Lunes, 22 de junio de 2009


   Según parece, también fue conocido por el sobrenombre de "Sancho Pelao". Nació en Muskiz (Bizkaia), hacia el año 1530 y falleció en Caracas (Venezuela) el de 1592.

   Tenemos la suerte de que Sancho de Villar presentó un informe en el que hacía constar sus méritos y servicios (AGI. Santo Domingo, 14 nº 47), que se ha conservado y que es bastante preciso en cuanto a los datos concernientes a su filiación e hidalguía. En él se aseguraba que Villar era "persona honrada y principal, e hijodalgo notorio, en tal posesión avido e tenido, nacido en La Encartación de Vizcaya, hijo ligítimo de Sancho de Billar e Marta de los Hoyos de Salazar, su legítima muger...".

   No es casualidad que el primer testigo que Villar presentó para que declarase en aquella información confirmando sus méritos, fuese su paisano, el barakaldarra Diego de Henares Lezama, "vecino de esta ciudad y conquistador desta provincia", pues a ambos les unía una fuerte amistad.  Henares especificó aún un poco más el origen de Sancho de Villar, asegurando que era natural "de la Encartación de Bizcaya, donde llaman Somorrostro", y que lo sabía porque él mismo había estado en esta tierra. También aseguraba que se conocían desde hacía 25 años poco más o menos (hacia 1565), uno o dos años antes de que se encomendase a Diego de Losada la conquista del valle caraqueño.


   El historiador José de Oviedo y Baños, narró en su libro titulado "Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela", escrito en el año 1723, varios pasajes en los que interviene Sancho de Villar. La primera cita se refiere al año 1545, en la que Oviedo lo sitúa como uno de los fundadores de la ciudad del Tocuyo. De no tratarse de un error (lo cual no parece probable porque el autor tuvo acceso a crónicas y documentos originales; por ejemplo, en Caracas, ciudad de la que fue alcalde), la edad de Villar no sobrepasaría en aquella circunstancia los 15 años, por lo tanto sería aún un adolescente. Un testigo, Alonso Díaz Moreno, afirmaba que Villar "estubo en la ciudad de Tocuyo y en la Burburata, e ansi mysmo save que bino con el dicho governador Alonso Bernaldes quando vino a conquistar e pacificar estas provincias", es decir, que señala sus primeros pasos documentados en torno al año 1562, y, aunque la distancia en el tiempo entre esta fecha y la de la fundación del Tocuyo es considerable -17 años-, se le sitúa claramente en el mismo lugar geográfico. Esta pequeña divagación acerca de su edad viene a cuento por el comentario de la historiadora Nieves Avellán, quien escribió en su libro "En la ciudad de el Tocuyo", que nuestro personaje se encontraba en el Tocuyo en el año 1566, donde declaraba tener 30 años de edad, y que si asistió a la fundación de esa ciudad en 1545 tendría para entonces unos 15 años. Es muy posible que, como era habitual, Villar no hubiese dado mas que de una aproximación a la edad real, por lo que tampoco daremos más vueltas a este asunto.


   A partir de aquel año de  1562 las referencias, que ya estarán siempre relacionadas con la conquista y exploración del valle de Caracas, se hacen más precisas.  Sancho de Villar entró en el valle con el intento de población que dirigió aquel año el gobernador interino Alonso Bernáldez "ojo de plata", intentando ocupar la ciudad de Burburata,  propósito que duró hasta que, intentando pasar el río de Cánzer, se les presentó un impresionante número de indios que les cerraba el paso y que les obligó a retirarse. En uno de los enfrentamientos con los nativos Villar resultó gravemente herido en una pierna, y a punto estuvo de costarle la vida, pues la flecha llevaba ponzoña. Poco después intentó de nuevo la conquista de aquel valle tomando parte en la entrada del general Diego de Losada, que se realizó en 1567, esta vez con resultado feliz, a pesar de las peleas con los indios. Es en esta segunda ocasión cuando Sancho de Villar cobró protagonismo, participando en numerosas batallas y acabando con la vida del valiente cacique Guaicaipuro, triste circunstancia que ya dejamos anotada en el artículo anterior.

  Como queda dicho, tenemos la fortuna de que, siendo ya de edad algo avanzada, el propio Sancho de Villar escribiese una relación de sus méritos y servicios, con la cual pretendía que el rey le concediese la merced de 300 licencias de esclavos para ocuparlos en la extracción de oro y en la pesquería de perlas, en ciertas minas y parajes que él mismo había descubierto. Por esta relación sabemos que no dejaba descendencia alguna (aunque no lo menciona, parece ser que estuvo casado con Juana de Benavides, a quien suponemos fallecida al tiempo de realizar los autos correspondientes) y, puesto que no tenía herederos forzosos, pretendía que la corona le otorgase la facultad de designar beneficiario de sus cuantiosos bienes a quien por su voluntad eligiese. Las referencias que siguen a continuación, salvo mención expresa, están tomadas de este documento.


    Unos años después, hacia 1566, de acompañar a Bernáldez en su fustrado intento, en el tiempo de la gobernación de Pedro Ponce de León, Villar entró nuevamente en Caracas con la gente que mandaba Diego de Losada, acudiendo, como era habitual en los hidalgos, sin sueldo y costeándose armas y caballo, y con cargo de oficial, pues Losada "le nonbró muchas vezes por su caudillo, enbiándole con soldados que llebase a su cargo a correr la tierra y apaciguar los yndios naturales de ella". Se le encomendó el mando de una tropa para que sometiese el valle de Las Guayabas, consiguiendo no solo que sus naturales sellasen la paz sino que, siguiendo su ejemplo, se sumasen al acuerdo los de los valles de Cagua, Chicherebiche, Maya y otras partes. Se trató de una tarea nada fácil pues, en su opinión y en la de alguno de los testigos que presentó, los indios de este territorio eran los más belicosos de todas Las Indias y, en consecuencia, tuvo que sostener muchos y muy duros encuentros con ellos antes de que se rindiesen. Su labor debió ser bastante efectiva pues, al contrario que otras tribus, los apaciguados por Villar se mantuvieron en paz al menos hasta el año en que este realizaba su información.

   En cierta ocasión Diego de Losada, atendiendo a que los indios les atacaban día si y día también, encargó a Villar que saliese con los soldados que le pareciese conveniente y remediase la situación. Sancho de Villar recurrió a emboscadas y "nochadas", hasta que en una de ellas logró prender a uno de los caciques principales, que llamaban por sobrenombre el del casco quebrado, aviniéndose todos a la paz y cejando los enemigos en sus ataques. Todo ello sin que perdiese uno solo de sus hombres. Seguramente el que se menciona como "casco quebrado", era el cacique Anequemocane, cuyo pueblo se hallaba en el contorno de la ciudad de Caracas, y al que -según refiere el historiador José de Oviedo- le habían abierto la cabeza de una cuchillada en un encuentro que tuvo con los españoles.


    Villar debía ser una de las personas de más relevancia de cuantas acompañaron a Losada, pues, cuando este fundó Santiago de León de Caracas , por julio del año 1567, lo nombró como uno de los primeros regidores sobre quienes recayó la decisión de designar a los primeros alcaldes que tuvo la ciudad (que fueron Gonzalo de Osorio y Francisco Infante). Años más tarde, en el de 1573, según recoge Rodolfo Quintero en su "Estudio de Caracas" Sancho de Villar formaba de nuevo parte del cabildo de Caracas, (en esta ocasión solicitaba que se le concediesen diez fanegadas de tierra en el valle de Pascua, junto a un asentamiento viejo que fue de un indio llamado Macarabuey, y se le dieron finalmente ocho). También este año propuso un reparto de agua por las acequias que llegaban a las casas que fue aceptado por el ayuntamiento. En años posteriores volvió a desempeñar el cargo de regidor y en el año de 1590 ocupó la alcaldía caraqueña. No debió ser mal administrador, pues durante su mandato, en los años 1590-91, se inició el trazado de la vía de comunicación que une Caracas con La Guaira. Como dato curioso apuntaremos que si bien la fecha de fundación de Caracas es desconocida ya que no se ha conservado el acta fundacional y la de julio de 1567 se estableció de manera simbólica, la mejor referencia al respecto se debe, precisamente, a Sancho de Villar, quien siendo alcalde  aseguró, según recogen las actas capitulares de 14-IV-1590, que "hace 24 años que la ciudad se fundó".


Mural del mexicano Diego Rivera, criticando la "conquista".


   Retomando la relación de méritos, sabemos que por el año 1575 Villar acudió con el teniente de gobernador Francisco de Carrizo a apaciguar la provincia de Tacata y sus lugares comarcanos, en una cruel expedición de castigo contra los indios teques, que se habían comido a dos españoles. En esta ocasión, la falta de honestidad de Carrizo, que engañó a los indios fingiendo amistad para luego someterlos a inhumanas torturas, no consiguió más que exasperar a aquellos y animó hasta a los más reticentes a alzarse en armas, pues, morir por morir, era mejor hacerlo defendiendo su tierra.

   El fin último que guiaba a los españoles en cualquier empresa, aún en plena guerra, no parecía ser otro que conseguir oro; tanto es así que, aprovechando el desplazamiento de tropas, envió Carrizo a Sancho de Villar a la cabeza de un pequeño destacamento compuesto de un sacerdote y seis soldados, a descubrir minas a pesar del "gran riesgo de yndios caribes". Villar halló las que bautizó como de San Juan y la Platilla, San Gorgon, Tiznado y otras, que resultaron bastante ricas. La explotación de la primera de ellas dio origen al pueblo de San Juan de La Paz, en el Guárico.


   Añadía Villar a sus servicios el hecho de haber participado en la reedificación y población de muchas ciudades que se habían hecho en la costa de Caracas, todo a su costa. También menciona los encuentros que mantuvo contra los franceses en Burburata y después contra los ingleses. Finalmente, decía que, por septiembre del año 1589, el entonces gobernador de Venezuela, Diego Osorio, le dio título de capitán y le ordenó que saliese a averiguar la existencia de perlas en las islas adyacentes a la costa, en las de Aves, la Tortuga, Roques, Urchilla y otras. Villar compró, de su propio peculio, una canoa que le costó 1.000 pesos de oro, y tres parageras, contrató a varios soldados y a cierta cantidad de indios. Nuevamente le sonrió la fortuna y descubrió en la isla de las Aves gran cantidad de ostrales de perlas.


   Según parece, Sancho de Villar no alcanzó a gozar de las mercedes que solicitaba, o en cualquier caso sería por muy poco tiempo, puesto que, en el año 1592, en una información realizada con motivo de la edificación de la iglesia del convento de los dominicos de San Jacinto, se le cita ya documentalmente como fallecido. Lo que sí es seguro es que Sancho de Villar, en tanto que conquistador del territorio, tuvo derecho a ciertas encomiendas de indios. Una de ellas, la de San Mateo, fue a parar después de su muerte a Simón de Bolivar el mozo, según leemos en una cita de Alfredo Armas Alonso (quien sigue al Boletín de la Academia Nacional de la Historia del año 1946), en la cual dice que Simón de Bolivar, el Mozo, fue de los primeros de la familia del apellido en tener encomienda en San Mateo, pues una providencia del gobernador Diego de Osorio, fechada el 17 de setiembre de 1593, le había concedido a su padre (el primer Bolivar que llegó en 1588 a Caracas), el derecho sobre los indios que tuvo y poseyó Sancho del Villar, en la jurisdicción de Santiago de Caracas y en todos los términos de ella y en todas estas provincias de Caracas "en cualquier manera y de cualquier nación que sean".


Goio Bañales

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Publicado por negrodehumo @ 20:37  | PERSONAJES
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