Lunes, 13 de octubre de 2008



Ya he escrito con anterioridad que los primeros damnificados, y probablemente los más perjudicados, por las explotaciones mineras del finales del XIX y de la mayor parte del XX, fueron los propios vecinos y vecinas de Somorrostro, quienes vieron interrumpida repentinamente su forma de vida tradicional sin alcanzar a conseguir, a cambio, ningún pago ni recompensa.

Eran agricultores que vieron destrozados sus huertos y marinos que contemplaron cómo se perdían sus caladeros.

De la noche a la mañana, el entorno natural que durante cientos de años habían sabido mantener los naturales del valle, se vio modificado por las leyes estatales que permitieron la libre explotación de los criaderos de mineral.

La explotación indiscriminada dejó ríos estancados, cuyas aguas anegaban los huertos, y playas enlodadas incapaces de albergar en sus orillas el más mínimo atisbo de vida.

Como es sabido, las protestas de agricultores y pescadores nada pudieron contra los intereses que movían a las grandes compañías mineras y, finalmente, se vieron obligados a claudicar y modificar la forma de ganar su sustento, en la mayoría de los casos, y para su mayor desgracia, pasando a formar parte de los ejércitos mineros que a golpe de picos y palas y cargas de dinamita desangraron los montes de Triano. Los mismos montes que sus antepasados habían conseguido mantener a salvo de la explotación irracional.

 

El texto que sigue sirve es tan descriptivo que no necesita explicación ni comentario alguno:

 

"EL LAVADO DE LOS MINERALES

 

Se ha presentado al Gobierno civil una instancia por los pescadores de Ciérvana, solicitando de esta autoridad prohíba a los dueños de los lavaderos de mineral echar las aguas sucias a la playa de Musques, puesto que, por esta causa, está desapareciendo la pesca, que en gran abundancia cogían allí los pescadores de Ciérvana, Santurce y Castro. Espacialmente para los primeros se ha hecho la vida difícil, porque no solo desaparece esta gran pesquera, sino también la de la orilla, o sea la pesca de caña, pues en toda aquella costa se está depositando el fango de los lavaderos, cubriendo los ricos pastos que allí encontraban los peces.

¿Qué pasará a aquellos pobres pescadores si en este asunto no se pone un enérgico remedio?  

Hora es que las autoridades tomen con interés este asunto, reprimiendo con mano fuerte a los que falten a ello.

También hay otro punto que las aguas sucias perjudican mucho. La hermosa y gran playa de Musques se ve casi desierta porque las aguas, como hemos dicho, están siempre llenas de fango y no es posible bañarse en ellas, perjudicando, no solamente a los bañistas, sino a los municipios de San Julián de Musques y Abanto y Ciérvana, que cifraban una gran esperanza en esa playa."

 

EL NOTICIERO BILBAINO

28 de junio de 1906

 

 

 

 

Por la transcripción

Goio Bañales.


Publicado por negrodehumo @ 22:45  | MINEROS Y MINER?A
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