Domingo, 19 de octubre de 2008


Las escuelas de Bizkaia en la estadística de 1861.

La Inspección de Primera Enseñanza redactó un informe según el cual existían en Bizkaia 209 escuelas públicas y 51 privadas. De ellas 5 son superiores, 204 elementales, 39 incompletas, 14 de párvulos y una de adultos.

Según el citado informe, en un solo año, se había incrementado el número de escuelas existentes en nada menos que 58. Sin embargo, añadía, para completar el número de escuelas que debían costear los pueblos, según exigía la ley vigente, restaba crear 19 escuelas de niños y 60 de niñas, mas otra de adultos. 

Ese mismo año, según datos del censo de población, existían en Bilbao 17.969 vecinos y vecinas[1]. Había 26 maestros y 32 maestras de Primera Enseñanza, que atendían a 1.172 niños y 1.018 niñas[2].

El número de los que no sabían leer era de varones 2.552; y de hembras 4.448. El número de los que no sabían escribir era 480 varones y 1.174 hembras. Sabían leer y escribir 5.013 varones y 4.182 hembras[3].


Entre las escuelas existentes en Bilbao, aunque no podemos indicar cuáles sean públicas y cuales privadas, conocemos las siguientes destinadas a educación de niñas[4]: la de Dolores Larrea; la de Elisa Castañeira, el colegio de primera enseñanza que dirigían las hermanas Mónica y Carmen Barroeta, sito en la calle Bidebarrieta; el de el colegio de señoritas dirigido por Cesárea Maruri[5], sito en la calle Sombrerería, que comenzó sus clases en 1858 y alcanzaba una matrícula de 50 alumnas; el de Josefa Larrea; el de Octavia Leclerq; el de Pilar Burriel, sito en la calle Correo; el de Concepción Vergara y el de las hermanas María y Antolina Elorrieta.

En estas fechas (año 1858) se inauguró en Bilbao el colegio femenino de las Hijas de la Cruz.

En la calle Somera de Bilbao, se inauguró, aunque mucho más tarde, en 1874, una clase para niñas en la escuela musical que regentaban los señores García y Villar.



Entre dos siglos: La enseñanza en euskera y el Distrito Universitario Vascongado.

En las conferencias celebradas en Iruña-Pamplona en 1890 por los representantes de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa, se trató acerca de la creación de un distrito universitario propio, teniendo en cuenta el régimen autonómico con que contaban estos territorios. Se retomaba así una idea que había nacido en 1866 de la Diputación de Navarra y que se había dejado caer en el olvido.

Gipuzkoa fue la que mayor empeño puso en el proyecto y quien se encargó de mantener viva la idea. En 1896, observando la pasividad de las otras Diputaciones, redactó un proyecto cuyas  propuestas consistían, básicamente, en que en los maestros y maestras que desarrollasen su actividad en Bizkaia, Araba, Gipuzkoa y Nafarroa, deberían conocer y emplear el euskera; y que dichos maestros y maestras fuesen nombrados para ocupar sus puestos por los Ayuntamientos, que eran, a fin de cuentas, quienes mantenían las escuelas públicas con su erario particular o, en su defecto, que al nombrarlos el ministerio correspondiente, para cubrir plaza en el territorio, existiese la condición de que acreditasen el conocimiento del euskera.

Sin embargo, la propuesta se estancó pues, en tanto que Nafarroa acogió con entusiasmo el acuerdo y Araba estaba determinada a seguir adelante, la inactividad bizkaina lo mantuvo paralizado. Con todo, se realizaron algunas gestiones para conseguir que las oposiciones a magisterio se realizasen en la capital de cada provincia[6]; pero el decreto de 28 de Septiembre de 1898, sobre organización de las escuelas normales de magisterio, impidió avanzar en las conversaciones.

Un año después, en 1899, nuevamente la incansable Gipuzkoa, envió un escrito a las Diputaciones hermanas recordando los acuerdos y planteando que la única forma de resolver el problema pasaba por solicitar un distrito universitario vascongado. Argumentaba además que, para presentar la idea al Ministerio de Fomento, podía razonarse que ya existía en el territotio vasco-navarro una Universidad Literaria y que, el próximo año, ya existiría la Escuela de Ingenieros Industriales[7]. Para analizar y concretar la propuesta sugería que se celebrasen unas conferencias en Iruña-Pamplona, como cabeza y más populoso de los territorios que debían formar el distrito universitario.

En estas conferencias se destacaron el régimen autonómico y la comunidad de intereses existente entre sus componentes. De ellas surgió una comisión que presentó ante el Ministerio de Fomento las siguientes peticiones: 1º. Concesión de la libertad completa a los Ayuntamientos para designas maestros y maestras; 2º. Establecimiento en Pamplona de una Escuela Superior de Maestros y otra de Maestras, con la facultad de extender los títulos de los que en ella cursen la carrera, o sea, con las mismas atribuciones que las Universidades cabezas de distrito tenían en la materia.

La respuesta del ministerio fue desfavorable.


A pesar del resultado negativo, los argumentos presentados en las conferencias de Iruña-Pamplona fueron el punto de apoyo que utilizó Enrique de Aresti, presidente de la Corporación Provincial de Bizkaia, en 1902, para proponer a la Diputación que patrocinase la creación de un distrito universitario que tuviese esa misma extensión.

    La moción, aprobada por la Diputación de Bizkaia en 3 de Diciembre de 1902, contemplaba que se estableciese una Universidad en la que se cursasen las carreras de Derecho, Medicina, Farmacia, Ciencias y Filosofía y Letras. La primera en instalarse sería la facultad de Derecho para lo cual se solicitaría inmediatamente la aprobación del gobierno. A continuación se crearía el distrito universitario vasco-navarro para lo que se pediría el concurso de Araba, Gipuzkoa y Nafarroa.

Pero el entusiasmo los diputados tropezó nuevamente con la negativa del gobierno.


Años más tarde, hacia 1918, fue Eusko Ikaskuntza quien relanzó la idea, estando a punto de lograrlo, pero sus esfuerzos se truncaron con la llegada de la Dictadura. Tendría que esperarse hasta 1968 para que se aprobase la creación de la Universidad de Bilbao y a 1980 para que se transformase en Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea.

En el interín quedó la efímera vida de la Universidad Vasca que el lehendakari Agirre inauguró en Diciembre de 1936.


Peores perspectivas de llevarse a efecto tenía la pretensión de las Diputaciones, de que maestras y maestros empleasen el euskera en sus clases[8]. El proyecto tropezó frontalmente con la política promovida por el gobierno del Estado orientada, precisamente, en sentido contrario.

Un Real Decreto de 22 de Noviembre de 1902 ordenó a los inspectores de las escuelas de primera enseñanza que velasen porque el idioma utilizado por maestros y maestras fuera la lengua castellana. Los problemas surgidos en la puesta en práctica de este mandamiento llevaron al ministro de Instrucción Pública a enviar una circular puntualizando algunos aspectos de la cuestión. En primer lugar indicaba que "es el primer deber de los maestros de instrucción primaria la enseñanza de la lengua castellana, singularmente en aquellas provincias de la Monarquía que conservan idiomas o dialectos locales a los que sus naturales profesan justo y legítimo cariño, pues si en todos es de capital interés el perfecto conocimiento del idioma patrio, lo es mucho más en aquellas comarcas en las que, si no fuera por el perseverante esfuerzo del maestro, quedarían los nacidos en ellas en lamentable incomunicación intelectual con la mayor parte de sus compatriotas. Así pues, es deber ineludible de los inspectores contribuir con sus visitas frecuentes, y si preciso fuera, con sus amonestaciones, a que ningún maestro se exima del exacto cumplimiento de aquella primordial obligación, comunicando a este ministerio las observaciones que su constante inspección y su celo les sugieran para, en su vista, adoptar las resoluciones que sean oportunas."

Para completar la circular indicaba cuatro puntos a tener en cuenta: 1º. Que los inspectores celen por el cumplimiento exacto de "la obligación en que están los maestros de enseñar en lengua castellana". 2º. Que los textos empleados en las escuelas sean los aprobados por ley. 3º. Que "cuando un maestro se dirija a niños que todavía ignoren el castellano, no incurrirá en responsabilidad si se sirve como instrumento o vehículo para su enseñanza de un idioma que no sea el oficial". 4º. Que las responsabilidades contenidas en el Decreto solo serán exigibles "en el caso de que el maestro emplee idioma distinto del oficial, dirigiéndose a alumnos que sepan el castellano". 


Los decretos dejaban al euskera en una situación precaria. Redujeron el margen de maniobra  de Ayuntamientos y Diputaciones y obligaron a que el conocimiento y desarrollo de la lengua vasca recayese en gran media en centros e instituciones de carácter privado.


La iniciativa pública, mermada por estas disposiciones, halló una salida momentánea con la creación en Bilbao de la llamada "cátedra de vascuence", promovida por Ayuntamiento y Diputación. Se llamó para dirigirla a Resurrección María de Azcue y como sustituto, en las ausencias provocadas por las numerosas obligaciones de aquel, se contrató a Evaristo Bustinza.

En poco tiempo el número de alumnas y alumnos inscritos fue tan elevado que la Diputación acordó el contrato de ambos profesores como titulares.

Constaba de dos cursos. Los exámenes para primero consistían en "ejercicios de conjugación; de los relativos correspondientes a seres animados, locales, materiales, de tiempo y modelos de conversación, hablando con el profesor con rapidez y demostrando que lo comprendían con facilidad". El segundo curso consistía en "ejercicios de conjugación con el empleo de los receptivos o dativos; de lectura y traducción al castellano de trozos de la célebre y clásica novela Peru Abarca, de Moguel; y de conversación en vascuence, entre profesor y alumnos".

Las clases se destinaban a ambos sexos. Destacaron y se premió en los primeros años a las alumnas María Eguren, María Llona, Jesusa Ibarreche, Dorotea Barrenechea, Rosario Abrisqueta, Margarita Marcoartu, Inés Echevarria, Adela Calvo... 


Anulada por el gobierno la posibilidad de que el euskera se utilizase como lengua oficial en la enseñanza pública, fueron las escuelas privadas, y más concretamente las religiosas, las que hicieron suya la idea.

El primer centro en contar con la asignatura de euskera en sus clases fue el Colegio de niñas de las Reverendas Madres Esclavas del Sagrado Corazón, quienes iniciaron el curso en Octubre de 1907[9].

La enseñanza en euskera promovida desde párvulos tuvo su origen en el colegio Nuestra Señora de Iziar, situado en la Plaza Barria. La enseñanza estaba dirigida a párvulos y elemental de niñas.[10]



En sus anuncios en prensa la "Escuela Vasca" ofrecía: "además de una instrucción completa en castellano, se enseña a hablar, leer, escribir, contar y rezar en euzkera, y todo lo que con el País Vasco se relaciona, como música, geografía e historia vascas."[11]

La escuela se inauguró con 32 alumnos/as. El éxito fue tal que en poco tiempo duplicó la cifra. En 1915 contaba con 150 alumnos/as -repartidos en párvulos y elemental de niñas- y tres profesoras.


Algunos años más tarde se inauguró un nuevo centro, el colegio Nuestra Señora de Aranzazu, situado en Colón de Larreategi; se abrió en 1915, a petición del vecindario.

Este colegio y el de Nuestra Señora de Iziar, ambos de enseñanza primaria, adaptaban sus planes de estudio al alumnado, castellano-parlante en un 95 por ciento, por esa razón se articulaba la enseñanza del idioma por plazos. Al comienzo todas las asignaturas se impartían en castellano, añadiéndose clases especiales de euskera (hablar, leer, escribir, contar y rezar) y, una vez dominada lo suficiente, se enseñaba simultáneamente algunas asignaturas en euskera[12]. Otra razón a tener en cuenta para no impartir exclusivamente en euskera era que la segunda enseñanza y la de Artes y Oficios se hacían exclusivamente en castellano.

Estas escuelas no contaban con ayuda institucional.


También la Juventud Vasca, de identidad nacionalista, organizaba cursos de euskera abiertos a todo el mundo, de cualquier edad, aún cuando no estuviesen afiliados a aquella sociedad. Las clases eran explicadas, según se anunciaban, por "competente profesorado de ambos sexos". Estos cursos tenían, en el año 1915, una asistencia diaria de 900 personas[13].


Finalmente el Ayuntamiento se hizo eco de la demanda existente y en el año 1919 estableció dos centros en los que se impartirían clases especiales de euskera, las escuelas de Mugica y las de Indautxu, para alumnas y alumnos comprendidos entre los 10 y 13 años. El curso se extendía desde el primero de Octubre al último día de Junio, con clase todos los días laborables a partir de las cinco y media de la tarde. En 1920 el número de niños y niñas que acudían a estas escuelas ascendía a 305.


Al margen de las citadas surgieron otras iniciativas privadas con el fin de proteger y mantener la lengua vasca. Entre ellas destaca la creación en 1916 de Euskel-Laguntza y más tarde, en 1922, la asociación "Emakume abertzale batza",  además de numerosas personas que, bien a título particular o bien con ayuda institucional, promovieron actividades muy variadas (fiestas vascas, conferencias, etc).



Goio Bañales




[1] 7.853 varones y 9.652 hembras, el resto se consideraban transeuntes o extranjeros.

[2] Se contaban, además, 81 colegiales de primera enseñanza y 48 de segunda. 224 estudiantes de segunda enseñanza, 22 de escuelas preparatorias y 15 de estudios superiores.

[3] Los datos para toda Bizkaia, tomados de la estadística del año 1875, ofrece cifras desconsoladoras. Ese año contaba el Señorío con 189.954 habitantes, de los que sabían leer y escribir 66.608 y solo leer 12.746.

[4] De niños se contaban las escuelas de Leonardo Rojas, Lorenzo Mugica, Miguel de Elgezabal, Miguel Barrera, Alejandro Moronati, Julián Uruñuela, Felipe A. Goiri, Saturnino López y Villa, Luis Cámara y Turiso, Jose María Sesma, Francisco Paula Zalbidea, Vicente Begoña, Vicente A. Omar, Francisco A. Ganzabal y Felipe Larragan.

[5] Como dato anecdótico acerca de la maestra Cesárea Maruri reseñar que en la Junta de Primera Enseñanza, celebrada en Bilbao en Abril de 1862, llamó la atención de los organismos públicos y propuso un voto de censura contra quienes redactaban leyes, reglamentos y programas de exámenes "por haber tenido la poca galantería de hablar de maestros antes que de maestras, de escuelas de niños antes que de las de niñas"Irurac Bat  (17-IV-1862).

[6] Los exámenes y adjudicaciones de plazas de maestros y maestras bizkainos se realizaban en Valladolid, a cuyo distrito universitario pertenecían.

[7] La inauguración oficial, porque la creación de la Escuela de Ingenieros tuvo lugar en 1897.

[8] Esta se justificaba cada día más ante actuaciones como la del maestro de Busturia, que tuvo que ser reprendido por la Junta Provincial de Instrucción "para que en lo sucesivo se abstenga en absoluto de emplear castigos aflictivos y humillantes a fin de obligar a los niños a que no hablen vascuence dentro y fuera de la escuela" Nota de Instrucción Pública aparecida en el Noticiero Bilbaino, de 25 de Enero de 1902.

[9] Impartían euskera bizkaino. El centro escolar era bastante elitista;  la enseñanza para niñas en régimen de media pensión costaba 50 pesetas mensuales y para las externas 25. Disponía de coche para llevar a las alumnas al colegio y de regreso a sus casas.

[10] La prensa titulaba así el acontecimiento: "El patronato que se constituyó en Bilbao para realizar la laudable tarea de conservación y desarrollo del idioma vasco, comenzando por enseñarlo a los niños desde su más tierna edad, va a poner muy pronto en práctica su proyectada obra. El día 15 del próximo Octubre (1908) se abrirá en el tercer piso de una casa de la Plaza Nueva la primera escuela de párvulos, para la cual se cuenta con numerosas inscripciones, siendo muy posible que por tal causa y si, como es de suponer, aumenta la inscripción, haya necesidad de abrir una segunda escuela.

La enseñanza la darán dos maestras tituladas, nombradas ya al efecto por el tribunal de oposición que presidió la ilustrada y distinguida maestra doña Juliana de Aguirrezabala, y la enseñanza musical estará a cargo de una señorita profesora, primer premio del Conservatorio. Serán objeto de especial atención la enseñanza religiosa y la del milenario euskera.

El Patronato que ha de ejercer la más provechosa acción en esta enseñanza, ha reducido cuanto le ha sido posible el precio de la pensión de los alumnos, estableciendo que sea de tres pesetas mensuales por alumno, de cinco pesetas por dos y de seis por tres de una misma familia."    (El Nervión. 25-IX-1908.)

[11] Euzkadi. 29-VIII-1914.

[12] La primera ikastola con la totalidad de la enseñanza en euskera se halló en Gipuzkoa, dirigida por el señor Muñoa: "urteokaz darabil bere lepotik euzkera utsezko ume-ikastolea ta aurrera dua bere sail zentzudun eta aberkoi orretan, aurten (1916), oraindiño lentxu, etxe eder andi ta eder bat zuzendu daula ikastola ori jarteko erarik onenian" (Euzkadi. Epalla 9´na 1916)

[13] Euzkadi, Urrilla 22´na. 1915 urtea.







Publicado por negrodehumo @ 0:02  | MAESTRAS
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