Mi?rcoles, 07 de enero de 2009

Llevaba tiempo sin escribir acerca de Adelina Méndez de la Torre, maestra bilbaina, impulsora de los comedores escolares y creadora del primero que existió en Bizkaia.


Una personalidad, la de Adelina, que atrae y arrebata.


Mañaricua fue crítico con uno de los libros de Adelina -el titulado "Historia de las Provincias Vascongadas"-, según él, por su falta de enjundia y porque seguía a Labayru sin originalidad. ¡Pero si estaba escrito para escolares! Quizás, si Mañaricua hubiese ponderado que su autora era asturiana -Adelina nació en Castropol- y la facilidad con la que entendió y con la que expuso para sus pequeñas alumnas las tesis que explicaban la naturaleza del territorio bizkaino, y sus diferencias y peculiaridades con respecto a otros territorios del Estado -que daban respuesta al porqué de muchos acontecimientos, basándose en razones que aún hoy día a más de uno se le atraviesan-, quizás entonces, el viejo profesor hubiese sido más condescendiente con ella.   


La propuesta vital de Adelina era servir a sus alumnas, las niñas de la escuela elemental de Concha, de la que ella fue directora. Y su empeño era tal que le llevó a emprender actuaciones en empresas que gentes con muchas más posibilidades fueron incapaces, por pereza o desconocimiento, de llevar adelante.


Adelina vació en sus alumnas -niñas de la escuela elemental del distrito 7 de Bilbao-, todo su inmenso deseo de servicio.


De Bilbao se puede decir cualquier cosa menos que ha sido descuidado u olvidadizo a la hora de reconocer los méritos de cuantos han hecho algo por la villa. Incluso ha tomado para sí la obligación de ser ella, asumiendo la representatividad -y las obligaciones- que le otorga el hecho de ser la capital de Bizkaia, quien ha premiado con nombres en sus calles o con esculturas en sus parques a personas que, sin ser naturales de este lugar -en ocasiones ni siquiera del Territorio-, lograron el reconocimiento de nuestro pueblo.


Por eso es por lo que supongo que si Bilbao quiere seguir manteniendo esa categoría, esa disposición a reconocer y premiar la entrega de las personas, está obligado a no olvidar a Adelina y lo que ella hizo por esta villa: porque sería de justicia y de mutua correspondencia. ¿De qué manera?: Pues hay muchas, por ejemplo, dando su nombre a una calle o a un centro cultural.


Entre tanto, Bilbao sigue en deuda.




Este que sigue es otro de los muchos artículos de la prensa bilbaina de comienzos del siglo XX referente a nuestra maestra; y, como siempre, recogiendo uno de aquellos detalles que la hacían especial: Adelina no se conformaba con una correcta administración y con la vacía perfección en las formas, antes al contrario, pretendía que la escuela y los comedores escolares que ella dirigía fuesen para sus niñas una prolongación del cariño que recibían en sus casas.




"Primera cantina escolar de Bilbao.

Memoria de dos cursos.

La ilustrada maestra directora de la Escuela de niñas de Concha, doña Adelina Méndez de la Torre, acaba de publicar un lindo folleto de 68 páginas, con varios grabados intercalados en el texto, dos detalladísimas Memorias que dan a conocer la creación, funcionamiento y resultados de la Cantina Escolar que dicha señora fundó en su Escuela con la valiosa ayuda de un pequeño grupo de protectores de tan simpática institución, los cuales vienen asegurando su sostenimiento. El folleto abarca los dos cursos escolares de 1910 a 1911 y 1911 a 1912.

En las primeras páginas de este instructivo trabajo pone de manifiesto la señora Méndez de la Torre los propósitos que le guiaron para acometer esta obra y el previo estudio teórico y práctico que hizo de las instituciones de esta clase establecidas en algunas grandes poblaciones extranjeras.

El sistema por el cual se decidió es el que más garantía ofrece para el éxito de la beneficiosa empresa. Contando con la base de una docena de patrocinadores de la obra que aseguraban un donativo total mensual de 122 pesetas (el primer puesto en lista lo ocupa el señor don José María Martínez de las Rivas con 100 pesetas mensuales) se dirigió a la Alcaldía de Bilbao y obtuvo de esta el señalado servicio de que la Sección de Fomento y la Contaduría municipal tuvieran intervención directa en todo lo que se refiere al cobro de las cuotas de los donantes y al pago de las detalladas y bien formalizadas facturas representativas de los gastos de la Cantina. De este modo Bilbao, sin desembolso alguno y mediante un pequeño trabajo de contabilidad, contribuye a la buena marcha de la institución y puede apreciar sus resultados en la pequeña escala en que esta funciona.

La prensa bilbaina habló hace cerca de dos años con merecido elogio de la inauguración de la Cantina escolar de la Escuela de Concha, y ha hablado también después, en algunos casos, del método que allí se sigue desde el primer día para proporcionar, en las mejores condiciones de nutrición, de variedad y de economía, una comida diaria a una veintena de niñas verdaderamente necesitadas de ese benéfico material, al cual hay que añadir los beneficios morales que se desprenden del cariño del que están rodeadas las socorridas, a las que sirven a la mesa, bajo la inspección de la profesora, otras niñas de la escuela. Al final de cada curso, y comienzo de las vacaciones escolares, las niñas de la cantina escolar han sido obsequiadas con una alegre excursión al campo y una abundante y sabrosa comida extraordinaria, tomando parte en la bulliciosa fiesta, en unión de la fundadora de la Cantina, otras personas mayores que llevaron las correspondientes provisiones y que participaron grandemente del gozo infantil.

En todo el tiempo de su funcionamiento ingresaron por donativos pesetas 2.191,- y se gastaron 1.791,75 pesetas, resultando al comenzar el año actual una existencia de pesetas 399,25.

En el texto de las Memorias de que nos ocupamos hay muy interesantes observaciones que dan la más favorable idea de los fines que pueden realizar las Cantinas escolares fundadas y administradas en la forma que esta lo está.

Con legítima satisfacción dice la señora Méndez de la Torre, a la que volvemos a felicitar por su idea, a la vez que deseamos que cunda el buen ejemplo:

"He visto funcionar las cantinas escolares en París, que son un modelo de organización, en la recaudación, en la administración, en la inspección; he visto, asimismo, funcionar las de Milán que como servicio municipal llegan a la perfección. También he visto las de Madrid. Todas ellas son frías; entregan la comida como entregarían un libro de texto o una pluma de corte determinado o un uniforme de colegial.

La Cantina de la Escuela, servida por la propia maestra, no puede nunca ser esto. Cuantos a la nuestra se acercaron, sintiéronse amorosamente emocionados; veían muchas niñas juntas comiendo en su propia casa."


                       EL NERVIÓN          

29 de enero de 1913





Por la transcripción:

Goio Bañales.


Publicado por negrodehumo @ 19:31  | MAESTRAS
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Publicado por Invitado
Viernes, 09 de enero de 2009 | 0:14
CASTROPOL (ASTURIAS)
Publicado por negrodehumo
Viernes, 09 de enero de 2009 | 1:13
corregido, gracias.
goio