Viernes, 30 de diciembre de 2011

Desembarco de tropas francesas. Dibujo de Maurice Leloir para el libro "Richelieu"

Santurtzi también tuvo su propio alarde –como la mayor parte de los pueblos de Bizkaia- aunque con unas características que lo hacían un tanto especial con respecto a otras villas y anteiglesias, ya que lo formaban dos tipos de compañías, las de tierra, representadas por los mozos de las distintas barriadas del municipio, y las de mar que se componían exclusivamente de miembros de la Cofradía de Pescadores.

El origen de los alardes, no solo en Santurtzi sino en todos los municipios de la costa, se pierde en el tiempo, aunque resulta obligado señalar como los más importantes los que se ejecutaron a partir del siglo XVI, momento en que se crearon compañías de milicianos encargadas de defender la costa de un posible desembarco enemigo. Seguramente las fechas más significativas en este sentido coinciden con los años inmediatos a los ataques de Henri d´Escoubleau de Sourdis (arzobispo de Burdeos y a la vez general de la armada real francesa), a los pueblos de Pasajes, Getaria y Hondarribia, que tuvieron lugar en el año 1638. Estas acciones continuaron al año siguiente, para cumplir el plan establecido por el cardenal Richelieu de realizar incursiones en Laredo, Bilbao o A Coruña; en Agosto de 1639 de Sourdis desembarcó en el primero de estos puertos y lo destruyó por completo. El espanto que causaron estas acciones fue tal que, inmediatamente, se reforzó la defensa de la costa instalando numerosas baterías y castillos poderosamente artillados atendidos por las milicias de los pueblos cercanos. Precisamente, con el motivo de aquella incursión francesa se ordenó en Bizkaia la formación de un contingente de 2.400 hombres, 400 de los cuales eran encartados, que debían estar listos para acudir en defensa de los puestos que les fuesen asignados. En aquella ocasión, como en las sucesivas, Portugalete, Balmaseda y Barakaldo no incluyeron sus hombres en las compañías encartadas sino en las del Señorío, dada su condición de villas y de Tierra Llana de la Merindad de Uribe

El alarde que comentaremos en este artículo, referido a Santurtzi, es muy posterior, ya que se celebró el día 7 de Marzo de 1827, con arreglo a lo dispuesto tres días antes por la Junta General. En esta ocasión se procedió a organizar las compañías de milicias creando grupos de unos veinte vecinos agrupados por barrios. El alarde y formación de compañías se celebró ante el alcalde, regidores, justicias y jefes previamente elegidos, con presencia de todo el vecindario y refrendado por el notario municipal Francisco María de Vildosola.

En primer lugar se constituyeron las compañías generales y, posteriormente, lo hicieron los componentes de la Cofradía de Mareantes. Las primeras se establecieron por barrios de la forma siguiente:

Primera compañía. Compuesta por veinte individuos del casco de Santurtzi

Felipe de Murrieta, sargento segundo

Santos Abad

Luis de Ayo

Ángel de Lambarri, cabo segundo

Jorge Fernández

Francisco de Casares

Ramón de las Muñecas, segundo subteniente

Joaquin de Gorrondona

Feliciano Martínez

Jose Ignacio Garmendia, cabo primero

Pedro Pérez y Castro

Antonio de la Cuesta

Cosme Damián del Alisal

Ramón de Celada, capitán

Matías González

Domingo de Corta

Pedro José Urquiola

Luis de Aramburu

 

Segunda compañía. Compuesta por 19 individuos del casco de Santurtzi y parte de Caviezes.

Ramón de Urioste

Faustino Ortíz

Juan Bayon

Miguel Ignacio de Urrestizala

Marcos de Urrestizala

Miguel Esteban de Loinaz

Juan Ramón de Santulari

Francisco de los Heros, cabo segundo

José Ramón de Maruri, teniente

Francisco de Arana

Agustín de Burzaco

Francisco del Casal

Joaquín de los Heros

Domingo de Salcedo

Ramón del Casal

Juan José de Causo, cabo primero

Ildefonso de Sopeña, sargento primero

Juan Antonio de Loizaga

 

Tercera compañía. Compuesta por 19 individuos del barrio de Caviezes.

Manuel de Balparda

José de Bañales

José de Durañona

Manuel de Morrin

Matías de Ostria, cabo segundo

Roque de Durañona

Francisco de Urioste

Santos de Libano, cabo segundo

José de Alava

José de Salcedo y Unzaga, sargento segundo

Bonifacio de Sasia

Francisco de Salcedo

José de Ostria

Pedro de Bustamante

Tomás de Pucheta

Marcos del casal, sargento segundo

Santiago de Echandia

Antonio de Zaballa

José del Casal

 

Cuarta compañía. Compuesta por 19 individuos de los barrios de Caviezes y Urioste

Cosme de Urioste

Francisco de los Heros

Gregorio de Loizaga

José de Urioste

Fermín de Libano

José de Leguina

José de Urruticoechea

Bernardo Torubio

José de Barañano

José de Sopeña

Jacinto de Landabaso

Matías de Herboso

Pedro de Leguina

Manuel de Durañona

Antonio de Larrazabal

José de Urioste

Manuel de Algorri

José de Zuazo

Julián de Trueba

Resto de compañías. A partir de aquí, el listado confeccionado por el notario Vildosola se limita a apuntar los nombres de los componentes sin indicar las compañías a que se adscribían ni los barrios a los que pertenecían.

José de Salcedo

Luis de Mendicote

Mariano de Libano

Francisco del Alisal

Santiago de Peñaredonda

Pablo de Butrón

Mariano del Horno

Ramón de la Sierra

Plácido de Betanzos

Ramón de Landabaso

Tomás de Villanueba

Francisco de Elicegui

Francisco de Olaguia

Ignacio de Moya

Matías de Basarte

Manuel de Arechabaleta y Balparda, subteniente

José María de Arechabaleta y Llosa, cabo primero

Ángel de Artagabeitia

Bonifacio Pérez, cabo segundo

José de Mendicote

Martín de Elicegui

Florencio de Icaza

Ramón de Uriarte, cabo primero

Marcos de Larrea

Jorge de la Sierra, cabo segundo

Francisco de Arana

José de Salcedo y las Carreras, cabos egundo

Pedro de Bañales

José de Mugica

Joaquín de Arana

Pedro de Ocaiz

Jose María de Bañales

Martín de Sasia, cabo primero

Gregorio de Barañano

José de Paredes

Agustín de Durañona

Bernardo de Paredes, cabo primero

Lucas de Paredes

Eugenio de Unzaga, subteniente

Ramón de Villanueba

Antonio de San Martín

Víctor de la Torre

Eusebio de Pucheta

Manuel de Zubaran

Mariano de Uriarte

José de Vizcaya

Manuel de Uribe

Ramón de Barañano

Benito de Bañales

Marcos de Icaza

Manuel de Mendieta

 

Estos individuos componían compañía y media. Se designó por capitán que debería mandar todo el cuerpo a Ramón Alonso de Celada. El resto de cargos de oficiales y suboficiales se asignó de esta manera: teniente José de Salcedo y Gorostiza, subteniente Mariano Arechabaleta y Balparda, subteniente Eugenio Unzaga, Sargento primero Ildefonso de Sopeña, sargento segundo José de Leguina, sargento segundo José de Salcedo y Alzaga, sargento segundo Marcos del Casal, cabos primeros José de Garmendia, Ramón de Uriarte, Martín de Sasia, Jose María de Arechabaleta, cabos segundos Jose Ángel de Lambarri, Francisco de los Heros, Matías de Ostria, Bonifacio Pérez.

Con respecto a los jefes de la media compañía se nombraron los siguientes: Teniente Jose Ramón de Maruri, subteniente Ramón de las Muñecas, sargentos segundos Felipe de Murrieta y Jose de Salcedo y las Carreras, cabos primeros Juan José de Causo, Bernardo Paredes, cabos segundos José de la Sierra y Santos de Libano.

 

Compañías de la Cofradía de Mareantes.

Francisco de Echandia

Manuel de Balparda

Bernardo Bayón

Andrés de Cueba

Manuel de Orladi

José de Sarria

Matías de Escalante

Enrique de Uruburu, oficial

Manuel de Cano

Gabriel de Igareda

Ángel de Elorriaga

Ramón de las Muñecas, oficial

Miguel de Humaran

José del Castillo

Jorge Bayon

Germán de Arrate

Pedro Ortíz

Roque de Urioste, sargento

Raimundo de Regunaga

Ildefonso del Valle

Pedro Gutiérrez

Ángel de Aguirre

Francisco de Orbe

Jose Antonio de Allende

Pedro de Galíndez

Francisco de Urquiola

Eugenio de Bayon

Juan Bautista de Leguineche

Juan Tomás de Arrate

Manuel de Llantada

Tomás de Pucheta

Gregorio de Aresti

Bernardo de Uriarte

Benardo de Ardoy

José de Landeta

 

De los cuales fueron nombrados por oficiales Enrique de Uruburu y Ramón de las Muñecas, y para sargentos Andrés Cueba y Roque de Urioste. La constitución de estas compañías, al igual que las anteriores, se realizó ante las autoridades y el refrendo del secretario de la Cofradía, Juan Tomás de Arrate, y del notario Francisco María de Vildosola.

 Ignoro qué tipo de armamento llevarían los participantes en el alarde, aunque supongo que ninguno, pues los fusiles estaban prohibidos (1). En consecuencia se limitarían a formar y constituir las compañías.

La verdad es que cuesta bien poco imaginar la posibilidad de recrear hoy día un alarde en Santurtzi semejante a los que se realizan en otros lugares de Bizkaia, sabiendo que, a poca imaginación que se tuviese, se lograría algo espectacular: una parada o desfile festivo con las compañías de tierra divididas en agrupaciones por barrios, las de los marinos de la Cofradía, y se podría añadir la presencia de los atalayeros del Sarantes, artilleros de las baterías del propio puerto y del resto de la costa, las autoridades presidiendo el festejo, el notario tomando nota de los voluntarios…

Ah!, un alarde mixto, por supuesto.

NOTA

1. A pesar de la prohibición eran muchos los vecinos de Santurtzi que disponían de fusiles, como se demostró un par de meses después cuando la Diputación ordenó al alcalde que requisase varios de los que había tenido noticia de que se encontraban en manos de particulares. Recordaba la Diputación que la falta de diligencia del alcalde en requisarlos o la de los vecinos en entregarlos llevaría a que fuesen considerados y tratados como traidores a S. M. pues “su ocultación y resistencia para la entrega demuestra que los ocultan y retienen para restablecer y sostener el sistema constitucional contra los sagrados derechos de la soberanía de S.M. que Dios guarde” (7 de Julio de 1827).

Goio Bañales

 

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Publicado por negrodehumo @ 22:10  | LUGARES
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