Lope García de Salazar y Mena (1462-1536 aprox.) no consiguió dejar en la villa de Portugalete la impronta que otros personajes de su mismo tronco familiar; además, quedó totalmente oscurecido por la sombra de su bisabuelo del mismo nombre, el famoso cronista de Muñatones. Era hijo de Ochoa de Salazar, el legítimo heredero de las casas de Salazar y Muñatones las cuales le fueron arrebatadas por su tío Juan "el moro" de Salazar. Su madre fue María Díaz de Mena, bilbaina.
El preboste por antonomasia no fue él, sino su padre, Ochoa de Salazar, a quien ni siquiera era necesario citar por su nombre, bastaba decir "el preboste" para que todo el mundo supiese que, de quien se trataba, era de aquel Ochoa. Sin embargo, también Lope García de Salazar llevó añadido a su nombre, como una muletilla, el título de preboste, en su caso para diferenciarlo del cronista muñatoniego.
Las imágenes contemporáneas a Lope García de Salazar, ya sean ilustraciones, cuadros o esculturas, son tan escasas, que necesariamente tenemos que destacar las pocas que se han conservado y que han llegado hasta nuestros días. Esta, que está reproducida más abajo, es una de ellas; se halla junto al altar mayor de la iglesia de Santa María de Portugalete.
A pesar de su traza, en apariencia algo ordinaria, se trata de una meritoria obra de arte, en la que el escultor, cuyo nombre desconocemos, supo captar espléndidamente la expresión de un hombre ya entrado en años, quien, aún hallándose postrado y en actitud de rezar -y hasta algo encorvado por la edad-, transmite, con un mínimo de elementos, una manifiesta sensación de autoridad y de poder, que queda claramente reflejada en el rostro enérgico, en las ropas militares y en la vara de mando que porta su escudero. Ninguno de los dos personajes, ni el caballero ni su escudero, se humillan ante la cruz bajando la cabeza o los ojos.
El preboste Lope García de Salazar, dibujado tomando como modelo la foto superior.
En la escultura ambos personajes son "reales", es decir, fueron captados y representados tal y como eran, lo que se manifiesta en detalles como las "entradas" en el pelo del preboste, los mofletes algo hinchados del paje... El escudero no es un personaje secundario, pues de ser así, se hubiese labrado en mucho menor tamaño. Esto hace pensar que posiblemente se tratase de uno de los sobrinos o criados del preboste.
El escudero, según el modelo indicado. En el relieve no resulta fácil distinguir si lleva medias o calzones ajustados.
Sin duda, el enorme tamaño del yelmo, evidentemente desproporcionado, altera el equilibrio escultórico, al atraer hacia él la mirada del espectador, desviándola del crucifijo.
Goio Bañales
Goio,
aunque hace tiempo que no he contactado contigo, me gustaría saber si el preboste Ochoa de Salazar, del que hablas en el artículo, tuvo, además de a lope García de Salazar y Mena, otros hijos en otra esposa o tal vez bastardos. Me refiero en concreto a una hija llamada Iseo de Salazar, esposa de Íñigo Martínez de la Pedriza, y si tuvieron algún hijo. Sé que luego Íñigo Martínez de la Pedriza casó con una Juana de Ugarte, pero me interesa la figura de Iseo de Salazar, mi antepasada, creo.
Te doy las gracias por adelantado y te dejo mis correos de casa y del trabajo:
omc55@telefonica.net (casa)
omarti@gencat.cat (trabajo)
Un cordial saludo,
Oriol Martí Ceballos
Hola Oriol.
Estos días me resulta imposible ponerme a buscar entre los apuntes la filiación de Iseo de Salazar a causa del trabajo acumulado que tengo. No me queda más remedio que ir retrasando cosas porque atender a algunos temas pendientes significaría desatender a otros. Hasta dentro de unos meses me resultará imposible mirar lo de Iseo (y lo de los Montaño Salazar) a no ser que me surgiesen por casualidad, pero en cuanto me libere un poco ya sabes que es una de las primeras cosas que tendré presentes.
Goio.