Domingo, 28 de diciembre de 2008


En los artículos dedicados a nuestras maestras he destacado algunas, como Méndez de la Torre, Maeztu, Orueta... que  fueron auténticas luminarias en una época prodigiosa, la de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Hoy llega el turno de referirse a otra gran maestra bilbaina, de la que ya he hecho mención en artículos anteriores, pero ahora lo haré con más detenimiento: Martina Casiano Mayor.


He escrito maestra bilbaina porque así lo fue, a pesar de que nació en Madrid en el año 1881. Su vida profesional está tan ligada a nosotros que, haciendo salvedad de su nacimiento, todo en ella parece referirse a Bizkaia, en especial a la ESCUELA NORMAL DE MAESTRAS DE BILBAO.


Habrá oportunidad de recoger datos sobre su vida y su obra. En los enlaces que pongo al final de este artículo hay referencias en internet, alguno de ellos muy completo e interesante; pero en esta ocasión me limitaré a recoger un artículo publicado en el NOTICIERO BILBAINO del año 1910, en el que se daba cuenta de una de sus conferencias.

En la lectura de estas líneas, además de aproximarnos a la figura de la maestra Martina Casiano, tendremos oportunidad de contemplar lo que era una costumbre habitual de la Escuela Normal: las conferencias de sus profesoras, que tenían lugar en los salones del edificio, versando sobre los temas más variados. En ellas hacían gala de sus conocimientos y, como es el caso que nos ocupa, de sus ideas pedagógicas -tan innovadoras-, en consonancia con el nuevo tipo de mujer que estaba entonces naciendo, a la cabeza de toda Europa, y que solo el alzamiento faccioso del 36 pudo abortar y retrasar decenios.


"En la NORMAL DE MAESTRAS.

UNA CONFERENCIA.

En el salón de actos de la Escuela Normal de Maestras dio ayer su anunciada conferencia la señorita Martina Casiano, profesora de dicha escuela.

Disertó sobre el tema "pedagogía actual".

Antes de comenzar la conferencia, un nutrido coro de alumnas de la clase de música cantó admirablemente el precioso coro "Así cantan los niños", con acompañamiento de piano de la profesora señora Echavarria.

Después del coro, la señorita Aguirrezabala, comisaria regia de la Escuela, hizo la presentación de la conferenciante en breve discurso.

En él felicitó a las niñas que tomaron parte en el coro que se acababa de oir, al autor de la composición y a la señorita Navarro, allí presente, alumna que ha sido de la Escuela Normal de Bilbao y que en las oposiciones últimas a obtenido plaza de profesora normal.

Seguidamente concedió la palabra a la señorita Casiano, la cual, con gran seguridad de palabra, brillantes conceptos y facilidad de expresión dio comienzo a su conferencia.

En concepto de la conferenciante, la Pedagogía actual fracasará por culpa de la sociedad en general. Y si el fracasar es solo por cambiar de nombre, vaya enhorabuena la Pedagogía si es que nos queda el ideal educativo si es que nos dejan todavía fuerzas bastantes para que nuestras fibras vibren al contacto con un espíritu joven colocado bajo nuestra dirección. El nombre no hace al caso, lo peor es que conserváramos la palabrería y se nos escapara su esencia.

Hoy no se concibe a una persona política o no sin que hable de nuestra Pedagogía de las escuelas de educación. Y yo pregunto: ¿lo hacen siempre conociendo aquello de que hablan? Si la respuesta es afirmativa, allá va mi entusiasmo, mi admiración, allá va el reconocimiento más puro y sincero que encierra mi alma... Ellos hacen un gran bien a la sociedad. Pero si la respuesta es negativa... entonces... nos profanan lo más sagrado de nuestro ministerio, nos lo adulteran y se lo dan al vulgo de una forma imposible de conocerlo. Ellos hacen un gran mal a la Humanidad.

La Pedagogía es una gran flor sin espinas, por lo que todos pretenden tomarla sin temor, pero su delicadeza es tal, que en el momento en el que manos toscas la aprisionan, queda hecha polvo impalpable; sus finísimos tejidos no resisten el contacto de seres inexpertos.

Es la educación algo así como el efecto producido por un inteligente escultor que toma en la mano su cincel y lo aplica con tanta delicadeza a un pedazo que piedra que apenas parece que lo toca y, sin embargo, va dando golpes tan certeros, que al poco tiempo la imagen va apareciendo límpida y pura como si fuera obra de las hadas.

Por esto al educador yo no le concibo mas que con un espíritu claro, sereno, penetrante, que llega hasta los rincones más ocultos del cerebro infantil, y esto por naturaleza, por vocación, por dotes especiales y de ninguna manera por desojarse entre los libros buscando el alma infantil entre las letras, sin darse cuenta que tiene delante de sí seres todavía inocentes, a los que por fortuna los golpes rudos de la sociedad no les han enseñado las artes del disimulo. Hay algo que no se debe buscar en los libros, algo que flota en los ojos, algo que lo declara la sonrisa, y ese algo solo una inteligencia perspicaz es capaz de adivinar.

Por esto afirmo que el maestro no debe ser una medianía, sino de talento claro, y que sepa leer en el libro de la Naturaleza.

Y cerrando este paréntesis pregunto: ¿Han estudiado todos los que de Pedagogía hablan, la Psicología con seriedad y todo lo que para dirigir al ser humano se necesita? Es muy fácil creer que no hay ideas más sanas que las nuestras, es sencillo tratar de enterrar todo lo existente; pero lo que no es tan accesible a todas las inteligencias es echar los cimientos construyendo un camino firme y sólido por donde el progreso pueda circular sin interrupción.

Todos plantean problemas pedagógicos, los más los dejan sin resolver, y los otros los resuelven con una facilidad asombrosa, siendo así que toda nuestra pedagogía está amenazada de ruina y que todos los remiendos no hacen más que desarmonizar el conjunto y dejar al descubierto la mala calidad de la tela. Las palabras se barajan, las ideas no entran, y es que los que no entienden no quieren confesar su impotencia y exclaman: ¡Oh! La educación, oh! La Pedagogía de ella dependen todos los males nacionales... Estos maestros, estas escuelas... Y aquí vendría muy bien un trozo que leí en un libro de Taine: La gente se agolpaba a la puerta de Mr. Consin... "Caballero haga usted el favor de explicarnos lo que es el alma, porqué le llama usted una fuerza libre; cómo una fuerza libre que es una cualidad puede ser el yo, que es un ser". Y Mr. Consin respondía: "Señores, pasen al sótano, es el domicilio de Mr. Biran, él dará a ustedes todas las explicaciones necesarias. Sigan ese pasillo oscuro, al extremo verán una escalera". Muchos se iban fiados en la palabra de Mr. Consin, otros, al llegar al borde, no se atrevían a bajar, el agujero les parecía demasiado oscuro era preferible aceptar la doctrina a correr aventuras. Los tercos bajaban magullándose los miembros, dándose de bruces contra las paredes y palpando la tierra húmeda; lo primero que había hecho Mr. Biran era tapar todas las rendijas y ventanas. Ellos miraban con atención y seguían viendo las más completas tinieblas. Al regreso, cuando se les rogaba que contasen su viaje, el amor propio no les dejaba confesar que se habían ensuciado y magullado inutilmente, y que habían bajado a una mazmorra bien cerrada para mejor distinguir los objetos y exclaman: ¡Oh! Mr. Biran, es un gran maestro, vayan ustedes a verle, él esclarecerá todas sus dudas... Y nadie iba.

Y lo mismo que se hace con las parábolas, daré yo a este párrafo la interpretación que mi espíritu concibe. La gente dotada de buena voluntad quiere penetrar en lo que nuestra decadencia actual supone, van a los educadores y les preguntan, y si estos son personas inteligentes no pueden menos de comprender que la ciencia no se infunde con solo soplar, y les muestran el camino de la Filosofía, de la Psicología, de las ciencias todas que estudian al ser, pero los pobres encuentran este pasillo oscuro, lóbrego, difícil, incomprensible, y se vuelven, reúnen a una porción de gente que ni siquiera tuvo la fortuna de llegar al agujero, y les dicen: La educación según Froebel, según Kant, según Pestalzzi... y aquí hacen una supresión para intercalar las palabras patria, regeneración, etc... y entre unos y otros van a acabar por aburrir a la Humanidad, antes de plantear un problema con seriedad.

La ilusión de que han visitado escuelas les hace ser presuntuosos y yo les diría: "Cuidado señores, que comprender una escuela es algo más que darse un paseo por ella. Comprender una escuela es comprender al Maestro, es estudiar a los niños, es darse cuenta de la época en que se mueve el educador y el educando, y todo esto representa una síntesis de la evolución mental humana, cosa no muy fácil de penetrar".

Y he aquí porqué digo que la Pedagogía actual fracasará. Se ha hecho popular, hoy no es necesario estudiar para hablar de ella, esto no es una ciencia, es un pasatiempo.

Además se ha puesto el mote de Pedagogía a una serie de libros que ni para el fuego valen, en los que todo su mérito consiste en empaquetar las facultades y ponerlas etiquetas.

La Pedagogía debe ser ciencia y como tal debe portarse. Quien al estudiar Pedagogía no lo haga en el ser mismo, desprecia la observación y la experimentación, bases fundamentales de toda ciencia.

Al observar un fenómeno precisa tener en cuenta que queda desvirtuado por nuestro propio yo que lo condiciona, y que no puede procederse por solo el análisis porque equivaldría a sacar de la vida la muerte.

Tenemos que tener en cuenta, por lo tanto, que el estudio de los fenómenos psicológicos, la relación entre ellos y el influjo que ejerce el cuerpo sobre el espíritu.  

La parte de la psico-fisiología está completamente descuidada, no se ha hecho nada de Psicología experimental y hace necesaria la instalación de un laboratorio de Psicología experimental.

Terminó diciendo que como no es posible dar una conferencia de Psicología experimental sin aparatos, termina la conferencia, no sin antes recomendar a sus oyentes, que cuando traten un problema pedagógico no lo hagan con esa frialdad que hiela los corazones, sino con el calor propio de las almas jóvenes, desinteresadas y que ponen todo su ardor a contribución de esta noble España. Y terminó diciendo: cuando se os pida calor para sacarla del caos en que está sumida, no se lo neguéis, dádselo.

Larga y merecida ovación premió la meritísima labor de la ilustrada profesora señorita Casiano, por lo que la felicitamos.

Tan excelente fiesta terminó con la repetición del coro "Así cantan los niños" que fue tan bien interpretado como al principio".


EL NOTICIERO BILBAINO

29 de abril de 1910



 


Algunos enlaces en internet sobre la maestra Martina Casiano, primera mujer que fue socia de la Sociedad Española de Física y Química:


http://www.mujeryciencia.es/2008/10/30/martina-casiano-mayor-primera-socia-de-la-sefq/


http://wzar.unizar.es/siem/mujeres_ciencias/documentos%20originales/carmen%20pdf/CASIANO-MAGALLON.pdf


http://www.doredin.mec.es/documentos/008200430340.pdf


http://www.anodamemoria.com/victimas/ga/upload/des/362-a-maestras_que_cambiaron_la_historia.pdf

Por la transcripción:

Goio Bañales.



Publicado por negrodehumo @ 18:59  | MAESTRAS
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