S?bado, 07 de febrero de 2009


Una de las maestras más relevantes de los primeros años del siglo XX, María Pilar de Alesanco, dedicó las siguientes líneas como muestra de reconocimiento al trabajo desarrollado por su compañera jubilada, Crisanta de Orueta, sestaoarra, hija predilecta de Bilbao y maestra ejemplar, que dedicó la mayor parte de su vida como enseñante a la escuela de Berastegi:


"Saludemos a doña Crisanta de Orueta

¡Día de tonos grises, melancólico; día que confundes el recuerdo del pasado con la satisfacción del presente, tu has visto, en tu misterioso atardecer otoñal, caer unas lágrimas agradecidas sobre la elegante cartulina que en manos de una ilustre maestra, de una respetable dama, ha puesto el Excmo. Ayuntamiento de Bilbao!

Y esas lágrimas nos hablan de un corazón grande, y nos dicen que junto a ese corazón hay un cerebro gastado en la lucha del trabajo, una inteligencia que ha educado dos generaciones y restado analfabetos a este gran pueblo que hoy la declara su hija predilecta.

¡Cuántas otras habrá derramado la señora Orueta en los muchos años que a la enseñanza se ha dedicado!

Pero a ese llanto moral que a todo buen maestro le quema alguna vez en el alma, puede dársele generosa acogida si al fin de una larga jornada y en una tarde gris, tristona, se ve detenerse ante la verja de un lindo chalet escondido entre la coquetona parra, la comitiva portadora de esos renglones que premian el sacrificio de muchos años, y van ahora, en la soledad de un gabinete, a coronar la blanca cabeza de una maestra que ha consumido sus energías en las aulas de enseñanza.

El pueblo debe percatarse bien de ese acto llevado a cabo por nuestras autoridades. ¡Es hermoso, es noble!

Que medite su importancia, que no vea en la figura del maestro tan solo un servidor asalariado por particulares o Municipios.

No pensando en dignificarle, no dando a la educación e instrucción la indiscutible importancia que merecen, no se llega, no puede llegarse a una regeneración total de la sociedad; y todos sabemos cuánto necesita esta sociedad para que su objetivo no sea solamente la acumulación de riquezas o la satisfacción de placeres.

Hay más, mucho más en qué pensar, si no queremos razas degeneradas en las tres importantes clases de educación.

Y en muy pocas líneas enviemos desde estas columnas, un saludo a la señora Orueta, felicitándola por tan merecida distinción, el parabién a las autoridades, y trabajemos todos por que la idea iniciada por el Inspector de Primera Enseñanza, señor Serrano, sea pronto un hecho.

Ante la estatua de tan digna maestra nos detendremos todos.

María Pilar de Alesanco

Bilbao, octubre de 1909."




EL NERVIÓN

5 de octubre de 1909.


 

La carta que hemos reproducido merece una pequeña reflexión, al menos uno de sus puntos: la propuesta, que parece metida de rondón, en la que Alesanco planteaba el fin que para ella debía perseguir la enseñanza: educar e instruir para regenerar la sociedad, y no para acumular riquezas o satisfacer placeres. Una propuesta que hoy día no parecen compartir plenamente nuestros dirigentes.

El estado español se ha integrado plenamente en el conocido como "Proceso de Bolonia", un espacio universitario europeo que sustituirá las titulaciones actuales por otras de Grado, Máster y Doctorado. Los criterios sobre los que se sustentarán estas titulaciones son la calidad, la movilidad, la diversidad y la competitividad. También las Enseñanzas Medias estás inmersas en un proceso de actualización en el que se aprecia una decidida apuesta por un modelo “utilitario” de la enseñanza. Queremos gente preparada, competitiva, que sea capaz e instruida como no lo ha sido ninguna generación anterior. Sin embargo, cuando olvidamos el mensaje interesado de quienes mueven los hilos de la sociedad y dejamos de pensar en los jóvenes como algo abstracto, y nos preguntamos qué es lo que deseamos para nuestros propios hijos e hijas, la respuesta no es que sean competitivos, ni que lleguen a ser habilísimos profesionales. Lo que de verdad deseamos para ellos y ellas es, simplemente, que lleguen a ser personas completas y felices, y que no tengan como fin último el éxito profesional sino el personal. Esto, evidentemente, se consigue, además de procurándoles una buena preparación técnica, inyectando en ellos y en ellas el deseo de conocimiento, incluso por aquel tipo de conocimiento que no es egoísta, interesado y materialista.

Efectivamente, propuestas como la de María Pilar Alesanco parece que no tienen cabida en la sociedad actual.


Por la transcripción:

Goio Bañales.



Publicado por negrodehumo @ 1:27  | MAESTRAS
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