
Se trata, sin ninguna duda, de uno de los planos más interesantes que existen sobre el estado de la ría con anterioridad a las grandes transformaciones llevadas a cabo por Churruca. Un documento gráfico que seguramente nos aporta más información que muchas páginas escritas (es la ventaja que tiene la imagen sobre otros lenguajes).
El plano es del propio Evaristo Churruca copiado, con un detalle y fidelidad encomiables, de otro realizado en el año 1731 por Pedro de Moreau.
Desde luego, la vista que se ofrece es totalmente sorprendente para cualquier espectador actual. Los inmensos bancos de arena que dificultaban la navegación por la canal, desde Santurtzi hasta Bilbao, alcanzan una dimensión que hoy nos resulta inconcebible. Obsérvese, por ejemplo, el espacio de Las Arenas, y el "muelle viejo" que pretendía servir de muro de contención al impresionante arenal, así como la desembocadura del río Gobela, causante en gran medida de que el abra se fuese cegando poco a poco.
En esta vista se aprecia con detalle la temida barra de Portugalete, que resultaba imposible de franquear sin la ayuda de los pilotos lemanes de Santurtzi y Algorta, como se demostraría en más de una ocasión, cuando la imprudencia de algunos capitanes que pretendieron sortearla por sus propios medios acabó con sus navíos reducidos a astillas en las peñas de Santurtzi.
En el plano quedaron perfectamente reflejados los fuertes o baterías que protegían la entrada a la ría, cada uno con su forma real y con el número de piezas que lo componía. También es digno de tener en cuenta el rigor con el que se representaron las masas de arbolado, como esta del Sarantes (Zarrantes en el plano).
El tramo representado en la imagen superior era uno de las más dificultosos de vencer para los barcos, sobre todo en el recodo conocido con el nombre de El Palillo, en el que muchos navíos daban al través al tener que corregir el rumbo en tan corto espacio. Los muelles, representados con las letras H, I, L y M, aún no se hallaban construidos y en la leyenda que acompaña al plano se detallan las intrucciones de Moreau para realizar esta obra.
En el detalle de la imagen superior, se aprecia la desaparecida playa de Sestao, el convento de los carmelitas del Desierto, con sus fértiles vegas que luego ocuparían las fábricas. La letra D indica el lugar en donde se hallaban tres peligrosas peñas que quedaban al descubierto en bajamar.
La villa de Portugalete queda perfectamente plasmada, hasta el punto que nos permite resolver algunas interrogantes acerca de su forma a comienzos del XVIII. Llama la atención la escasa dimensión y capacidad del muelle, la estructura de las calles, con un interesantísimo final de la calle Santa María, las baterías, el denominado "muelle viexo" construido en el último tercio del XVII, la ermita de San Roque y los campos de cultivo de cultivo y viñedos que rodeaban la villa por completo.
Otro tanto se puede decir del dibujo de Santurtzi, con su puerto, imposible incluso para navíos de porte mediano a causa de las peñas que impedían el acceso. Era puerto obligado a convertirse en base de lemanes y pescadores de bajura, de pescados que, a mediados del XVI, aquí se llamaban doradas, lubinas, mubles, corbinas, samas, congrios, zapateros, urtas, erlas, muxarras, nielgas, aguilotes, golondrinos, perlanes, bitarrosas, tollos, rayas, cabras, chicharros, verdeles, besugos, y, claro está, sardinas.
Al otro lado de la ría quedan Algorta y Getxo, con sus poderosas baterías costeras y, al Norte, el molino de Aixerrota.
Este es el plano original. En cabeza lleva la leyenda siguiente: Plano que representa el estado de la región inferior de la ría y barra en 1731, y proyecto propuesto entonces para mejorar una y otra por el ingeniero don Pedro Moreau y modificación introducida por el ingeniero director don Diego Bordik.
Abajo, en el costado izquierdo puede leerse: Es copia. Bilbao, 1 de agosto de 1879. El ingeniero director, Evaristo Churruca.
Julen y yo hemos interpretado este plano y hecho algunos cambios en él. Desestimamos el dibujo de los contrafuertes que ocupaba la parte superior derecha y en su lugar situamos la introducción del amplio texto inferior, con el fin de descargarlo un poco. Tampoco hemos incluido los pies de profundidad de las diferentes partes de la canal, porque resultaba demasiado farragoso dada la gran cantidad de números. La media en mareas altas se cifraba en 8 o 9 pies, y solo en las mareas vivas de Noroeste alcanzaba los 12 pies de profundidad.
Evidentemente, hemos mantenido la toponimia en su forma original.
De algo que quiero dejar constancia es de la paciencia que tuvieron Churruca y Moreau dibujando árboles, porque, en nuestro plano, Julen ha dejado para mi esa parte del trabajo; me ha llevado muchos días y de verdad que ha sido aburridísima.
Julen y Goio Bañales