Martes, 27 de enero de 2009


Juliana de Agirrezabala, verdadera alma mater del centro, no dejó en momento alguno de repetir lo que debería ser y representar la Escuela de Maestras y la labor de éstas en las escuelas: "la experimentación y la ruptura de moldes y de rutinas".

En un discurso a sus compañeras y alumnas les pidió que hiciesen suyo el propósito de "no dar enseñanza que sirva para la escuela, sino enseñanzas que sirviesen para la vida". "Mis aspiraciones -les dijo- consisten también en elevar gradualmente el grado de la cultura de la mujer en general (...); la mujer puede y debe ser ilustrada sin parecerse a las preciosas ridículas -jugaba aquí con la obra de Moliere- y sin tener nada de eruditas a la violeta".


La Escuela se trasladó en 1903 a un pequeño hotel de la calle Gordoniz, pero las necesidades de locales, mayores y en mejores condiciones, obligaron al Ayuntamiento a plantear diversos proyectos para buscarle alojamiento definitivo en otro punto de la capital. En primera instancia se pensó en elevar un piso el edificio de las escuelas de Berastegi, pero esta decisión, cara y complicada, se desechó en beneficio la que consistía en la habilitación de los locales que habían sido del Hospital de Solokoetxe. La normal de maestras se establecería en el primer piso, donde contaría con ocho clases capaces para 50 alumnas cada una, locales para la dirección, secretaría, biblioteca, servicios, etc. Además contaría con la ventaja de que en la planta baja se establecería la escuela graduada de niñas, en la que podrían realizar prácticas las estudiantes de magisterio sin necesidad de desplazarse. La segunda planta estaría destinada a vivienda de la portera.

El único problema serio de los nuevos locales, su posible distancia al centro de la capital, se solventó por el Ayuntamiento habilitando los correspondientes accesos por María Muñoz, Fica, Iturribide y Zabalbide.


Al tiempo de concluirse las labores de adaptación de los locales falleció Juliana de Agirrezabala -en Septiembre de 1912-, sin conseguir ver el inicio del primer curso en la nueva escuela.

Para proveer la plaza vacante se designó como nueva directora a María Berasategi Gendika. En el interín fue directora eventual Nicanora Díaz.


El curso 1912-1913 se inició en las nuevas escuelas de Solokoetxe, incorporándose, como estaba previsto, la escuela agregada de la maestra Molinero a la planta inferior del edificio. En la oposición convocada al efecto quedó designada como maestra auxiliar de esta escuela Irene M. de Iturrate.

 

La decoración y distribución del mobiliario quedó por cuenta de la propia escuela. Un detalle: una de las primeras propuestas de la nueva directora fue distribuir convenientemente macetas y pequeños tiestos con flores por todo el edificio, cada alumna tendría bajo su cuidado y supervisión la conservación de una de aquellas plantas.


El día 9 de Octubre de 1913 tuvo lugar la inauguración de la Escuela de Solokoetxe. Las propias maestras se encargaron de ir mostrando a las personas invitadas las distintas dependencias y salones del edificio.

La plantilla de profesoras que inauguró el centro, con algunos cambios sobre la del curso anterior, estaba compuesta por María Berasategi (directora), Luisa Abad  (quien desde este año en adelante desempeñó el cargo de secretaria hasta el curso 1916-1917, en que retomó este cargo Martina Casiano), Matilde Jové, Martina Casiano, Dolores Etxeberria, Elvira Laburu y Rosario Pérez Salernon. De las componentes de la plantilla inicial habían fallecido las profesoras Dolores Montegi, Emilia Franco y la comisaria y directora Juliana Agirrezabala. Únicamente permanecían la nueva directora y la profesora Etxeberria, porque el resto pasó a ejercer la docencia en otros centros.

María Berasategi, en su discurso de apertura, animó a todas las maestras que habían salido tituladas del centro, así como a las que cursaban estudios, a actuar como "obreras de la ciencia", y a que llevasen por todos los lugares donde trabajasen "el espíritu de Bilbao".


Durante la dirección de María Berasategi se iniciaron las "excursiones de trabajo". En ellas las alumnas visitaban diversos centros (estación radiotelegráfica...), prácticas de fotografía en exteriores, investigaciones históricas basadas en el entorno (edificios, monumentos...).

Por otro lado, continuaron los ciclos de conferencias, aprovechando, ahora, la amplitud y cabida del salón de actos. Destaca entre otras, la de Martina Casiano, con los que tal vez puedan considerarse primeros argumentos de carácter "ecologista" escuchados en Bilbao, recién importados por ella desde Alemania: el amor a la naturaleza, a los árboles, a las flores, a los pájaros..; al mismo tiempo que criticaba al "sistema", al que pedía que ofreciese alimento espiritual, en lugar "de cine y toros" .


En el curso de 1915 se incorporó la maestra Sandalia Elisa de la Casa.


"El mantel blanco", óleo de Rodet Villa (Museo de Bellas Artes de Bilbao).


El primer gran éxito de la Escuela Normal de Maestras de Bilbao tuvo lugar en las oposiciones llevadas a cabo en Valladolid en 1916, cuando los ejercicios más brillantes y quienes mayor número de plazas obtuvieron fueron las maestras de esta Escuela. El inicio del nuevo curso fue, en consecuencia, apoteósico. En la inauguración compartieron presidencia, junto a la directora, el presidente de la Diputación, alcalde de Bilbao, gobernador civil, delegado de Hacienda, delegado regio, un senador y otros significados representantes sociales. 


Con estos antecedentes, el número de matrículas aumentó año tras año. En el curso 1918-1919, hubo 206 alumnas oficiales y 31 no oficiales.

Este mismo año de 1918 se creó en la Normal la plaza conocida como "cátedra de lengua vasca", para la que fue designado como profesor Manuel de Ortuzar. En esta cátedra, que desapareció en 1923 por prohibición Real, impartieron también María Nieves Gomeza y María Dolores Naverán.


Este es a breves rasgos el nacimiento de la Escuela de Maestras de Bilbao, la popular "Normal". Una escuela que fue determinante en el devenir de la mujer bizkaina. Le permitió acceder a unos estudios superiores que antes estaban reservados a muchachas cuyas familias podían permitirse costear los gastos que suponían los estudios en otras regiones. Ofreció una titulación que proporcionaba prestigio social e incluso contar con un sueldo que, aunque casi siempre escaso, permitió a sus tituladas ser de las primeras mujeres en independizarse económicamente.

Goio Bañales


 


Publicado por negrodehumo @ 18:34  | MAESTRAS
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