Lunes, 29 de junio de 2009
(viene del artículo anterior)

Don Tomás Gillín y el fotógrafo Espiga, que, en Montellano, hizo gran consumo de placas, se reunieron al mediodía, en el Arenao, con el comisionado que fue a Galdames, y dirigiéndose todos a Sopuerta, donde el señor cura don Zoilo Aguirre mostró sus entusiasmos por la idea de honrar la memoria de Trueba, y aseguró que el Ayuntamiento y muchos particulares estaban identificados en la misma idea.

Los visitantes, acompañados por un alguacil que fue puesto a la disposición de ellos, emprendieron la subida al grupo de caseríos llamado Santa Gadea, uno de los cuales fue vivienda de Trueba y de sus padres hasta que a los quince o dieciséis años de edad marchó a Madrid donde su espíritu repleto de nobles aspiraciones y poéticos ensueños, y su gran corazón repleto de ternuras, le harían conquistar bien pronto triunfos literarios.

Fue el cementerio el que, en la caminata, ofreció el primer recuerdo de Trueba, porque a él se le atribuye el terceto que, sobre la puerta y en una placa algo deteriorada, dice así:

Templo de la verdad es el que miras,

no desoigas la voz que ya te advierte

que todo es ilusión menos la muerte.


Media hora de marcha por estrecho y pedregoso camino y he aquí el caserío de Santa Gadea, tan humilde, tan avejentado como el de Montellano. Lo mismo que en este, vive allí numerosa familia: un matrimonio y siete hijos. Frente al caserío está el cobertizo del horno, de cuya boca sale olor a pan caliente, olor delicioso sobre todo cuando el estómago advierte que ha llegado la hora de satisfacer sus exigencias.... La casera cuece un par de docenas de grandes panes y boronos, para toda una semana.

La situación que ocupa el caserío hace recordar algunos párrafos de las Notas autobiográficas que Trueba publicó en la "Ilustración Española y Americana" en enero de 1889, dos meses escasos antes de su muerte. He aquí dos párrafos de aquel trabajo:

"Cuando se cubrían de hoja las arboledas que cercaban nuestro caserío de Santa Gadea y de flores los cerezos que daban nombre a la fuente inmediata, y los mirlos y malvises se deshacían en cánticos amorosos en aquellas umbrías, yo sentía que algo extraordinario me andaba por dentro y experimentaba una mezcla singular de melancolía y de alegría que no acertaba a explicarme.

Dícese que de poeta, músico y loco todos tenemos un poco. Yo no se hasta qué punto es verdad esto, pero no dudo que por mi bien o por mi mal, Dios me trajo al mundo con algunas condiciones de poeta.

-Yo no se lo que tiene este pobre hijo mío- decía mi madre haciéndose cargo de aquel estado, un tanto alarmada.

Y le replicaba mi padre: -lo que tiene es que es hijo de su madre y no anda lejos de sucederle algo parecido de lo que a su madre le sucede, cuando oyendo desde Santa Gadea el toque de las campanas de Montellano, traído por el viento del Norte, mira hacia allí con ansia y se enjuga los ojos con el delantal.

¡Qué nimiedades tan hermosas, qué nimiedades tan sublimes hay en estas notas de la vida infantil de Trueba contada por él mismo!... Vamosa reproducir otro párrafo:

Cuando día a día iba yo a Montellano, y en el campo de las casas se armaba baile, que dirigía mi prima Pepa, gran tañedora de pandereta ycantadora, mi prima me hacía ponerme a su lado y me apuntaba asuntos de cantares que yo reducía a verso, tan humilde como el de la siguiente seguidilla, encaminada a lamentar que todos bailasen con el novio de la tañedora y cantadora, menos esta:

Pobre pandereta

que canta y toca

para que con lo suyo

se luzcan otras.

....


En el grupo de caseríos que está en una altura próxima a Sopuerta y el alto de Montellano, hay una corriente de intenso amor a la naturaleza, de intenso amor a la poesía. La estableció Antonio de Trueba, alma pura que subía del valle a la montaña, que bajaba de la montaña al valle, cerniéndose entre el cielo y la tierra, viendo siempre las bellezas de arriba y las bellezas de abajo, cantando enalteciendo siempre las dulces venturas del hogar honrado en que nacen las dulcísimas esperanzas en la vida eterna.


JUAN DEL NERVIÓN."




EL NERVIÓN, 23 de Febrero de 1914.




Por la transcripción:

Goio Bañales

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Publicado por negrodehumo @ 21:14  | BERTSOAK eta POETAK
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Comentarios
Publicado por Luis Enrique Uriarte Orti
Jueves, 24 de septiembre de 2009 | 18:00
Me ha hecho mucha ilusi?n, que aparezca en este art?culo una foto de mi familia con el motivo del sacerdote Don Tom?s Gillin.
En la fotograf?a aparece mi abuelo materno Pio Ortiz (y no Pedro Ortiz como indican en su art?culo) pariente de Antonio Trueba por parte de su abuela paterna Teresa Ortiz.
Don Tom? Gill?n cas? a mis padres Enrique Uriarte Humaran y Claudia Ortiz Casta?os, el 1 de diciembre de 1928 y me bautiz? a mi en la parroquia de San Vicente de Bilbao el martes 13 de octubre de 1931 (yo hab?a nacido el 11 de octubre y casualmente Don Tom?s, amigo de mis padres, se encontraba por casualidad esos d?as en Bilbao).
Un afectuoso saludo
Mi correo es [email protected]
Luis Enrique