sido piloto en la carrera de Cádiz a Cartagena de Indias; su bergantín estaba tripulado por unos cien hombres, mayoritariamente españoles."[4]

De años anteriores conocemos pequeños retazos: En 1819 era capitán de la fragata "Fama Habanera", que llegó a Puerto Rico en octubre de aquel año cargada de esclavos. En el de 1824 mantuvo un largo pleito ante las autoridades británicas por el apresamiento que hizo del barco negrero portugués "María Gloria", que detuvo en circunstancias sospechosas. También en este año había apresado al mercante francés "Telegraph" y al portugués "Vencedor".

 

En artículos posteriores comentaré la posible ascendencia de José del Cotarro y aprovecharé para mencionar a otros corsarios de su misma estirpe familiar.

 

 

Goio Bañales.



[1] Nota tomada de "Elogio del doctor Enrique José Varona", por Juan Miguel Dihigo. Cuba, 1935.

[2] "El Romano ha hecho muchos sobre el comercio francés que ha conducido a La Habana, según he prevenido a V.E. Este corsario recluta públicamente marineros, y este sistema de Expoliación parece está altamente protegido por sujetos de consideración...". Nota tomada de http://www.dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_tesis?codigo=396&orden=0

[3] Ibíd.

[4] Ibíd.



Publicado por negrodehumo @ 19:28  | PERSONAJES
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