Lunes, 29 de junio de 2009


Sigo buscando datos que recuperen del olvido la figura de Tomás Gillín, el abantoarra que fue sacerdote, escritor y poeta, profesiones, o quizás mejor dicho, disposiciones de ánimo y de espíritu, muy frecuentes en nuestro país entre sus coetáneos: recordemos a sacerdotes con vena literaria como, por ejemplo, Francisco Iturribarria, Eduardo Escarzaga, Resurección M. de AzkueNicolás Ormaetxea "Orixe", y tantos otros que sería largo enumerar. 

Ahora, mi "investigación" me ha llevado a un escenario curioso, puesto que enlaza con otra búsqueda: la que Tomás Gillín emprendió tras el recuerdo de uno de nuestros más ilustres paisanos, Antonio deTrueba.  Es chocante cómo se van enlazando las cosas, y de qué manera te llevan por escenarios que no sospechas.

Pero la caja de sorpresas aún guardaba otra más. Yo ya había rechazado la posibilidad de hallar una imagen de Gillín, y no porque no existiese, sino por la dificultad de encontrarla y porque sospechaba que ni siquiera quien la poseyese sería capaz de reconocerle en ella. Pues... ¡mira por dónde!; resulta que en internet -que cada día me asombra más por su potencial de recursos- había una página elaborada por Luis Enrique Uriarte Ortíz (un descendiente de los Ortíz de Montellano emigrados a Argentina), quien había subido a la red una fotografía en la que aparecen retratados, junto a la puerta principal de la histórica casa de los Montellano, cuatro personajes: su abuelo, Pedro Ortíz, el periodista bilbaino T. Camacho, N. Landaburu y ¡Tomás Gillín!.  

Esta es la dirección de la página de Luis Enrique Uriarte y de la fotografía. Una joya. Y justo debajo de esta líneas está la reproducción:


 

 

Es posible que la búsqueda de documentación sobre Tomás Gillín no conduzca a nada práctico, pero uno siente la obligación de seguir indagando. Algo parecido a lo que se comentaba en la gacetilla que copio, en la que Gillín es protagonista, porque trataba, 25 años después de la muerte de Antón el de los Cantares, de buscar algo más en la vida del poeta. Aquella fue la circunstancia que le llevó a visitar la casa en que Trueba nació, a pasear por el mismo entorno que conoció en su juventud... y todo ello sabiendo que la respuesta a su búsqueda no depararía grandes novedades. Gillín, ya lo hemos dicho, era sacerdote y poeta, y buscó donde a nadie se le hubiese ocurrido: preguntando a las piedras y a los paisajes. No pretendió recopilar anécdotas, su tarea era más profunda, trataba de comprender a Trueba. Al final de aquel día el fotógrafo volvió cargado de negativos, pero sospecho que Gillín lo hizo cargado de otra cosa: para él era un viaje iniciático, que tuvo como resultado sus libros "Horas de Luz" y "Trueba, el hogar y los niños", que publicó un año después.

 

 

"HOMENAJE A TRUEBA, EN MARZO DE 1914.

NUEVA VISITA A MONTELLANO. EN SAN PEDRO DE GALDAMES. EN EL CASERÍO SANTA GADEA.


Nuestro respetable amigo don Tomás Gillín, acompañado del fotógrafo señor Espiga, hizo el sábado último una visita al barrio de Montellano. Hasta el punto de la carretera en que hay que emprender la subida del monte les acompañó un individuo de la comisión preparatoria del homenaje a Trueba, continuando el viaje a San Pedro de Galdames. Para esta excursión, en cuyo programa figuraba también una visita al caserío de Santa Gadea de Sopuerta, donde el poeta vivió casi toda su infancia y primeros años de su adolescencia, facilitó amablemente un hermoso automóvil don José María de Chavarri, entusiasta patrocinador de la idea de honrar merecidamente la memoria de Trueba con motivo del próximo aniversario de su fallecimiento.

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El señor Gillín deseaba examinar detenidamente todo cuanto en la modestísima iglesia del barrio pudiera evocar la dulce memoria de quien recibió allí el primer sacramento. La pila bautismal, un antiquísimo crucifijo, el libro registro de nacimientos, ofrecían intensas sensaciones al espíritu del sacerdote poeta y admirador del tesoro de poéticas ternuras que dejó en sus libros el inolvidable hijo de Montellano. El señor cura de este barrio, don Juan Sagastizábal, que lleva allí veinticinco años, o sea todo el tiempo transcurrido desde la muerte de Trueba; el propietario don Domingo Bernaola; el profesor de primera enseñanza, don Quintín Herrera y otras personas se pusieron a la completa disposición del señor Gillín y del incansable fotógrafo que está realizando desde hace días tan notable información gráfica. La visita a la iglesia fue seguida de otras al viejísimo roble cercano, celebrado por Trueba; a la escuela mixta donde reciben la primera enseñanza unas setenta criaturas y a la ermita de San Antonio. Y aquellas alturas, ante los variados paisajes que "Antón el de los cantares" veía siempre con los ojos del alma, cuando a gran distancia de ellos se hallaba, la evocación del hombre que va a ser enaltecido y de sus perdurables obras, fue tema de todas las conversaciones.

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En San Pedro de Galdames se hablaba también de Trueba en aquellas mismas horas. Al llegar allí el automóvil que conducía a otro de los expedicionarios, el párroco don Dionisio Azarloza, el exalcalde don Ramón Castaños y el secretario del Ayuntamiento don Emilio Larrinaga, a quien se deben importantes tareas preparatorias del homenaje que el concejo va a celebrar, enteraron al recién llegado de recientes acuerdos que honran grandemente a la Corporación cuyas funciones comenzaron en 1º de Enero, y que se halla desde entonces presidida por don José María Humaran.

En la sesión verificada el martes último, un capitular del mismo apellido -don Ángel- presentó breve moción cuyo contenido es el siguiente:

"Que el Ayuntamiento designe, de su seno, una comisión con amplias facultades para honrar la memoria de Antonio de Trueba, hijo de este pueblo, admirado poeta que es legítimo timbre de gloria del Concejo de Galdames.

No duda el suscripto merecer los honores de la más fina atención por parte de los municipios, ya que en ello está interesado el prestigio de este Ayuntamiento que, indudablemente, no ha de olvidar a uno de sus hijos más preclaros, cuando Corporaciones extrañas en un todo a su naturaleza se disponen a honrar su memoria con la fastuosidad y brillantez a que los méritos del homenajeado le hacen acreedor."

En la moción copiada, proponía su firmante que el Ayuntamiento destinará 250 pesetas para gastos de celebración de algún acto conmemorativo. Se aprobó por unanimidad el espíritu de la moción y se acordó que la municipalidad encabezara con 150 pesetas una suscripción de carácter verdaderamente popular y se nombraren las siguientes comisiones para entender en los preparativos:

Por el barrio de San Pedro, el concejal don Ánjel Humaran y el vecino don Juan Sarachaga.

Por el barrio de San Esteban, el concejal don Lucio Ochagabía y el vecino don Primitivo Gómez.

Por el barrio de Montellano, el concejal don Elías Martínez y el vecino don Domingo Bernaola.

Por el barrio de Alta, el alcalde don José María Humaran; el segundo teniente de alcalde, don Victoriano Barrio y el vecino don Eladio Barrena.

Puede decirse que los cuatro barrios de Galdames están ya vivamente interesados en el homenaje. Pronto se adoptarán acuerdos definitivos que, seguramente, consistirán en la celebración el día 10 de Marzo próximo, vigésimoquinto aniversario de la muerte del poeta, de una Misa de Requiem; colocación de la lápida conmemorativa en el caserío de Montellano, donde nació, asistiendo la Corporación municipal, niños de las escuelas y representación de la Diputación de Vizcaya, romería en el mismo barrio y velada literaria a última hora de la tarde, en la Casa Consistorial de Galdames, dándose lectura a algunos trabajos en prosa y en verso, de Trueba, y a alguna composición escrita expresamente para ese simpático acto, en la que tendrá lucida representación el bello sexo.


Continúa aquí.

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Publicado por negrodehumo @ 17:38  | BERTSOAK eta POETAK
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