La realización de este dibujo me ha llevado varios días. Representa una multitud en un lugar que bien pudiera ser el Vaticano. Vemos en primer término de la imagen a un grupo de personas que se muestran atraídas por un sacerdote que lleva en alto una cruz; algunos se le acercan movidos por la curiosidad, otros se muestran indiferentes y otros, en fin, dispuestos a intervenir aunque no sepan qué es lo que ocurre.
El propósito del dibujo era reflejar que, aunque se la confunda entre el gentío, cada persona tiene su propia identidad. Es el observador quien aprecia a la masa moviéndose y actuando de una misma manera. Sin embargo, las vivencias individuales de las personas ante un mismo hecho son completamente distintas. En esta multitud existirían, sin duda, muchos grupos como este, actuando de maneras diferentes aunque situados en un marco común. Incluso podríamos ver personas que no se integran en ningún grupo y que se muestran aislados a pesar de estar entre tanta gente.
El dibujo es, aunque pueda parecer lo contrario, un canto a la individualidad.
Goio.