Toussaint de L´Ouverture, general de los esclavos negros de Haití
A finales del siglo XVIII los cerca de 500.000 esclavos negros de Santo Domingo, liderados por Tossaint Louverture y Boukman, se alzaron contra sus explotadores, inicando una revuelta que tuvo su punto álgido en 1801, con la creación de una Constitución propia para Haití. Desde 1802 fue Jean Jacques Dessalines quien dirigió la lucha y proclamó la independencia, tras vencer a las tropas francesas, en enero de 1804.
Poco tiempo después, las dos partes en que había estado dividida la isla, la española y la francesa, quedaron en poder de los rebeldes, aunque los españoles lograron recuperar y mantenerse en la parte oriental, originándose de esta manera los que culminarían siendo los actuales estados de Haití y Republica Dominicana.
Dessalines, que se autoproclamó emperador con el nombre de Jacques I, ordenó acabar con todos los blancos, lo que produjo matanzas como las de Moca y Santiago, que tuvieron lugar en abril del año 1805, en las que los antiguos esclavos degollaron incluso a los niños.
Una de las víctimas de esta guerra cruel fue el capitán santurtziarra Sebastián de Sorroiz (n.1762), quien por aquellos años navegaba comerciando con Veracruz alternando el mando de diversos bergantines.
El año 1804 Sorroiz gobernaba el bergantín “La Buena Fe”, de la casa “Santa Cruz e hijo”, del comercio de Bilbao, que con algunos pasajeros y cargado de lencería, vinos y otros efectos, partió de la villa de Santander hacia Veracruz el 13 de junio.
En el trayecto, cuando navegaba cerca de la costa de Santo Domingo, fue asaltado por una goleta de negros haitianos quienes se apoderaron del navío y lo condujeron hasta el puerto de La Paz. Allí, sin piedad ninguna, pasaron a cuchillo a Sorroiz y sus marinos; posteriormente vendieron el barco en Baltimore.
Goio