Jueves, 16 de julio de 2009

Ya hemos tenido oportunidad de citar, algunos artículos atrás, a la casa solar de los Peredo de Santillana, con ocasión de referirnos a los Rasines de Portugalete, cuando citamos el matrimonio de Antonia de Rasines Urrutia con Ángel de Peredo, gobernador y capitán general del Tucumán. También fue aquel el solar originario de una rama de los Peredo que se avecindó en Portugalete a finales del siglo XVI. Se trata, concretamente, de los descendientes de Diego de Peredo y de Juliana de Jereda, quienes bautizaron en la parroquia de Santa María de esta villa, en el año 1597, a su hijo natural Juan de Peredo y Jereda. Era este un personaje que parecía llamado a gozar de un enviable futuro, pero murió muy joven, con apenas 33 años; antes fue capitán, y al tiempo de su fallecimiento, en el año 1631, era alcalde de Portugalete. Había contraído matrimonio con doña Mencía Ortíz de Santurce, enlace que le permitió emparentar con una de las más señaladas familias de la villa, pues ella era hija del capitán Pedro de Santurce y Elvira Sáez de la Sierra, representantes de linajes que lo habían sido “todo” en Portugalete. Poco más podemos añadir sobre este Juan de Peredo. De todas formas, a quien nos interesa referirnos en este artículo no es a él, sino su primogénito del mismo nombre, el cual es, sin duda alguna, uno de los portugalujos más relevantes de todas las épocas, perfectamente equiparable con otros de la talla de Martín de Vallecilla o José Justo de Salcedo, por citar tan solo un par de personas con las que compartió vocación por el mar y carrera en la milicia. Tristemente, es otro más de nuestros grandes desconocidos.

El matrimonio Peredo-Santurce tuvo varios hijos: los gemelos María San Miguel y Miguel de Peredo, que nacieron en el año 1629, Pedro de Peredo, nacido en 1630 y, finalmente, Juan de Peredo, el personaje que biografiamos, del cual no se conserva la partida de bautismo aunque sabemos que, al igual que sus hermanos, fue natural de Portugalete, tal y como confesaba en el expediente de genealogía e hidalguía que efectuó en Juntas Generales del Señorío. Algunas referencias documentales nos hacen suponer que nacería en torno al año 1625.

De la misma manera que sucedió a otros personajes que vamos historiando en estas páginas, Juan de Peredo Santurce se vio obligado a cambiar su domicilio allá donde le llevaba su profesión de militar; tanto es así que su probanza de hidalguía la tuvieron que realizar otros en su nombre, consignándosele a él como vecino de Cádiz. El expediente (A.F.B. Juntas Generales Reg. 9, Gen. 190), fechado en el año 1662, recoge la genealogía que hemos citado, refrendada por numerosos testigos que fueron presentados tanto en Portugalete como en Santillana. En la primera villa contó con el testimonio a su favor de tres curas beneficiados en la parroquial de Santa María: Pedro de Villar (63 años), Pedro de Cotillo (61 años) y Aparicio de Pucheta (62 años); así como el de el caballero de Santiago Martín de Vallecilla (58 años), el del capitán Lope de Montaño Salazar (61 años), y los de Antonio de Larrea (57 años), Pedro de San Martín (58 años), Pedro de Balparda (80 años) y Martín de Mendivil (72 años). Por lo demás, el documento no recoge datos especialmente significativos salvo, tal vez, cierta importancia que se otorga al apellido Salcedo, originario de Zalla, que le venía a Juan de Peredo por línea materna, ya que era nieto de Martín de Santurce y Mencia Ortíz de Salcedo. Tanto Juan de Peredo como sus descendientes lo adoptaron, haciéndose llamar y constando documentalmente como Peredo-Salcedo.

Juan de Peredo dedicó toda su vida adulta al ejercicio de la milicia, más de 35 años. Por su hoja de servicios sabemos que se alistó como grumete en 28 de noviembre del año 1640 (1), y que pasó por todo el escalafón hasta llegar al rango más alto. Fue marinero (por tiempo de 7 años), artillero (6 meses), alguacil del agua (8 meses), guardián (10 meses)... más tarde, y durante varios años, tuvo su destino en el galeón Santísima Trinidad, del que fue contramestre y piloto de altura. Su primer mando como capitán lo fue del patache San Miguel Arcángel, y después ocupó el de contramestre del galeón capitana de la Armada de Nápoles.

Durante tantos años las ocasiones en que destacó fueron muchas, como quedaba detallado en sus servicios. Se halló en todas las situaciones que se ofrecieron en las costas de Cataluña, Italia y Portugal; en batallas, socorros y sitios de plazas, en especial en las situaciones que reproducimos a continuación.

Participó a las órdenes del conde de Linares y de Francisco Díaz Pimienta en la batalla naval contra los franceses que se dio frente a Orbitelo, en la Toscana, en 14 de junio de 1646. La armada francesa, que contaba con 24 barcos y 20 galeras al mando del mariscal de Brézé, quien tres años antes había vencido a la flota española en la batalla del cabo de Gata, delante de Cartagena, fue derrotada por la española, quedando para las anécdotas de aquel día el que una bala de cañón se llevase por delante la cabeza de Brézé.

Se halló posteriormente en lo que eufemísticamente calificaba de “sosegar” el levantamiento del pueblo de Nápoles, donde acudió en el año 1648.

Más tarde sirvió a las órdenes de don Juan de Austria en el asedio y asalto de Portolongon y Plombin, consiguiendo echar a los franceses de estas importantes plazas en agosto de 1650; y más tarde, también a las órdenes de Juan de Austria, se halló en Barcelona, lugar en el que recibió un balazo.

De los servicios de Juan de Peredo, realizados en los años del asedio de Barcelona, dio cuenta el almirante general Francisco Díaz Pimienta, por carta firmada en 27 de agosto de 1652 (apenas 20 días antes de que una bala acabase con su vida). Aseguraba que le vio combatir con valor e inteligencia, y que le había visto acudir al mando de una barcaza a la guarda del muelle, con la cual apresó algunas embarcaciones y cómo, en uno de los lances, recibió un “mosquetazo” . Añadía, que había estorbado la acción de los enemigos que intentaron atacar por la falda de Monjuit, saltando a tierra y fabricando un puercoespín que les opuso, causándoles pérdida de alguna gente. También daba cuenta de cómo le había encargado que consiguiese madera para reparar los bajeles de la escuadra española y que lo había logrado con gran riesgo por causa de la caballería enemiga. Finalizaba Díaz Pimienta, informando acerca de la ocasión en que le ordenó que al mando de un barco fuese a echar bombas a Barcelona, y de que lo cumplió hasta que se fue a pique y tuvo que salvarse a nado.

El año 1655 obtuvo título de capitán reformado y de mar y guerra de la fragata Santa Ana, de la armada de Nápoles, a la que gobernó durante algo más de 6 años; hasta que la fragata tuvo que retirarse por vieja, aunque él se mantuvo un año más al mando de la compañía de soldados de este navío.

Hacia 1662 se le asignaron 25 escudos de sueldo al mes y se le dio el mando como capitán de mar y guerra del galeón Nuestra Señora del Buen Suceso, de la escuadra de Bizkaia, del mando del general Miguel de Oquendo, labor que desarrolló durante un año hasta que fue designado capitán de infantería española durante un par de años.

Miguel de Oquendo y Molina (imagen tomada de Wikipedia)


Nuevamente volvió a gobernar un galeón coincidiendo con el inicio del reinado de Carlos II, en el año 1665, cuando se le nombró capitán de mar y guerra del galeón San José, almiranta real del Océano, y, dos años después, se le dio el mando del Nuestra Señora del Pilar, que mandó durante 4 años. Participó en el asalto y rendición del castillo de Berlingas, que se efectuó en 28 de junio de 1666, circunstancia en la que también se hallaron otros paisanos suyos, como los capitanes Nocedal y Musuarieta. En años posteriores llevó el gobierno de los bajeles Santa Ana, San Antonio, Nuestra Señora de la Almudena, San Francisco, San José y San Pedro, todos ellos almirantas reales. La culminación de esta etapa llegó con la concesión, en 9 de mayo de 1673, del título de almirante ad honoren.

En agosto de 1673, con ocasión de llevar socorro a las plazas de Orán, sitiadas por mar y tierra por los turcos, se habilitó una armada bajo el mando de Andrés Dávalos, príncipe de Montesacro, acudiendo Juan de Peredo como segundo en el mando y almirante de dicha armada. En 28 de agosto esta flota tomó el Peñón de Alhucemas, lugar en el que unos años antes los franceses construyeron un castillo para los marroquíes, dotándolo de artillería. Montesacro llamó al peñón San Agustín y San Carlos de Alhucemas en honor al nombre de los navíos que lo cañonearon antes de que la infantería lo tomase al asalto.

La flota de Montesacro estaba dividida en dos grupos, la armada de Portugal y tres bajeles españoles bajo las órdenes directas de Peredo. Ambas escuadras se dividieron, sufriendo la portuguesa graves pérdidas, pero el enorme conocimiento de Peredo permitió que los españoles llegasen a Mazalquivir donde desembarcó gente y víveres. En esta empresa peleó con un bajel, capitana de los argelinos, al que hubiese rendido de no haber conseguido aquel escapar por fuerza de remos.

Desde 1674, capitaneó nuevamente al Nuestra Señora del Pilar. En octubre de este año el navío de Juan de Peredo formó parte del contingente enviado a sofocar la sublevación de la población de Mesina. La guarnición española se sostuvo en el fuerte de San Salvador y tuvo que ser apoyada por la escuadra española que se hallaba en Cataluña, al mando de Beltrán de Guevara y por la armada holandesa. Juan de Peredo participó en la toma del faro de Mesina, acción en la que se perdió una fragata llamada “La Gallarda”, posiblemente la misma que Peredo había ganado poco antes a los franceses en la bahía de Cádiz, y que por haberse reconocido como buena fue incorporada a la armada. También se halló Peredo en la conquista de diversos puestos de marina y apresó más de 60 embarcaciones de víveres que envíaban los franceses a los alzados. El 11 de febrero de 1675 la armada española, mandada por Melchor de la Cueva peleó con la armada de Francia mandada por el mariscal Vivonne, cerca de Strómboli, ocasión en la que Juan de Peredo fue capitán de mar y guerra de la capitana real española, logrando distinguirse por haberse metido de lleno en lo más recio de la batalla; pero, en aquella circunstancia, la ayuda prestada a los franceses por varios navíos de Mesina inclinó la balanza a favor de estos, logrando los franceses introducir el socorro en la ciudad pese a los esfuerzos de los españoles, que bastante hicieron con lograr mantener el tipo y no salir peor parados a pesar de su manifiesta superioridad.

Batalla de Mesina, en 1675 (pintura de Pierre Puget, tomada del Centro Virtual Cervantes)


En 22 de abril de 1676 se dio la batalla de Augusta, con victoria francesa, en la que murió el gran almirante Ruyter, excelente marino que mandaba una armada compuesta por 24 navíos holandeses, aliada de España. Poco después, en 2 de junio de 1676, los franceses atacaron Palermo, donde se perdió la fragata Nuestra Señora del Pilar, capitana real, también se perdieron varias unidades españolas más, entre ellos 12 navíos de guerra, seis galeras y varios navíos menores, en un desastre que supuso para España la pérdida de su hegemonía en el Mediteráneo y la vida de más de 3.000 hombres, entre ellos marinos de la talla del almirante Diego de Ibarra, Francisco de la Cerda, Jan den Haën, Juan de Villaroel, Francisco de Zuñiga, Antonio Serrano, Francisco de Almangor, Juan de Oronsoro, Lorenzo de Alencastre, el veedor Antonio de Araujo, etc. El 23 de julio de ese año de 1676 Peredo solicitó la primera y única licencia de toda su carrera. Al mismo tiempo le fue concedido el título de almirante de la armada.

En 6 de abril del año 1680, en reconocimiento a su destreza como marino y militar, y en premio a sus años de servicio se le nombró capitán general de la Armada de Barlovento y Seno Mexicano, asignándosele la misión de limpiar de piratas las Antillas Mayores. A cambio de esta merced, Peredo renunció a 12.000 ducados que se le debían de su sueldo.

Peredo murió dos años después, por septiembre del año 1682, habiendo logrado en apenas 57 años de vida dejar su nombre inscrito junto al de los grandes marinos de su tiempo. Su muerte temprana, como decíamos también en el caso de su padre, nos impide saber qué cotas de gloria hubiese alcanzado en caso de haber podido vivir unos años más.


Para artículos posteriores a este dejaremos la reseña correspondiente a los hijos de Juan de Peredo (desconozco el nombre de su esposa), Dionisio y Diego de Peredo-Salcedo, también marinos y militares, que ocuparon altos cargos, como el gobierno de la provincia de Santa Rosa, en Indias.

.....................................

Título de capitán general a Juan de Peredo Santurce (extracto):

Al margen: "Don Juan de Peredo. Título de capitán general de la armada de Barlovento para el almirante real don Juan de Peredo.

Don Carlos: Por quanto el puesto de capitán general de la armada de Barlovento y Seno Mexicano está vaco y conbiene nombrar persona de las experiencias y partes que se requieren; atendiendo a que estas y otras concurren en vos, el almirante real don Juan de Peredo, a lo bien que me haveis servido en el discurso de treinta y cinco años y a vuestras esperienzias militares y esperando los continuareys como soys obligado, he tenido por bien elegiros y nonbraros como por la presente os elijo y nombro por mi capitán general de la armada de Barlovento y de la gente de mar y guerra de ella, y mando a mi presidente y los de mi Consejo de las Indias tomen y recivan de vos, el almirante real don Juan de Peredo, el juramento y pleito omenage que deveys hacer, de que vien y fielmente me servireys en el dicho cargo, el qual tengo por bien le sirbays por el tiempo que fuere mi voluntad y que rrijays y governeys esta armada, asi estando en los puertos de estos reynos y de las Indias como navegando, y que hagays todo aquello que suelen y acostumbran hacer los otros mis capitanes generales de semejantes armadas, guardando en todo la instrucción que para el vso y exercicio deste cargo os mandare dar. Y por la presente mando al almirante veedor y contador gobernador del Tercio, sargento mayor y todos los capitanes, oficiales y jente de mar y guerra della os obedezcan y acaten y cumplan y ejecuten vuestras órdenes y mandamientos, así de palabra como por escripto, so las penas que les ympusiredes (...). Dada en Madrid a seys de abril de mil y seiscientos y ochenta años. Yo el rey. Yo don Joseph de Veytia Linaje, secretario del rey nuestro señor la hice escrivir por su mandado señalado de la Junta de Guerra” (AGI,INDIFERENTE,2516,L.3).

 

 

 ...........................

 

 

1 (nota). Este dato nos da una pista para concretar su fecha de nacimiento, pues, sabiendo que en esta ocasión tendría 15 años, puede deducirse que nació en torno al año 1625.

 

 

 

 

Goio Bañales

 

 


Publicado por negrodehumo @ 23:30  | MARINOS
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Domingo, 01 de noviembre de 2015 | 21:11

Hola, buenas tardes. He comenzado a leer esta entrada pero he tenido que parar ya que considero que el autor ha cometido un deslín en las fechas pues Juan de Austria fallecía mucho antes de ocurrir la Invencible (fallecería hacia 1575, si mi memoria no me falla) así que mal pudo mandar a este hombre en 1600 y algo en las batallas que cuenta. También Don Miguel de Oquendo fallecería poco después de su regreso de la Armada Invencible, en 1588 así que me temo que ha debido confundir fechas, ¿no? o bien se confundió de Oquendo (y no trabajó con Dom Miguel sino con su hijo Don Antonio de Oquendo). Un saludo.