En esta ocasión el protagonista vuelve a ser Tomás Gillin, el sacerdote, escritor y poeta, nacido en Gallarta, al que ya hemos dedicado algunos artículos en este blog. Ahora el motivo es recordar otro de sus libros, curioso cuando menos, pues se trata de una recopilación de traducciones de algunos poemas de poetas alemanes. Lo tituló “Auras del Rhin”.
Los románticos son los poetas preferidos de Gillin, especialmente Theodor Körner. Sin embargo, aquí reproduzco la traducción de un poema de Heine, sin duda el mejor de los autores que eligió. El poema se titula Lorelei.
Lorelei es un peligroso risco que se eleva a orillas del Rhin, al que Heinrich Heine dedicó unos versos que publicó en El Libro de los Cantares. Y esto, como sin querer, nos lleva a otro de nuestros autores más recordados, Antonio de Trueba: ya dijimos en una entrada anterior que Gillin mantuvo amistad con Trueba, y, como vemos, las referencias cruzadas nos obligan a citarle, pues no es casual que Gillin utilizase esta obra de Heine y que, al mismo tiempo, el libro que más fama otorgó a Trueba se titulase, precisamente, El libro de los Cantares; tanto es así que le ganó el apodo de "Antón el de los Cantares”.
No entraré, lógicamente, a juzgar la labor traductora de Gillin, ni siquiera comparando su trabajo con traducciones actuales de los mismos versos. Era otra época, y además, como él mismo expresaba en la breve introducción que escribió para su recopilación, intentó acomodar los poemas al ritmo de la música y en ocasiones actuó con “holgura y libertad de metro”, con el fin de lograr “mayor belleza”, razón por la que su trabajo debería entenderse como bastante libre.
Estas traducciones habían aparecido previamente en el diario La Gaceta del Norte, y es a su entonces director, Aureliano Becerra, a quien se debe el título con el que se encabezaban y, con el que “La Editorial Vizcaina” las publicó en el año 1915: Las Auras del Rhin – Klaenge vom Rhein.

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Goio.